FRÍO

Encontré a Mariana en mi salón de clases en una de las tantas que formaban parte de mi programa estudiantil de profesional.
         Cuando me fui a viajar por el mundo, inocente yo de alcanzar algo que nunca pude; que siempre estuvo dentro de Mariana, regresé pero no con la intención de ir por ella, para jamás volver a dejarla. No, no fue así; la verdad, ella se graduó después de mí y cada quién partió por sus ilusorios sueños. Tenía yo unos 28 años, había regresado a ver amigos, viejos camaradas del estudio y después de esa reunión encontré mis ojos en los suyos y no pude hacer más que intercambiar palabras y seguirla hasta que se diera cuenta...no fue tan necesario hacer esfuerzos; un día estaba en casa de mis padres y recibí una llamada de ella. Cuando contesté, solo escuché: "me di cuenta"
   Nos casamos el mes de Enero. Plácidamente puedo decir que caminé por estos barrios muy feliz. No nos pedíamos nada a cambio, solamente invitamos a nuestros seres a un lugar donde éramos libres aferrados en el amor.

No te pude volver a ver cuando te fuiste.
Nuestros hijos se fueron y en mi cama sentía frío. Nada podía calentar mis penas, mi necesidad de tenerte. Mi soledad estaba cortando mi carne, me quitaba el alma, calaba mi inocencia; estaba sin nada, esperanza, ganas, todo estaba muerto.


         Me encontraron mis hijos tieso, frío, como un témpano inaudito que ya no sabe a vida. Había yo muerto.
Justamente, elevé mi ser hasta las nubes en un cielo azul cálido, místico donde vi una luz destellante que me dejó ciego, a la deriva y yo solo sentía que viajaba y de pronto, de pronto, de un momento a otro, estaba yo en mi encuentro con Mariana.



EXHS

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