Fortaleza
Nació en una noche, no se miraban estrellas. Cuando creció, como todo joven profesaba verdades y cuando se enamoró nunca pudo consumar su amor. Cuando corría, solamente miraba el horizonte. Por siempre estaba postrado en una lucha interna que sangraba y le hacía llorar.
Las montañas, los árboles, todos fueron culpables cuando su hijo murió; todos fueron cómplices de que su hijo muriera ahogado. Frustrarse no era un camino, enojarse tampoco, ya había sucedido. Tomó sus cosas y caminó en sentido de lo que diera el camino, no llegó a ningún lugar.
Dicen los lugareños de aquél monte donde se le vió por última vez, que por las noches maldecía y exigía a un Dios. Que nunca apareció, que nunca propició calma en su interior. Dicen que se fundió con el aire, que su aura brillaba con furia.
Un día en la Italia un anciano se acercó y contó que aquél seguía vivo en aquella casa.
EXHS
Las montañas, los árboles, todos fueron culpables cuando su hijo murió; todos fueron cómplices de que su hijo muriera ahogado. Frustrarse no era un camino, enojarse tampoco, ya había sucedido. Tomó sus cosas y caminó en sentido de lo que diera el camino, no llegó a ningún lugar.
Dicen los lugareños de aquél monte donde se le vió por última vez, que por las noches maldecía y exigía a un Dios. Que nunca apareció, que nunca propició calma en su interior. Dicen que se fundió con el aire, que su aura brillaba con furia.
Un día en la Italia un anciano se acercó y contó que aquél seguía vivo en aquella casa.
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