Los Papás
Madre y Padre. Los dos siempre soñaron ser grandes cosas, por ejemplo: Ser futbolista, ser actriz, ser cantante, ser pintora, ser empresario, ser emperatriz, ser superhéroe, ser la primera presidenta de México, la próxima María Félix ó ser el nuevo Pedro Infante.
Y como quiera que sea, lo cumplen. Al convertirse en Padres.
No es lo mismo el cuate que toca el piano, que el que tiene un piano y sólo lo ve de adorno. Hay que tocar, hay que hacer uso de la facultad para obtener el título.
De alguna manera les pasa. Los Padres empiezan y sueñan todo esto que he comentado y al final se vuelven protagonistas. Sus hijos así los ven y hasta pueden convertirse en los villanos, en los héroes, en los ídolos, los guías, los maestros y los Jedis. Y a veces, ni se dan cuenta.
Pudieron haber dejado todos esos sueños por un cambio repentino y obligado en su economía, un cambio de planes por la nueva responsabilidad que les ha avecinado, que se les ha encomendado por un acto natural de procrear vida. La vida quiere vida, la vida es vida, la vida quiere continuar siendo vida. En la vida se resurge, en la vida se renueva, se recicla, se sustenta el valor de estar por un sólo momento.
-Ahora tendremos que trabajar.
-Ahora los dos, juntos, habremos de enseñar a este nuevo ser humano a ser productivo y feliz.
-Ahora somos Padres.
Eso implica ser Madre y ser Padre. Ser el héroe, el villano, la mala de la película, el bueno, la maestra, el escritor, el sensei, el cura, la monja, el castrense y la que solapa. Los que ponen las leyes y los mismos que las violan. Los policías y los ladrones y en medio el pueblo, los hijos que siguen las pautas y aprenden las reglas, tradiciones y toda la amalgama de matices que usan los dos, el tono y la manera de caminar. El juego de pelearse y querer estar con los tuyos. De alguna manera, se vuelven todo y de ahí aprendes a quién admirar, cómo hacerlo, cómo hablar, relacionarte e incluso qué compartir y qué guardarte sólo para ti.
Al final eres tú.
exhs
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