Sinfonía de claroscuros.
Vine del cielo infinito en polvo de estrellas y tome figura única, copia del ser humano, hijo del hombre y aprendí a llorar y a sentir lo que causa el mundo en mí. Aprendí a respirar, mis pulmones que aspiran todo el amor y odio de mis semejantes. Aprendí que las quimeras vuelan por los cielos y se pierden más allá de los planetas. Escuché la verdad de los árboles y abracé la naturaleza. Me enamoré en una tarde de chubascos y melancolía por los minutos que mueren y se deslizan entre mi cuerpo dejando arrugas, invitándome a volver a ser, a reinventarme y amar. Amar a mis padres, a mis hermanos, a mi mujer, a mis hijos, a los hijos de mis hijos, a mi gurú que maneja mis pasos y me aconseja en todas las veredas por las cuales tomo camino.
Y corro por ahí con enormes esperanzas de depositar en la tierra la semilla de mi legado que pueda florecer en los momentos donde haya discordia, donde haya enojo, donde no haya verdad.
Las penumbras exclaman y asientan su imperio que amenaza la felicidad, la estabilidad de las emociones y como plagas inmortales, se enajenan a los hombres en los vicios y la mezquindad.
Clamo oraciones y me pierdo en la realidad. Invito al olvido y me gusta soñar, escribo historias y las pongo en la repisa de los ingenuos, de los mártires, de los que portan la fe. Dios no escucha y lloran mis hermanos en todo el mundo. Mueren de hambre niños, mis hijos, mueren de suplica y no obtienen justicia. Somos seres sensibles percibiendo sufrimiento extremo, felicidad arrogante.
Mejor quiero irme al mundo de los violinistas y saltar cuerda por cuerda escuchando melodías nostálgicas y tal vez, sentir ironía, emitir chistes sarcásticos.
-Tómate un whiskey-todo se resolverá. Brilla el sol cada mañana y no cesa. Por ahí caminan chicas con gafas oscuras, sonrisas púrpuras y disfrutan del sol y de un mundo materialista. Cantan y me voy a un bar a observar la interpretación de una rubia parecida a la inmortal Marilyn Monroe. ¡Qué belleza!, se te olvidan los problemas y empiezas a disfrutar del resbalo de las preocupaciones; cambian los pensamientos de día a día, de momento a otro, de ma
ñana a noche.
Mis sueños, ser triunfador y tener un corazón alegre, ahí está siempre inmóvil como perro fiel a la espera de la vuelta de su amo.
Mejor me salgo al balcón de mi casa y tomo mi sombrero favorito y empiezo a cantar un blues: la luna se conmueve y baja estrellas que me permiten saltar una a una hasta llegar a la tenue luz del satélite.
Desde ahí empiezo a escribir todo lo que ustedes leen aquí como una plegaria sublime a la espera eterna de la escucha de Dios. Desde aquí puedo ver la historia de la humanidad. Las ideas pragmáticas de Adolfo Hitler y los radicales movimientos de paz de Gandhi.
Desde aquí veo a la madre de mis hijos y las penas que sufrimos, nuestros maravillosos momentos y el futuro donde sólo alberga amor.
Desde aquí veo a los amigos corriendo de un lado a otro y a los que cometen mal llorando a escondidas.
Desde aquí veo a los animales dormir en paz y morir en la furia por el equilibrio natural.
Desde aquí soy yo y soy el oscuro universo.
EXHS
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