“Nuestro país quiere un cambio, merece un cambio y puede tener un cambio”
Peña Nieto vuelve a apostar por el cambio al registrarse ante el IFE
“Nuestro país quiere un cambio, merece un cambio y puede tener un cambio” expresó Peña Nieto tras registrarse ante el IFE
Nuevamente.
Otra vez el discurso trillado del “cambio”. ¿Cambio de gestión? ¿Cambio de ideología? ¿Cambio de Papá? ¿Cambio de patrón? ¿Cambio? Cambio, cambio, cambio decía Obama, decía Fox. Dicen todos, porque esa palabra alberga el universo de la evolución y el progreso, pero, ¿quién de verdad es progresista en una economía de intereses particulares y del comando del mercado? Ahí está el claro ejemplo de EUA, país de doble moral que anunciaba cambio, le dan el premio nobel de la paz y su presidente alienta al asesinato, protege la segunda enmienda, no da respuesta al tráfico brutal de armas que se gesta en su país y que afecta a uno noble e indefenso como México y Latinoamérica. No pasa nada. Ahí está Fox con sus promesas incumplidas y un performance de monarca junto a una mujer que ayudó a terminar la poca reputación que le quedaba. Y llega Peña Nieto a entablar el mismo discurso y seguir utilizando las estrategias: ambición y miedo; “ahora yo les llevaré al mundo maravilloso”.
Cambio, cambio, cambio de un partido hegemónico, liderado por los casi fundadores, los dinosaurios emblemáticos, los comilludos: Manlio Fabio Beltrones, La maestra Elba Esther, el gran genio de Labastida, la magistral Beatriz Paredes, los fraudes del ex presidente del Partido- Moreira, Montiel, Madrazo. Yo no veo gente nueva, veo conservadores, veo las ganas de seguir el paternalismo gestado por el PRI por más de 70 años.
“Te lo firmo y te lo cumplo”-esa sí es una estrategia, pero para afianzar un compromiso con el pueblo en cierto sentido, mas no para entablar los proyectos necesarios que se requieren, ni tampoco para abatir la corrupción de una vez por todas. ¿Qué hay del machismo?, ¿Qué hay ya de los hechos históricos que el PRI no ha podido enmendar?-La matanza del 68, impune; Atenco, impune; Paulette, misterio, duda, impunidad; Devaluaciones, impunes; ex presidentes autoritarios, impunes. Nuevo León y estudiantes asesinados, muertos, y un gobernador que no hace nada, que no sabe qué hacer, que llora en San Antonio Texas y le echa la culpa por siempre y para siempre al presidente Calderón.
¿Cambio?
¿Cómo se puede atrever el representante por la candidatura a la república a expresar tal afirmación?
¿Cómo es posible un cambio cuando Moreira hace poco destrozó la economía de Coahuila y huyó como vil cobarde?
¿Cómo es posible que ese partido de historias trágicas, asesinatos, dedazos, corrupción y tranza-ahora se haya hecho de un equipo nuevo que ya sabe QUÉ HACER en un lapso de descanso de 12 años?
¿12 años son suficientes para la renovación?
¿12 años son suficientes para cambiar de ideología, aprender de los errores y volver con los ánimos de ahora sí hacer bien las cosas?
El hecho es que hay un trauma en las devaluaciones recurrentes de los gobiernos del PRI que pararon con Vicente Fox y con un buen manejo de la economía de parte del gobierno de Felipe Calderón.
Lo que necesitamos, ciertamente, es un cambio. Pero ese cambio requiere una nueva ruta, una visión sobre a dónde ir. Ya sabemos qué hicimos, qué pasó, dónde estuvimos y, todo eso, fue en los tiempos del PRI.
El PRI merece luto. Tal vez cuando muera y renueven su imagen, su logotipo, se desintegren y venga un nuevo grupo híbrido a conformar una nueva organización que retome los valores actuales y los principios concebidos en el inicio de la revolución sobre: Justicia social, fraternidad, equidad, honestidad y honor; tal vez sea cuando crea en un cambio, pero no ahora, no después de una simple década en que la institución dictatorial dice ser nueva y amenaza con volver.
¿Tendremos, el pueblo mexicano, síndrome de Estocolmo?
Como siempre,
el tiempo lo dirá.
Erick Xavier Huerta S.
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