EL DISCURSO

El Discurso.


No vengo a decirles, “amigos y amigas”, ni tampoco a expresarles mi empatía mexicana con los que comparten este mismo espacio; esta tierra de tradiciones mariachis, del día de muerto, de San Miguel, de las posadas, de la reverencia a la Virgen de Guadalupe y el canto católico. No.
 Hoy, yo les expreso mis ideas como ciudadano del mundo, como hombre que pertenece a la humanidad y no solo a cierto estrato social, como tampoco a un espacio limitado por fronteras, intereses políticos y proteccionismos en base a los movimientos económicos que están impulsando más pobreza, más riqueza, los nuevos colonialismos, el camino a la libertad, las imposiciones democráticas y el derrumbe de los comunistas, de los retrógradas conservadores y de los ímpetus por ser sociedades progresistas.
Hoy, hermanos, amigos, colegas, conciudadanos;
 hoy es momento de establecer las pautas hacia donde tendremos que dirigir nuestros esfuerzos colaborativos a nivel comunal e internacional por un sólo fin: la dignidad y felicidad del paso de nuestras vidas por este mundo. Y ello implica el re diseño de todo lo que hemos hecho y la manera en que hemos concebido el poder del catolicismo y del estado de derecho.

Desde los tiempos en que el hombre comenzó a tener conciencia sobre su condición como ser social, su deber, su comunión y participación en el entorno; las preguntas filosóficas empezaron a surgir apuntándole a la búsqueda de la felicidad y al trabajo que debemos emplear bajo parámetros de simpatía y consideración sobre las mismas oportunidades y derechos que tenemos todos al disfrute de este mundo, y ello nos obliga al respeto, a establecer límites en nuestras relaciones para permitir que todos podamos tener bienestar, una vida productiva y feliz al lado de los seres que más queremos y de los que nos acompañan por esta ruta de aprendizajes y experiencias que van marcando las etapas de la vida, nuestros años donde aprendemos a: reír, amar, llorar; a conseguir la temple y el coraje de luchar por nuestros sueños, por los deseos más profundos, de innovar en los procesos de trabajo, de implementar nuevas estrategias y cooperar con nuestros semejantes de distinta lengua para coadyuvar en pro del equilibrio natural de las especies y del bienestar de nuestra madre natura.
Está en el aire y el esfuerzo de cada uno de nosotros por aventurarnos a la expedición en nuestro interior por encontrar la verdad, depende de nuestra voluntad y de recordar que lo más importante es ello: nuestra realización personal que está intrínsecamente conectada con el mundo que nos rodea. Debemos morir con un legado digno y con el historial de que, nuestras acciones, siempre fueron fundadas bajo los pensamientos y palabras correctas de verdad, honor y justicia.
Quiero que me permitan empezar por apuntar al Señor Enrique Peña Nieto la mayor parte de mi atención por lo que él representa. Miembro del partido hegemónico, aún preside la mayor parte de las gubernaturas del país y cuenta con una importante presencia en el congreso. ¿Hemos cambiado? Siguen las pautas, tanto que a las reformas de los panistas les ha frenado el poder con el que cuenta la bancada del PRI y un presidente que, hasta hace poco, tuvo que renunciar por un historial de vilezas y malos manejos que ha dejado en la población de Coahuila una importante deuda que habremos de pagar todos. Y ¿qué decir de Montiel? A él le callaron destapando una serie de actos corruptos y enriquecimiento ilícito.
Sí, es cierto que usted, Enrique Peña Nieto, cuenta con una importante convicción por comprometerse a cumplir sus promesas ante el notario público pero la buena gobernanza, se mira en las épocas de crisis. ¿Qué sucedió en Atenco y por qué se sigue ocupando el primer lugar en feminicidios?
El PRI nació de una serie de intenciones genuinas por imponer orden y progreso en el país pero se acabo gestando las mismas actitudes y modos de Don Porfirio Díaz, que tenía a más del 90% de la población sumida en la ignorancia. La historia del PRI se envileció y acabaron sembrando una cosecha que se resume en una cultura de la tranza y la corrupción. Y todo lo que nace debe morir, todo principio tiene un fin; así es la historia de la humanidad, así es la vida y los actos del PRI deben parar y morir si es que queremos dar paso a una nueva república y al florecimiento de la nueva vida, de la renovación y la evolución. La vida es progreso.
Debemos seguir moviéndonos y no permitir que la nostalgia y la melancolía hagan de nosotros una sociedad retrógrada por no querer salir de nuestro confort.

-Se ha combatido la inseguridad y la corrupción, pero los funcionarios encargados no parecen ser los más ideales y contar con el perfil más adecuado para encabezar una guerra donde la sociedad internacional parece ignorar y defender a capa y espada, la segunda enmienda de los Estados Unidos. Somos vecinos y nos merecemos respeto; no somos un patio trasero al que puedan desprestigiar y considerar menor por contar con una economía menos avanzada. Estamos transitando hacia nuevos confines pero, en el caso de Acción Nacional, es tiempo de dar voto a un nuevo proyecto. No es posible que la ideología y acciones de quien encabezó y consiguió la alternancia, Vicente Fox, haya discrepado en métodos con su sucesor, Felipe Calderón. ¿Por qué se pelean, discrepan y han establecido una fragmentación dentro de su partido? ¿Por  qué Vicente ahora es conservador y por qué nunca cometió justicia contra los crímenes del PRI? ¿Qué sucede con la plataforma del PAN que genera nuevos esquemas de actuar? Felipe Calderón tuvo que enmendar el desorden de Vicente Fox al implementar una libertad desmedida sin orden, respeto y derecho. Ahora se pagan las consecuencias y el actual mandatario trabaja por su partido, por la sociedad, por la justicia en contra del PRI y por recuperar un camino que el PAN, en su inicio, no supo emprender.
En 12 años de gestión no hubo mayor continuidad ni tampoco innovación; se tuvo que regresar a las prácticas republicanas y presidenciales para que le ejecutivo retomara respeto y honor. Pero la violencia desatada sin control por una guerra que en su plan tuvo poca prospectiva, ahora ha propiciado que emerjan distintos movimientos sociales que empodera el pueblo y que exige: vivir en paz.
Tal vez debemos sufrir ahora para estar tranquilos mañana, pero esto parece nunca terminar. Parece que no hay fin a la humanidad en desarrollo; parece que es interminable la violencia y parece que no podemos hacer nada.
                Sin embargo, la vida nos sigue dando oportunidades y la unión, aunque suene cliché, hace la fuerza. La cooperación y el co-actuar harán de nosotros seres libres inmersos en la gracia de compartir y mirar un progreso sustentable basado en los preceptos de la verdad, la justicia, el honor y la riqueza.
El partido de la revolución democrática se gestó en base a la lucha por romper el viejo paradigma viciado del PRI; pero no ha podido obtener el poder para accionar en beneficio de los intereses que abandera el partido.
Están por su lado, los candidatos ciudadanos llenos de restricciones constitucionales para poder aspirar a ser candidatos o tal vez, están los líderes sindicales impulsados por el PRI para tener control, negociación y perdurar en el poder.
Esto apunta a que la transición y la alternancia deben gestarse de una vez por todas, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Recordemos que la historia nos juzga, nos absuelve y nos pone en el lugar que merecemos; la historia es ese documento irrefutable de verdades absolutas que resurgen a la luz por imponernos reflexión y así, retomar el camino que debemos andar.
Existen millones pobres, un porcentaje considerable de analfabetas y de pobreza alimentaria. Existen todavía grupos indígenas ignorados por la supremacía de los poderes constitucionales y aún perdura la idea de lo imposible porque, hoy más que nunca, el temor y el miedo, acaban con la esperanza, con el empoderamiento y con los ideales de la sociedad utópica donde todo es verdadero, y la felicidad es un estado emocional que comanda todos los días de nuestra vida.


Están los hechos y siguen pugnando nuevos líderes por el resurgimiento de una sociedad que merece vivir plena y honorable. Veremos en los próximos tiempos los nuevos líderes de esta sociedad que transita irremediablemente a la nueva conciencia que promete entender mejor la manera en que debemos relacionarnos con nuestra particular idiosincrasia y con los hombres y mujeres de la comunidad internacional. Esta época global marca el comienzo de una cultura híbrida que habrá de iniciarse en los proyectos colaborativos que forjen de manera brutal, una serie de acciones que salvaguarden el bienestar de todos los seres humanos, que hagan lo que su felicidad les marca y que obtengan un trabajo formal que les brinde dignidad y espacios para la sana convivencia, y para el legado de nuevos seres que nazcan en la nueva conciencia de las mayores virtudes que guardamos en el alma y el espíritu.
               
Sabemos nuestra historia y lo que deseamos ser. Hagámoslo, y que nuestro aprendizaje nos lleve al nuevo despertar donde vemos las acciones más distinguidas, más honrosas y las más propias del ser humano sensible, por activo y respetable.

Muchas gracias.


Erick Xavier Huerta S. 

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