Dolor
Dolor
Como simple observador; basado en mis experiencias en el sentir de la vida, mi empatía con los demás; el sentido intrínseco de compadecer y de considerar el espacio y los sentimientos de mis semejantes yo puedo decir, que se puede ver en el otro la condición que nos habita y no genera una esencia viviente. Lo que nos condiciona a ser humanos.
Era una fiesta y embargaba el ruido, la felicidad y la rabia por distraerse de un mundo que exige orden y responsabilidades se sentía y, allí, la familia conservadora, la unión familiar y las máscaras de las personas, resguardas muchas en la mentira, la desgracia, la locura. Yo los veo y se hubiera asustado el ingenuo de hace años, ya no. Entiendo perfectamente y ocupa algo de terror mirar cómo una mayoría de seres humanos no tienen control sobre sus vidas, sus pensamientos y sus acciones. El matiz de la verdad genera que lo malo sea bueno y al revés y se confunde lo que Dios quiso hacer ver a su Adán y Eva.
El anciano protagonista de la fiesta que festeja un matrimonio bajo la tutela y mando de su mujer, llora y se complace de ver a la familia reunida. Mientras tanto yo, arriba y se acerca la turbulencia en la mirada de un hombre que no sabe qué hacer con su vida, me mira fijo empieza a decir cosas triviales que van creciendo hasta convertirse en incoherencias que más que ayudar, dañan y reflejan el tormento y falta de control sobre sus emociones; una frustración que lastima a su hijo ahí presenciando cómo su padre no sabe lo que dice, no sabe lo que hace. Yo solamente miro, su hijo aguanta el llanto y emite una risa de despecho que me hace entender de forma explícita y reveladora, lo que es el dolor.
Yo no sé la historia de ese hombre, mucho menos cómo ha afrontado ese hijo la disgregación familiar y la indiferencia de su padre que le abandonó y que no sabe ya qué es el amor. Aquí se encuentran los paradójicos momentos en que Dios simboliza el camino y la luz que se busca en vida y no en la espera de la muerte. No existe redención, aquí se encuentra todo y al final serviremos para dar alimento a la tierra que nos dio oportunidad de tener una condición única: tener inteligencia. Inteligencia que, al final de la reflexión, quepo en el criterio de que aprendo de los errores de los viejos para no llegar ahí, miro sus decisiones, miro sus errores y hago lo contrario, me disciplino, doy un paso al frente y no me creo más ni menos pues yo sólo sigo mi camino.
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