Camino al cielo

Este aspecto metafísico que me persigue, que no me deja en paz y ha vuelto en mí para que ya sea solamente una persona que trate con deidades. Francamente me he vuelto loco.

Me he convertido en un esclavo de la muerte, no puedo dejarle de ver que mi nombre es Isaías pero, no significa, no es nada.
    Dentro de todas las etapas de la vida, cada momento miro el final de mi vida y los seres que me rodean. Esta metafísica inherente que me carcome y maldice ha permeado en mí, al final de los días, una santidad inexplicable que solo puede escudriñar el encuentro del amor y el perdón que he dejado a los amados en la tierra, al final de mi existencia.
    Laura, Juan, Pedro, Ana María, Cristina, Lorena, Alejandro. Muchos nombres, Mucha nada. Solamente veo almas, divagando por desiertos de tiempo, muchos quedan adentro y atrapados en este mundo terrenal que no los deja escapar por llevarse culpas y no haber anidado el perdón en los que un tiempo amaron.





EXHS

  

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