México es un país estresado.
México es un país estresado.
La realidad preocupante arroja una cifra alarmante, pues el estrés laboral contamina el ambiente de un entorno empresarial. Los propios datos del Instituto Mexicano del Seguro Social apuntan que al menos el 75% de los trabajadores en el país presenta síntomas de fatiga relacionados con estrés. México se encuentra por encima de China y Estados Unidos. Los datos, entre otras cosas ponen a México en ese lugar, mucho por la inseguridad pública que se vive en el país. Es un estrés salir del hogar sin saber si te asaltarán en el transporte público, o qué más puede suceder, si de regreso a casa también se pierde integridad por algún asalto. La inseguridad está a la orden del día. Millones de mexicanos salen de su casa con esa sensación de inseguridad, y en tanto así llegan a cumplir sus tareas en el trabajo.
¿Qué tanta productividad se puede lograr en la vida si se vive con inseguridad? Ahora, inseguridad es un signo inequívoco de que se ha perdido la paz, y se pierde por esa violencia, y por esa misma violencia se multiplica la violencia.
La persona está proyectando todas esas emociones simultáneamente en todo lo que le importa comunicar con paz y armonía, su servicio, su trabajo, su familia, su sociedad, su salud.
¿Hay una forma? Claro que hay un camino, y por eso es tremendamente importante trabajar por la educación, pero una educación que nos lleve a sacar lo mejor de nosotros. Educación recuerda, proviene del latín educatio que significa «sacar de adentro». Cuando hablamos de despertar el potencial, de desarrollar el potencial, hablamos de sacar de adentro de nosotros lo que llevamos dentro, nuestro ser, pero solo progresamos cuando estamos entusiasmados, dichosos, alegres. Debemos educarnos orientándonos a nuestra propia esencia, siendo fieles a lo que queremos. Hoy, la gran crisis mundial, es que la gente no sabe para qué ha nacido, la gran crisis es de significado y propósito, de valores. Significado y propósito y valores tienen que ver con nuestra esencia, y cuando nos pesa la vida es que estamos yendo en contra de nosotros. Queremos ir en favor de nosotros y cuando vamos en favor de nosotros, todo lo disfrutamos, y nos convertimos en servidores de una creación que nos pertenece y a la cual pertenecemos. No tiene caso ir por la vida triste, porque aminoramos nuestra facultad creativa de resolver nuestros problemas cotidianos. Jesús de Nazareth nos dijo que no nos preocupáramos por el día de mañana, pues cada día trae sus propios problemas, y podrían haber distintos problemas y a veces solo nos toca resolver unos cuantos y no tenemos por qué resolver todos los problemas mundiales, basta con respetar y ser fieles a nuestro propio camino, a nuestro destino que hemos venido eligiendo y que nos enseña, está ahí y nos sirve para crecer, vamos creciendo, y así como crece el ser humano, lo hace tranquilo, sin esfuerzo, con entusiasmo. Todo se va resolviendo y puede ser en perfecta calma, paz y armonía.
Esta actitud frente a la vida es sustancial para resolver todo problema. San Francisco de Asís tuvo riqueza, posición social, familia, comercio, y de pronto un día decidió abrazar la simplicidad de ser, la gran abundancia de la dicha de estar existiendo aquí y ahora sin preocupaciones materiales, sin consternación alguna porque confiaba plenamente en ser parte crucial de todo el universo, un pensamiento de dios, una idea de dios, un hijo de dios.
¿Podríamos alcanzar ese nivel de conciencia? Por eso decimos que punto por punto estamos viviendo en concordancia con nuestro nivel de conciencia. Gente con mucho dinero, poder, fama no ha podido conciliar la tremenda de paz que enarboló y experimentó Jesús o Francisco de Asís. Pero es posible, personas logran ese estado, o se encaminan a vivir bajo esa filosofía y esas enseñanzas, sin temores ni miedos, con absoluta confianza en su destino, expresando su alegría, su felicidad, su dicha.
Yo pienso que es posible, y además es indispensable ayudar a las personas a tener la actitud correcta para avanzar en conciencia con este destino que se nos ha confiado, y que sirve simultáneamente para que toda la humanidad pueda crecer. Lamentablemente en el sistema cultural en el que hemos venido creciendo en occidente, bajo la competencia, la violencia, y la mala entraña de no poder reconocer ni admirar el éxito ajeno, nos ha llevado a que nos estemos hundiendo todos en el rencor y la culpa. Tenemos que salir de ahí, y podemos salir de ahí con paz y armonía. Hoy el mundo clama por la paz y la armonía, y además la paz es la emoción fundamental para poder edificar un proyecto de vida, cuando perdemos esa paz, perdemos toda la estabilidad en el hogar, en el trabajo, en la sociedad y nuestra salud desmejora. Buscamos la plenitud, no la perfección, porque la perfección es fuente neurosis, esa búsqueda obstinada de convertirse en alguien perfecto rápido, aquí y ahora y en todo rubro, solo llena de culpas y de más rencores y de más temores. Por eso advertimos hoy desde esta profunda reflexión, poder hacer algo presentando un modelo de educación paralelo al sistema tradicional que de pronto no nos ubica ni nos ayuda para explorar nuestro propio territorio interno, para poder servir mejor, para poder ser lo mejor que podemos ser en pareja, familia y empresa.
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Erick Xavier Huerta S.
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