Emperatriz del reino de los sueños
Lorena.
Recurrentemente aparece en mis sueños, se vuelve la presidenta y la eterna emperatriz de las memorias del buen salvaje, del niño soñador, del que anda en tierras extranjeras.
He vivido tanto por tantos lares, de los cúmulos de nubes que surcan los cielos en busca de sus ojos. Desde aquel día en que la vi por primera vez y se adentró en el corazón.
De muchas me he enamorado pero ninguna se ha alzado como la reina de los sueños del hombre de incertidumbres, de ateísmo y poca esperanza.
De muchas mujeres he querido ser, de muchas mujeres. Ninguna aparece recurrentemente en mi cabeza; y mucho menos cuando voy a dormir con la profunda tristeza de que mis emociones se encuentran mal, inestables y mejor prefiero perder la vida.
La mujer que borra a las demás y trasciende por el tiempo, mata todo lo que nos separa en su recuerdo, en las memorias de una imagen que queda impregnada en mi cabeza y augura amor.
¿Son designios?
¿Son mensajes?
Ella navega por mis recuerdos y me habla por la metafísica. Es experta en hacer viajar a su espíritu y viene a susurrarme cuentos y alentar las esperanzas de que un día volverá a estar junto el corazón que nació por partes y en distinto tiempo para reencontrarse en una tarde en el Querétaro de México.
De muchas mujeres me he enamorado;
muchas se llaman Lorena,
pero ninguna como ella.
exhs
Recurrentemente aparece en mis sueños, se vuelve la presidenta y la eterna emperatriz de las memorias del buen salvaje, del niño soñador, del que anda en tierras extranjeras.
He vivido tanto por tantos lares, de los cúmulos de nubes que surcan los cielos en busca de sus ojos. Desde aquel día en que la vi por primera vez y se adentró en el corazón.
De muchas me he enamorado pero ninguna se ha alzado como la reina de los sueños del hombre de incertidumbres, de ateísmo y poca esperanza.
De muchas mujeres he querido ser, de muchas mujeres. Ninguna aparece recurrentemente en mi cabeza; y mucho menos cuando voy a dormir con la profunda tristeza de que mis emociones se encuentran mal, inestables y mejor prefiero perder la vida.
La mujer que borra a las demás y trasciende por el tiempo, mata todo lo que nos separa en su recuerdo, en las memorias de una imagen que queda impregnada en mi cabeza y augura amor.
¿Son designios?
¿Son mensajes?
Ella navega por mis recuerdos y me habla por la metafísica. Es experta en hacer viajar a su espíritu y viene a susurrarme cuentos y alentar las esperanzas de que un día volverá a estar junto el corazón que nació por partes y en distinto tiempo para reencontrarse en una tarde en el Querétaro de México.
De muchas mujeres me he enamorado;
muchas se llaman Lorena,
pero ninguna como ella.
exhs
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