OFICINA

Me levanto temprano en el área metropolitana de una de las ciudades más grandes del mundo y la misiva del día es: ser productivo, trabajar y trabajar para construir un buen país, hacer que de mi emanen las mejores cosas, triunfar y que deje una huella imborrable y perdurable en cualquier institución donde labore. Así es, me pongo la camiseta de Súperman y al infinito¡

1:10 de ejercicio intenso, se elevan las endorfinas y la mente se cambia al positivismo, a la energía más bonita que hace sentir bien. Dos horas después el semblante va cambiando a causa de un tráfico que, la primera vez, no contendía por ser algo difícil y mucho menos poco llevadero; era la adrenalina del primer día de trabajo, la incursión al mundo donde yo salvaré a la humanidad.
Tres horas después. Deja eso¡, Una semana después, la rutina comienza a pesar; trabajos burocráticos, pausado va el mundo y comienzas a desvariar por no saber las respuestas a las preguntas milenarias de la filosofía sobre ¿qué diablos estoy haciendo aquí?-Me gustaría gritar- aquí todos están muy callados y parece hospital, tal vez un velorio, ¿dónde está el muerto?. El triatleta está acostumbrado a lo salvaje, a ir corriendo por el bosque, a nadar en el mar, a pasar horas sintiendo el pulso y el latir de su corazón-eso sí es vida pero, mi ego profesionista quiere también ejercer en el mundo del debate y de las ideas. Me gusta pensar, cavilar, idear, crear. Más bien soy un artista. Desde chico el excéntrico ser se la pasa queriendo innovar y disfrutar de imitar y considerar todo el misterio que aguardan los estereotipos sociales y las maneras en que las personas se hacen presa de los protocolos como ahora mismo, tipo de gestos y la cultura organizacional.
-No veas videos, no hables así ó asado, no mires así, vístete así y ahora tal vez, me empiezo a dar cuenta que más que nada, soy un gitano, un escribano artista que prefiere estar bajo la sombra de un árbol y no aquí. Pero ¿qué pasa y qué pasará conmigo?, ¿soy un juguete del destino? A dónde va ese chamaco tan cabrón que pensaba con absoluta certeza que era dueño del mundo y que le deparan grandes sillas que ocupar. Al parecer estamos en una vereda poco usual pero el ritmo de la vida va más lento que los pasos que estoy acostumbrado a adar y el miedo reside en que, el conformismo  y la mediocridad que circula por la mayoritaria humanidad me haga presa, me lleve junto con su inercia y pierda la energía inagotable de este ser con grandes expectativas.

Es difícil y yo entiendo que hay que mantener ocupada a la gente para que piense bien y para que no se ocupe su cerebro de albergar vicios y malos hábitos, pues ya se ha visto que esa ociosidad tan infernal culmina con el bienestar y empieza a procrear cáncer. Por otro lado, ahí está el caso de Michael Douglas en "un día de furia", la rutina empieza por molestar y se desata en un caos que exige representación, exige manifestarse.

Ahora, en un rato habrá que irse nuevamente a casa, pasar por el tráfico y seguir considerando que seremos alguien trascendente para el mundo pero mucho más, que seremos esa felicidad que buscamos en un solo acto: la autorrealización. Si han leído varias cosas de lo que yo escribo se darán cuenta que esa es la máxima que yo pretendo alcanzar y que para ello se necesitan varias acciones y cada paso te debe llevar a ello y lo que he procurado en todo este tiempo es hacer eso, cuidar de cada paso en este pantano que asecha y ha terminado con varios semejantes. Es fácil caer, recuérdenlo, y no muchos ya podrán levantarse.
Al parecer, de ahora en adelante parece necesario y obligado alcanzar el nirvana, el estado mental de paciencia y regocijo que queda al pendiente de todo lo que acontece a nuestro alrededor y hacer lo mejor posible sin perder el control sobre la enorme furia que exige el triunfo universal.

Sin duda, no puede haber desesperación aquí ni mucho menos un logro inmediato. Todo comienzo exige paciencia e implica un esfuerzo para ir visualizando que el plan va funcionando y que lo planeado no siempre resulta en realidad y hay que tomar decisiones para adaptar a las nuevas necesidades que surgen y por ello, por estas mismas cuestiones, habremos de hablar en un futuro lo que hoy se escribe aquí.

EXHS

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