La fortaleza de recordarte en mi corazón

La luna es testigo después de la indiferencia del sol, que calienta la piel, que da gusto con el aire a temperatura correcta para mantenerme con vida. Y ella me tiene en su mente, como dios me recuerda siempre porque soy creación y encarno la misión del amor, para seguir con la creación de la belleza de escribir cosas, poemas, mirar con sutileza y espiritualidad, manejar la majestuosidad a través de los dibujos, de mi arte, del uso del recurso de la palabra, de pintar en arenas y soñar en las nubes.

No es caso de cobardía, ni de falta de valor. Ni de guardar silencio inútilmente. Se trata de tu felicidad cuando alces los ojos, veas mi rostro, nos reconozcamos y sintamos el mismo grado de pasión.

Te extraño mucho, porque me hiciste sentir un gran amor que retumbó en todo el universo. Por eso este amor y la fuerza que me hizo crear después de mirar tus ojos, no es en vano, sino la misión de la creación, de mi venida al mundo, del punto de inflexión después de conocerte porque no eres un fantasma. Eres real, eres mi amor, eres mi sueño y mi anhelo, mi música y mi inspiración. Eres la mujer que he amado todo este tiempo, la que desprende terrenos fértiles de posibilidades infinitas arropadas por el don de la armonía, de la estabilidad de nuestros espíritus. Tu amor en mi pecho, en mi alma, en mi espíritu impregnado ha movido las fuerzas sobrenaturales que me llevan a amarte aún más, ante los ojos de dios, con silencio y humildad, conociendo y siendo el brillo naciente del sol.

Mi fuerza por tu amor corre por ríos y te persigue en los aires, cuando por las noches quedaba mirando a las estrellas y fusionando el aire con mis pensamientos para que todo convergiera al servicio de mi amor por ti. Y que esta fuerza sensacional llegara a la puerta de tu corazón.
Te amo con todo mi corazón, y explota el fulgor en llamas doradas y te encuentro desnuda, beso tu espalda, acaricio tu cintura y coloco mis labios en tu cuello y adoro tus piernas y te despojo de la tierra y te abrazo despierta en el universo paralelo donde no hay gravedad; ahí donde nos soporta nuestro amor, levitando entre las estrellas, en el vasto campo de la nada, formando espejismos y nuevas constelaciones.

En mis momentos más solitarios y de mayor trascendencia, regresas tú, siempre a mi pecho, en el lúcido espíritu eterno. Por eso no te puedo olvidar. Por eso te amo más, y crece y crece y me preparo más para caminar sobre el fuego que conduce a tu llamado, a tu brillo, a tu espectro de belleza, del seno que acoge mi existencia para saborear todo el esplendor que reside en la libertad plena de la gran aventura y práctica de amarte.

La pluma de mi corazón te sigue describiendo y escribiendo en los recorridos de las historias que reflejan los designios de mi alma. Al verte y recordarte en el campo de mis memorias siempre sé que eres verdad, camino y luz. 


Eres mi amor.
Nunca dejarás de serlo.


Erick Xavier Huerta Sánchez


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