Mundo
Adentro te siento, como en las profundidades del mar aguardan intrínsecas pasiones del mundo. Adentro vivo, recordando qué me hace estar aquí, sentirme vivo. Mis caminos por las veredas de este mundo se ven plagadas de innumerables cuestionamientos, que me someten, me presionan, me endurecen; al grado de alegar a los Dioses el por qué de mi existir.
Adentro, aquí, percibo con sabiduría que voy a un camino, guiado, siempre, por alguien que no se quién es pero me da confianza, arropo, cariño. Profundo, me canso de tanto pensar en por qué de todo lo que me sucede.
Camino, descalzo, siento la tierra, toda mi sangre recorre y percibo mi absoluta mortandad en toda la extensión que puede sentirse en esto que llaman algunos, vida.
Triste, comprendo, que soy feliz, estando solo. Qué pasará, yo me pregunto, cuando el fin de los tiempos llegue a culminar ante mis ojos y yo no sepa qué es verdad.
Pregunto, a Dios, no responde. Pero si he creído, lo he sentido, a dónde voy, a dónde vas, joven que me acompaña a todas partes. No sé que pasa aquí; despierto por la madrugada, no escucho nada, los cantos de los pájaros mueren y sólo escucho autos, ruidosa ciudad que opaca la naturaleza. Me duele todo, el cuerpo; pero es que gozo de buena salud, no. Es el alma, la que me atrae horrores, la que quiere saberse amada.
¿Y mañana?,
despertó con inmensa alegría sin darse cuenta que era feliz.
exhs
Adentro, aquí, percibo con sabiduría que voy a un camino, guiado, siempre, por alguien que no se quién es pero me da confianza, arropo, cariño. Profundo, me canso de tanto pensar en por qué de todo lo que me sucede.
Camino, descalzo, siento la tierra, toda mi sangre recorre y percibo mi absoluta mortandad en toda la extensión que puede sentirse en esto que llaman algunos, vida.
Triste, comprendo, que soy feliz, estando solo. Qué pasará, yo me pregunto, cuando el fin de los tiempos llegue a culminar ante mis ojos y yo no sepa qué es verdad.
Pregunto, a Dios, no responde. Pero si he creído, lo he sentido, a dónde voy, a dónde vas, joven que me acompaña a todas partes. No sé que pasa aquí; despierto por la madrugada, no escucho nada, los cantos de los pájaros mueren y sólo escucho autos, ruidosa ciudad que opaca la naturaleza. Me duele todo, el cuerpo; pero es que gozo de buena salud, no. Es el alma, la que me atrae horrores, la que quiere saberse amada.
¿Y mañana?,
despertó con inmensa alegría sin darse cuenta que era feliz.
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