Te sumé a mi vida. Y la multipliqué.


En la naturalidad del correr de los años, descubrí mi sexualidad. Amar a una mujer ha sido mi condición; desear una novia, pedirla a Dios interminables días del mes de abril, en todas las noches que puedan existir. Quiero una novia Dios.Poder abrazarla, profesarle te amos en sus labios, despertarla en mi regazo, sentir su brillo y juntos descubrir las veredas en el terreno de la cama, los surcos de las sábanas y el sudor, agua de amor por las almas que lloran de alegría al inmiscuirse en el universo del afecto, la pasión, nuestro amor.Alzar mi alma a las estrellas, hasta la más blanca para en secreto regocijarme por el milagro de ser amado por una mujer de ojos para mí, de fuego que evade la frialdad; nuestros caminos tomados de la mano para llegar al árbol que da la sombra al final de un recorrido de lágrimas, miedos, alegrías y nuestra felicidad.Así comenzó. Por las ilusiones y los deseos de esta necesidad de mi alma por unir mi cuerpo al de una mujer.
Y suceden las cosas.Del sueño, la meditación y plegaria a las estrellas, su vida se movió en dirección a mi alma; sus ojos cruzaron luz con mi esperanzadora mirada; ella maquillando sus pestañas, de reojo concibe algo especial. Se vuelan mis ojos a las nubes en el plácido cielo azul al sentir sus besos en mi oído, en el cuello y cuando coinciden los labios en la lucha sutil, noble y furiosa de los cuerpos amando.Mis dedos tocando tus pies;Mis manos deslizando en tus piernas;Mis besos por tu cintura y mis labios en medio de tus pechos.Juntos en la madrugada, recibiendo el tenue sol por la mañana; juntos descubiertos en la ciudad, juntos por el campo y nuestro amor se vuelve rutina: besos por la mañana, batalla de nuestras almas en las noches, a la luz de la luna, en la privacidad, en los terrenos de la cama, en las chispas de la regadera, en la sala. Amor invisible en el silencio, cuando cada quien lee, cuando cada uno hace su labor cotidiana, cuando cada uno lucha por dinero, cuando hablamos de cosas ajenas y cuando compartimos con más gente, un mundo que nos pertenece.Amarnos se ha vuelto un estilo de vida. Uno a uno es un complemento, nos volvemos uno, somos lo que no encontramos en otras vidas, somos la oportunidad, el destino y el momento. Este amor ha pasado a reinventarse y descubrir en cada beso, nuevas formas de amar.Y lo que empezó como aquel beso que evolucionó en sexo, aplicaciones del amor en la piel de nuestros cuerpos; hoy tenemos vida, nueva vida.De tu vientre ha nacido un nuevo ser, el que carga con toda esta pasión, el que trae nuestras ilusiones y los miedos que no podemos aún contrarrestar.De tu vientre ha salido mi amor por ti.Un hijo.Representa mucho más de lo que podemos imaginar, es la materialización de la fusión de nuestras almas. Es el testimonio de la duración de nuestro amor.¿Cuánto podrá durar?Hoy te amo eternamente. Este momento es todo, dura ayer y mañana, dura hoy y todo lo que pueda ser el por venir. Hoy te amo.Sumas. Tú y yo, juntos, dos cantidades que han querido ser más; te sumé a mi vida y multiplicaste, me sumaste a tu vida y multipliqué. El nuevo ser está en nuestros brazos exhalando el aire que le proveemos, lleno de nuestras palabras y el pensamiento; todo lo que compartimos.Fuimos y somos más. Más que en soledad, que en el egoísmo, que en el sexo unísono. Más que en una voz, que un alma, que dos manos y unos labios. Más que una sonrisa perdida en el pensamiento.

Somos un nuevo mundo que nació de aquella risa compartida que culminó en un beso.

Somos el alma, la vida y el amor.

 Erick Xavier Huerta S.

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