No quería nada y encontró mi amor

Una estrella pidió que le escribiera una carta, y entonces pensé en ti, en cómo nos miramos a través del tiempo y en cómo se nos ha ocurrido encontrarnos y bailar alrededor de las tierras, del planeta que circula sobre el eje de rotación que nos mueve el amor y nos produce el día y la noche, mis sueños consternados pidiéndote a gritos para que me acompañes en mi colchón, para que no me dejes solo con estos viajes alrededor de mis ideas, de mi pasión que despierta cuando te recuerdo porque todo el tiempo estás en mí, adentro, aquí, en el mar de mi corazón, en las venas que recorren mi cuerpo y que producen vida, movimiento, porque para ti escribo y lo sabe dios.

A veces me canso de tanto añorarte porque parece que primero me alcanza la muerte que verte otra vez, junto a mi, tomando mi mano. Espero, medito, ayuno, distraigo la mente en trabajo, en todo, en la poesía y la belleza de admirar mi universo, donde habitas permanentemente, en el balanceo de las hojas de los árboles con el viento, en mis miedos más profundos, en el futuro incierto, en mi destino pre escrito, en la profecía del oráculo, en la imaginación que tengo cuando quiero ver más allá de donde se presume estar mi risa y mi felicidad.

Las letras van subiendo en el brillo de la luna hasta el manto estelar, donde aguardan, donde dibujan tu mirada que me sigue, que me anhela, que me desea, que quiere estar conmigo, que tiene miedo y nervios. Allá en el cielo se dibuja tu figura, altanera, seductora, coqueta, posesiva, celosa de mí, amante, apasionante, querida, brillante, con tanta ternura en la piel que yo beso, que acaricio, que muevo, que hago bailar, que siente la nobleza y el pincel de mi corazón que reviste con tanta magia mi amor por ti.

Vuela de mi alma, y se rompe y desaparece mi cuerpo que se adentra al universo para buscarte, para ir por ti, para terminar con esta separación tan absurda, para matar el tiempo, para hacerte mía en la eternidad. Porque te fijas y piensas en mí, como en este momento, en que conectamos nuestras almas, en el mismo instante en que he descubierto que regreso a ti, que tanto he buscado por mares, por tierras lejanas un amor que estuvo cerca de mí, que no veía, que no estaba atento porque tener tanto miedo, porque tenía un deber, un compromiso con el mundo humano, con el mudo material, porque deseaba el futuro para mis hijos, que están justo en tu vientre, aguardando la vida, el respiro, los momentos, el aprendizaje que les daremos juntos, caminando, acompañándonos, respetando nuestro espacio, respetando el aire, nuestro hogar, compartiendo la comida, y soñando, soñando siempre en la base de nuestro amor.

No hay duda de ese vestido que tenía tantas ganas de desprenderse de tu cuerpo, pero con las ganas de mis manos, para alumbrarte a la luna y sentir, con esa tenue luz, el candor inmenso de mis labios posándose sobre los tuyos, con balanceo, con pausa, respirando, mojándose mutuamente, mirándonos a tiempos y querer morir para no sentir el tiempo.

Mi alma escribe, busca y busca y te encuentra, me acompañas e inspiras libros y pasajes, estrellas y lunas, matas el tiempo y descobijas la eternidad. Dormimos juntos, tenemos sexo, historia, futuro, pasado, presente, magia, cielo, universos, poemas, árboles.
Tenemos a dios en nuestros corazones.


Erick Xavier Huerta Sánchez

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.