Jamás
Mi hijo está allí desolado y triste, tan desamparado, siente que no estoy aquí;
siente que los amigos se fueron y se ha perdido allí, por culpa de los ruidos, perdió la confianza en él. Es presa de la locura, lo arraigan en un cuarto amarrado para que no se haga daño, para que no dé espectáculos. Mi hijo está allí en el desconcierto, sin conciencia de lo que le sucede y ya tiene la mirada ida, ve al infinito, a la nada, no contempla absolutamente nada. Los árboles, los pájaros, el cielo, el día y la noche no le representan nada. Ha muerto, sólo tiene los ojos abiertos.
¿Dónde está mi hijo Dios y por qué me lo has quitado de esa manera? Dejas su cuerpo, te llevas su alma.
Dejas sus ojos abiertos y su corazón me lo arrebatas. ¿Por qué nunca habla Dios conmigo?
¿Por qué no contesta a mi suplica el Dios que me dicen, el Dios en revistas, en libros, en instituciones?
¿Dónde está Dios en la mirada indiferente?
No está Dios. Si no está en casa, menos en la playa. No salgas a buscarlo. Reside en ti pero a mi hijo me lo han quitado. ¿Ahora en qué creo?
¿Qué pasa de nuevo en los espíritus perdidos?
Nos quedamos a sufrir viendo rocas humanas esperando morir porque ya no pueden hacer nada. Mi hijo se fue de aquí, lo que queda son sus restos vivientes, las arenas, la piedra, el rayo de sol perdido en los golpes al arrecife. Se van de mis manos, se van desvaneciendo mis recuerdos felices, los mismos que compartí con él, que parecen no representarle nada. Fue grande, glorioso cuando sonreía y yo le ponía risas en su boca cuando decía chistes o gesticulaba una cara graciosa.
Y sus sueños enterrados, vivientes muertos del que pudo ser intérprete, poeta, político, comerciante, abogado o sacerdote.
Jamás mi hijo,
jamás su vida,
jamás mi esperanza,
jamás Dios,
jamás resurrección,
jamás debí,
jamás pasó,
jamás haré,
jamás sufrir,
jamás vivir.
exhs
siente que los amigos se fueron y se ha perdido allí, por culpa de los ruidos, perdió la confianza en él. Es presa de la locura, lo arraigan en un cuarto amarrado para que no se haga daño, para que no dé espectáculos. Mi hijo está allí en el desconcierto, sin conciencia de lo que le sucede y ya tiene la mirada ida, ve al infinito, a la nada, no contempla absolutamente nada. Los árboles, los pájaros, el cielo, el día y la noche no le representan nada. Ha muerto, sólo tiene los ojos abiertos.
¿Dónde está mi hijo Dios y por qué me lo has quitado de esa manera? Dejas su cuerpo, te llevas su alma.
Dejas sus ojos abiertos y su corazón me lo arrebatas. ¿Por qué nunca habla Dios conmigo?
¿Por qué no contesta a mi suplica el Dios que me dicen, el Dios en revistas, en libros, en instituciones?
¿Dónde está Dios en la mirada indiferente?
No está Dios. Si no está en casa, menos en la playa. No salgas a buscarlo. Reside en ti pero a mi hijo me lo han quitado. ¿Ahora en qué creo?
¿Qué pasa de nuevo en los espíritus perdidos?
Nos quedamos a sufrir viendo rocas humanas esperando morir porque ya no pueden hacer nada. Mi hijo se fue de aquí, lo que queda son sus restos vivientes, las arenas, la piedra, el rayo de sol perdido en los golpes al arrecife. Se van de mis manos, se van desvaneciendo mis recuerdos felices, los mismos que compartí con él, que parecen no representarle nada. Fue grande, glorioso cuando sonreía y yo le ponía risas en su boca cuando decía chistes o gesticulaba una cara graciosa.
Y sus sueños enterrados, vivientes muertos del que pudo ser intérprete, poeta, político, comerciante, abogado o sacerdote.
Jamás mi hijo,
jamás su vida,
jamás mi esperanza,
jamás Dios,
jamás resurrección,
jamás debí,
jamás pasó,
jamás haré,
jamás sufrir,
jamás vivir.
exhs
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