La plegaria.
Esta es, sin duda, una historia singular y muy peculiar.
Érase un hombre que dentro de todas las dudas y decisiones que empujó con gallardía para seguir adelante y lograr autorrealizarse. Un día más, despertó y empezó a notar cómo caía en amor por una mujer que aparentaba solo atraerle. Esto fue más allá; nadie sabe con exactitud si podría haberse convertido en obsesión o si la historia, sus antecedentes, provocaron que él quisiera con fuerza compartir con ella su camino. Nadie sabe, pero los hechos eran que entre todos los espacios, sueños, anhelos, queréres, figuras...entre todo lo que se podía aspirar y formar en imagen una pareja ideal; Aquél hombre habría de alzar por encima de todo a ésa.
Pasó muy poco tiempo para que diera cuenta que su corazón ya tenía nombre y un candado firmado por aquella mujer. No le conocía pero cómo se puede explicar que estas dos almas ya estaban predestinadas, nadie lo puede saber. Lo cierto es que cuando se miraban sentían exactamente lo mismo. Era familiar, no lo podrían negar. Orgullo y prejuicio, miedos e inseguridad impedían su encuentro total y por ello, el hombre cayó en un sueño profundo donde reconoció que este era el amor de su vida; pero no tenía método, no sabía cómo, qué ni cuándo lograrlo.
Los tiempos auguran formas, el espacio comparecía con todos los componentes para que en los futuros los momentos adecuados lleguen al hombre. Segundas oportunidades no existen pero también sólo existen oportunidades dedicadas, a cada hombre por cada circunstancia. El hecho era que el hombre caminando, ascendió al reino de los cielos. Prometió a Dios darle una razón cada día antes que el final de sus vidas terminara con su oportunidad de besarla.
El hombre dijo a Dios: "Padre que con humildad vengo, autónomo a pedirte, tú que sabes todo, me digas la verdad, que si ella pertenece a mí o que si yo estoy confundido, que tal vez no tengo lo que ella necesita; que soy poca cosa o que ella es poca cosa. Que somos incompatibles, que no sabemos nada, que somos tontos, que mis percepciones son estúpidas. Que he sido presa de la imaginación. Padre, guía necesito hoy tuya para entender, saber que esto ha sido causa del destino; que el mundo giró y todo conspiró para vernos hallados el uno en el otro. No tengo más que decirte, sabes bien de mí. Hoy te digo, que dejo cada día, por la vida que me permita, una carta en donde mis palabras te expresen mi amor y las razones para estar con ella. Si estoy equivocado lo sabré, si no, daré gracias y los dos estaremos contentos por saber la felicidad del padre por el hijo y del amor sentido del hijo por su padre al verle ayuda, guía, camino. Lo sabré al momento en que nos demos un beso sincero mi amada y yo."
Así, el hombre cumplió su plegaria y cada día escribió palabras, expresando razones, augurando destinos. La humanidad estaba a punto de deslumbrar con el amor honesto de dos seres que se encontraron en este mundo.
EXHS
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