En mi camino..
La vereda trae consigo personas amargas, que discuten, que ponen a prueba tu furia; ya los tiempos les han apremiado su incapacidad de poder pensar, de argumentarte y augurarte cosas buenas, ya no las quieres volver a ver, tu paso se ha incrementado con los años que pasan, años que te vuelven más fuerte, maduro, grande. Ahora caminas más rápido, mejor que muchos, mejor postura, mayor desplazamiento; y ya no es posible esperar a todos, ya es imposible jalarlos, cargarlos porque tu tienes que llegar a tu tiempo y a tu lugar destinado.
Lo siento mucho, no es mi culpa, ahora he crecido y miro a diferente altura. Me disculpo si te hice sentir menos, si mi paso te ha hecho enojar pero es mi espíritu el que ha buscado otros horizontes. Sé que lloras, sé que actúas irremediablemente como niño pero a ti, que quieres quedarte en ese poblado y aun así equiparar tu visión a un lugar que nunca has visto y que yo sí y, que veré aun más. Que tal vez llegue a donde nunca imaginé. Yo no soy culpable aunque siento en mi alma tu desprestigio, aunque siento hondamente cómo culpas a los Dioses de no haber seguido a mi tiempo, a mi paso para lograr llegar al mismo lugar.
Somos diferentes, quise ser más fuerte, era mi espíritu. No sé qué te diga el tuyo pero yo continuo mi camino, debo hacerlo, de lo contrario hallaría la infelicidad. Te recordaré pero ya no serás lo óptimo en mi, no estarás más que resguardado en el desván de mi alma, porque ahora he conocido más cosas, he cambiado de pensar, actúo diferente y siempre estoy atento a todo lo que sucede. Nuevas aventuras llegan y debo acatarlas, más personas vienen y más personas encuentro, más fuertes que yo. Pero todo es culpa de mi espíritu, porque deseo alcanzarlas, porque tú no me ayudas, te has quedado allí y yo quiero alcanzar la cima. Llegaré ahí donde pelean los Dioses, donde entrenan y estudian, llegaré como un simple mortal, débil para ellos, inmensamente fuerte para los hombres. Y a pesar de que me dé tanto miedo y en varias ocasiones me humillen, espero seguir con ellos, aguantar su preparación para que al final, siga mi camino, siga caminando, en búsqueda incesante del lugar que tanto ansío encontrar, al cual me parezco, al cual me intensifico y en el cual solo está la silla que presenta mi auténtica consagración.
Perdóname, pero debo dejarte. Perdóname si te miro desde arriba, pero ahora estamos en distintos niveles. No es mi culpa, el tiempo pasa y tú decides quedarte allí. Me ves con envidia, a veces con desdicha. Me miras, te odias, luego te conformas y a mi me tiene que dar igual. Pero te he conocido y mi ser siente plenamente la miseria humana. Yo he querido que todos sean ricos en su interior, que todos vislumbremos las mismas cosas, pero no sucede así. Al parecer no me compete pero alcanzaré la cima y te prometo, que si llegó a tener licencia para cambiarlo todo en fin de que todos sean plenos y alcancen este lugar, lo haré. Por lo pronto te vas y depende de la importancia de tus acciones en tu incidencia sobre mi para que quiera recordarte o simplemente abandonarte.
Hasta luego, hasta nunca, sigo mi camino, te has quedado allí, ya ni siquiera puedo verte desde acá; te has convertido en la nada para mi, el paisaje te ha absorbido y parece que con o sin tu existencia, no afectarías en lo más mínimo la pintura que veo. Mucho al contrario de lo que vislumbro, siempre veo hacia adelante, estoy en continuo movimiento y voy pintando los escenarios para que cuando esté listo, cuando no haya más que andar, cuando pueda decirme basta, cuando me detenga solamente la muerte, mis pasos hayan crecido y mi alma haya sido tan poderosa con el correr del tiempo que explote y manche de forma significante toda la pintura en la que alguna vez estuvimos tú y yo, para que mi historia haya sido de valía y quede marcada y enormemente transformada este paisaje que nos vio nacer, crecer, morir y cual pretendimos creado por un Dios.
No puede ser más mi objetivo que en cada paso dado por mi, se cambie toda la pintura, que el cuadro deje de tener esa forma que atrapa a todos, que no son nada, que nunca sobresalen, que han sido comidos y nunca inciden en menguar la pintura de la que forman parte.
Al culminar mi vida, una mancha abarcará el cuadro, entonces sabrán otro significado y también me mirarán por toda la eternidad.
EXHS
Lo siento mucho, no es mi culpa, ahora he crecido y miro a diferente altura. Me disculpo si te hice sentir menos, si mi paso te ha hecho enojar pero es mi espíritu el que ha buscado otros horizontes. Sé que lloras, sé que actúas irremediablemente como niño pero a ti, que quieres quedarte en ese poblado y aun así equiparar tu visión a un lugar que nunca has visto y que yo sí y, que veré aun más. Que tal vez llegue a donde nunca imaginé. Yo no soy culpable aunque siento en mi alma tu desprestigio, aunque siento hondamente cómo culpas a los Dioses de no haber seguido a mi tiempo, a mi paso para lograr llegar al mismo lugar.
Somos diferentes, quise ser más fuerte, era mi espíritu. No sé qué te diga el tuyo pero yo continuo mi camino, debo hacerlo, de lo contrario hallaría la infelicidad. Te recordaré pero ya no serás lo óptimo en mi, no estarás más que resguardado en el desván de mi alma, porque ahora he conocido más cosas, he cambiado de pensar, actúo diferente y siempre estoy atento a todo lo que sucede. Nuevas aventuras llegan y debo acatarlas, más personas vienen y más personas encuentro, más fuertes que yo. Pero todo es culpa de mi espíritu, porque deseo alcanzarlas, porque tú no me ayudas, te has quedado allí y yo quiero alcanzar la cima. Llegaré ahí donde pelean los Dioses, donde entrenan y estudian, llegaré como un simple mortal, débil para ellos, inmensamente fuerte para los hombres. Y a pesar de que me dé tanto miedo y en varias ocasiones me humillen, espero seguir con ellos, aguantar su preparación para que al final, siga mi camino, siga caminando, en búsqueda incesante del lugar que tanto ansío encontrar, al cual me parezco, al cual me intensifico y en el cual solo está la silla que presenta mi auténtica consagración.
Perdóname, pero debo dejarte. Perdóname si te miro desde arriba, pero ahora estamos en distintos niveles. No es mi culpa, el tiempo pasa y tú decides quedarte allí. Me ves con envidia, a veces con desdicha. Me miras, te odias, luego te conformas y a mi me tiene que dar igual. Pero te he conocido y mi ser siente plenamente la miseria humana. Yo he querido que todos sean ricos en su interior, que todos vislumbremos las mismas cosas, pero no sucede así. Al parecer no me compete pero alcanzaré la cima y te prometo, que si llegó a tener licencia para cambiarlo todo en fin de que todos sean plenos y alcancen este lugar, lo haré. Por lo pronto te vas y depende de la importancia de tus acciones en tu incidencia sobre mi para que quiera recordarte o simplemente abandonarte.
Hasta luego, hasta nunca, sigo mi camino, te has quedado allí, ya ni siquiera puedo verte desde acá; te has convertido en la nada para mi, el paisaje te ha absorbido y parece que con o sin tu existencia, no afectarías en lo más mínimo la pintura que veo. Mucho al contrario de lo que vislumbro, siempre veo hacia adelante, estoy en continuo movimiento y voy pintando los escenarios para que cuando esté listo, cuando no haya más que andar, cuando pueda decirme basta, cuando me detenga solamente la muerte, mis pasos hayan crecido y mi alma haya sido tan poderosa con el correr del tiempo que explote y manche de forma significante toda la pintura en la que alguna vez estuvimos tú y yo, para que mi historia haya sido de valía y quede marcada y enormemente transformada este paisaje que nos vio nacer, crecer, morir y cual pretendimos creado por un Dios.
No puede ser más mi objetivo que en cada paso dado por mi, se cambie toda la pintura, que el cuadro deje de tener esa forma que atrapa a todos, que no son nada, que nunca sobresalen, que han sido comidos y nunca inciden en menguar la pintura de la que forman parte.
Al culminar mi vida, una mancha abarcará el cuadro, entonces sabrán otro significado y también me mirarán por toda la eternidad.
EXHS
Comentarios
Publicar un comentario