El universo. El cosmos. Y tú.

El universo. El cosmos. Y tú.

Sigue girando el mundo y siguen floreciendo las rosas, y continuo respirando. Hay vida por doquier, y no es fortuito. Haberse enamorado con tanta belleza de ti, es suficiente razón para comprender la naturaleza, para darle fuerza a los dioses, para darle alimento al alma, para seguir creyendo en las esperanzas y ver más nacimientos de ilusiones.

Haberme enamorado de ti, en silencio, fue noble y sutil, grandioso, con esplendor; y fuiste mis sueños, mis nuevos mundos y más galaxias. Lo demás, lo oscuro perece por tu brillo, en el recuerdo y en el anhelo por hallarte, otra vez, en la historia. no se puede contar con un enamoramiento tal. Y a veces le hago más caso a la razón que a mis designios en mi pecho por mi corazón. Le hago más caso a lo que dice el viento que a la llama que tu enciendes con tu rostro, con el despertar que has hecho cuando tus ojos me rociaron el cuerpo.

Tu rostro se desmorona como arena y se reconstruye y se deshace en el dedo que pretende tocarte, porque eres sueño, inalcanzable. 

—Recuesta el cuerpo, a dormir, y muere sin darse cuenta. Su corazón se abre al espacio y se libera su espíritu, viaja a la luna y cruza las nubes, y ya no tiene frío.
Pregunta al sol de su paradero, de ella, de sus ojos claros; que decían que era rubia y de ojos claros, de trascendencia e inteligencia notable, que brindaría brillos inmensos a la historia, daría a tus hijos nacer, y se encontraría contigo por poseer la misma historia, y la misma pasión por cambiar al mundo.
Es confuso cuando la encuentras a través de los sueños, en el mundo metafísico, en la física cuántica, vuelan las almas, se desprenden ilusiones, creas canciones en el espacio y se oyen en los vientos; y la tesitura de nuestras almas chocan, se reencuentran en su desemboque en el gran océano que estábamos buscando. Por eso te dijo el oráculo que tu corazón esperaba estar allá en el sur, cosa que no miraban tus ojos y tu razón. Tu emotividad se plasmaba allá, porque ya la había visto y la estaba buscando, por eso anidaba ahí tu destino, junto a tus próximos hijos y la sonrisa que compartes con ella en los amaneceres de charlas matutinas en el fresco y los amores que deambulan por ahí cuando le tomas la mano, caminando por esas calles coloniales y regresan para seguir trabajando. Ahí la felicidad está con su energía, después de haber sobrellevado los peores momentos, la desidia, el terror, el miedo, la pesadez, la tristeza en la división, en la lucha por resguardar el amor, en la lucha cuando el daño amenazó con destruir todo ese porvenir que estás viviendo.

La quieres, la amas, y te muestra sonrisa que permanece en tu mente por el resto de todos los días. Gracias al cielo eres escritor, y ella amante de los libros. Los poemas y los libros no escritos son para ella, que aguarda en los espacios reencontrarse y escuchar las palabras que va escribiendo el centro de mi noble luz. Ella es mi amor, cuando descubro su endeble tersa piel clara, con los brillos que caen desde su pelo dorado y el mar azul que albergan sus ojos; con su fuerza y su temperamento, traigo el estandarte del amor honorable que me hizo revivir en la tierra para amarla nuevamente, sin ninguna obstrucción de espacio, tiempos y circunstancias. 

Porque los milagros se acentúan en la historia de este hombre cuando la mira por primera vez, en los sueños y escucha su voz, su elocuencia y sus matices, y sabe y dicta a las estrellas: "ella va a ser mi esposa", mujer de la geografía central de América, vecina y admiradora de nuestras culturas. Ambos escribimos y nos vamos buscando en nuestras letras y nuestras reflexiones. Y ella aún quiere ser la presumida que no cree en Dios, aguardando mi espera para que el reto se vea terminado en los principios de mis besos que recorren su cuerpo sapiente del amor, con hambre de más pasión, en esos momentos en que perdemos nuestra existencia y nos fusionamos y toda la luna es testigo y envidia del sol; cuando nos vamos y nos escapamos de las noches y las mañanas, besándonos, cohabitando en los brillos de la naturaleza, del agua y del viento, del espacio, de los planetas, del sol que envía esperanzas, su bendición y ella al final, pronto, cree en dios, cuando abrazamos a nuestros hijos en la casa que maravilla y protege la felicidad. Ambos trascendimos, hicimos historia y nos amamos por toda la eternidad, porque está escrito, porque así lo dicté, quedó plasmado en la letra de la pluma, en el círculo preciso que mantiene la vida y el equilibro del caos que adorna y cuida cada preciso detalle de nuestro destino.

Amantes estelares, de los protagonistas y elegidos por dios. De eso se trata historia; de leyendas del amor, del reencuentro y de la búsqueda implacable de un hombre y una mujer por amar más fuerte que lo que hace la tierra con su creación.

Y sin miedo equivocarme, en el 2020, los pueden visitar en su casa, con esa nueva familia, para que les cuenten más de esta increíble historia. 
Ahí están sentados los dos mismos locos, activistas por causas sociales, pensadores, filósofos, amantes de la poesía y retadores de dios. Su amor les abraza todos los momentos en que brilla el sol y cobijan los destellos lunares.

Ahí están, con su historia de amor, corriendo los días;
transcendiendo en los momentos más sublimes.

Y no paran,
porque deben amar.


Erick Xavier Huerta Sánchez

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