La indiferencia

Tal vez Abraham miraba con demasiada vulnerabilidad, tal vez dejaba ver en sus ojos todo su amor; un deseo por Danna, la de la delicada píel, la del juicio mortal.
Abraham salía diariamente a trabajar el arado en tierra de su Padre y la joven Danna acababa de llegar al pueblo, siemopre pasaba por acasa de Abraham cuando iba al mercado por pescados, pan, leche, huevos, la despensa de diario. Y ahí fue cuando en esa rutina de verla día a día, Abraham quedó prendido de la espléndida aura que  profesaba Danna.

Al pasar el tiempo, el tímido Abraham sólo podía resguardarse en sus pensamientos, en sus oraciones que encomendaba a las estrellas para que hiciesen caso de sus sentimientos y pudiera canalizarse todo ese amor a un concreto fusionamiento en las dos almas: Abraham y Danna.
Danna era orgullosa y día tras día se acentuaba su inferencia, cosa que lastimaba a Abraham en lo más profundo de su corazón.

-¿Cómo hablarle Dios, qué decir y qué hacer?, me considero nada y sólo vivo en el canto que clama por ofrecer un corazón pues nada más puedo dar.
Danna era trabajadora, independiente, capaz pero bajo esa coraza de hierro se escondía una mujer tan débil que en verdad necesitaba afecto.
Abraham un día fue llamado al monte y no regresó tras 10 años de ausencia; Danna  se había casado pero enviudó al poco tiempo y su soledad la hacía cada vez más presa de un ensimismamiento que ya no le permitía convivir. Quedó alejada, abandonada allá en los prados donde se encontraba su única herencia, un terreno con cuatro ovejas, un pozo y una vaca que ordeñar.

Al regresar Abraham, lo primero que hizo fue preguntar por la mujer que presidía su corazón, le dijeron dónde estaba y así él tocó a la puerta de Danna , quien, con algunas arrugas, abrió la puerta y seguía siendo la misma bella que pasaba por su tierra todas las mañanas.
Declaró su amor en esa tarde y estaba predestinado a estar junto a ella; al escuchar la voz de Abraham, Danna supo que ahí anidaba la felicidad y unieron sus vidas   para después seguir con la vida, hijos y una convivencia que trascendió cuando estos murieron y fueron enterrados ahí en su jardín donde más tarde, gardenias y un inmenso árbol, floreció.


EXHS

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