Conjetura

Las experiencias de la vida son muy particulares;
no es lo mismo soñar despierto en la utopía que
sufrir los dolores de la existencia.

No es lo mismo cuando llega la felicidad a cuando llega el llanto de la pérdida.
No es lo mismo cuando caemos y topamos con tierra, a cuando sentimos el abrazo fraternal;
no es lo mismo un beso que una bofetada,
ni tampoco la cortada de la palabra al gesto amable del servicio.

Es raro, es inexplicable y a veces indescriptible la forma en que 
los besos compaginan una historia interminable, indestructible, legendaria,
inmortal, invisible, tan magistral.

Es raro como se fusionan los cuerpos y se pierden en el eros;
como se fraguan los sueños cuando se expresan las ganas de vivir, de querer, de darse por un precepto: el amor.

Es importante, tan inexorable estas cuestiones sobre el amor que,
estas palabras,
manifiestan el poder del sudor cuerpo a cuerpo que culmina en la pasión del fuego;
un ardor tan sublime que conmueve a Dios.

EXHS

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