una relación triste.

Desolada.
Un desconsuelo en aquella mujer por los fatales tratos que su madre dio a ella toda su infancia hasta que pudo escapar. La mujer que más debió amarle la abandonó. No es tu culpa. No es tu culpa. Había que repetírselo una y otra vez para que lo entendiese. Había que decirle que así es esto de la vida. Pero ella está despechada y triste, llorando la pena de no haber tenido consideración y cuidado.

El primer amor, del primer caballero. Llegó y se enamoró de sus ojos. Cantó al cielo la pasión de su corazón y el deseo de amarle. Caminó desiertos para encontrar al oráculo y a Dios en el silencio, en los susurros del viento y la arena que auguran misterios y verdades en el polvo que construye figuras, que consolida las formas. El primer caballero llegó para amarle, amar a lo desconocido, a la apariencia, a un cristal opaco que no deja ver el terrible lamento de un espíritu en desconsuelo.

Hacer el amor, con el llanto de su alma, con la mujer en el recinto de la esperanza, en la levitación inmortal porque no quiere tocar tierra. 
¿Cuánto se puede saber en un beso?
¿Qué dicen las palabras de resguardo en el dicho del amor?

Desolada y con desconsuelo. Llueve y no dejan de sonar las gotas en el techo, como golpes de Dios al hogar para molestar, no dejar en paz, incrementar el lamento. Su soledad no se mitiga en los besos, en las caricias ni en las canciones que se dedican. Su lamento es su miseria, es su maldición y su eterna cruz. No da paso al abrazo, está sola cuando todos están a su alrededor. 
El caballero cabalga los montes, emprende vuelos en las praderas donde no hay ningún árbol, sólo pasto y algún conejo sintiendo el aire y sol en todo su trayecto veloz.
El caballero quisiera ir a Sinaí a escuchar a Dios pero eso no es posible. No puede encontrar respuestas; debe dejar a las almas caer, levantarse y encontrarse. 
¿Vas a llorar? Los llantos pueden surgir a causa de la impotencia por no ser Dios. Las lágrimas brotan por mirar los flagelos que se provocan por no entender el amor. ¿Y qué es el amor? ¿compartir?
compartir aún sintiendo la soledad, el infierno interno de los interlocutores, su abismo y el desconsuelo de un abrazo paternal jamás encontrado, que jamás será.
Jamás será el amor de madre y del padre celestial, no está Dios.


El caballero llora bajo las nubes grises, en el llanto de la naturaleza y el regocijo de la tierra por refrescarse y tener alimento del agua para dar vida, nutrir el fruto, provocar renovación.

Y es tan paradójico, bello y triste.
Tan irónico como cuando la risa me provoca llanto.


exhs

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