Lorena
Lorena,
¿Por qué su nombre?
¿Por qué ella?
¿Por qué se adentra en los sueños míos sin permiso?
¿Por qué degusta una belleza inexorable y abrumadora para mis sentidos?
¿Por qué funge como perfecta?
¿Por qué se alza entre las demás?
¿A caso tiene poder sobre el amor?
¿A caso puede manipular el amor a su antojo y hechizar el corazón que guste?
¿Qué posee en su cabellera?
¿Qué cuentas con las manos?
¿Por qué su mirada cautiva?
¿Por qué su sonrisa es magnífica?
¿Por qué no le olvido a través de los años?
¿Por qué se vuelve eterna?
¿Por qué su apellido?
¿Por qué su condición?
¿Por qué mi miedo?
¿Por qué el orgullo y el prejuicio?
¿Por qué su perfección y mi auto-desprestigio?
De muchas mujeres me he enamorado y Dios lo sabe. De la rubia de ojos azules divinos que era una encantadora propuesta de que la divinidad encarna en mujer, en sus manos claras y en su contundencia al correr. De muchas mujeres he quedado pasmado por su belleza. De muchas he querido ser su amor pero nadie es como Lorena; nadie puede traspasar el tiempo y los espacios como ella.
Soy un amante de la mujer a escondidas, en secreto canto a las estrellas mis poemas y toda mi admiración por esta creación; y de pronto despierto y me veo en la necesidad de encontrar un amor eterno e inolvidable, como dice la canción. Por mi andar fracasos y decepciones y aprendí que mejor no enamorarse porque aquellas, con el tiempo, perdían su aura, se enviciaban y hacían que entristeciera. Ello sin contar los terribles ejemplos alrededor, de incluso mis padres.
De mis amores, tantos. De pronto mis clases y la veo, no el primer día sino al segundo. La vi después y eso bastó. Cuando escuché de sus palabras decir: "pon atención tonto, que soy tu amor"...¿cómo no escuché? Los miedos pasados me dejaron perplejo, no creí que fuera ella un ser tan especial y tan puro que jamás olvidaría durante los años venideros.
No se olvida. Una mujer como ella jamás escapa de la memoria, del corazón, de los recuerdos, las vivencias y el sentido por el cual venimos a existir. Años pasan y coincide que la encuentro y el tonto de este escribano se da cuenta que, en efecto, sí era el amor de su vida; y se quedó sólo viendo, se quedó pasmado y con miedo, rezando a Dios que le cumpliera un milagro al mudo, al tipo que no posee nada pero al final ha sido tan bello verla, haber escuchado su tono de voz, sus palabras pronunciadas con sutil carisma y con esperanza suelta que alumbraba mis ojos. Parece que fue ayer cuando tuve la dicha de escucharla y pude todavía hacerlo hace poco, no hice nada, sólo me maravillé.
Y fue una bendición que se asentara en todos los rostros. Todas las mujeres llevaban su persona, todas eran los mensajes de que pierdes al amor de tu vida, de que la recuerdes por siempre.
Tonto, viste a la mujer de tu vida y la dejaste ir.
La pierdes estúpido y la vuelves a encontrar con el paso del tiempo y la vuelves a ignorar.
¿De quién es esa mujer?
¿A quién le pertenece si siempre va a tus sueños y te habla?
Yo le entregué la corona para que me reinara en ese sueño explícito a lo que mi terapeuta respondió: "te clavaste", nada más eso dijo, que me enamoré muy fuerte; pero ella no entiende, esto es cuestión de un amor realmente poderoso, de una historia que se escribe con pétalos del paraíso inconcebible.
Con ella emprendes aventuras en los mares de la imaginación, en la sapiencia de Dios, en la metafísica donde nuestras almas se encuentran y exclaman cuánto se necesitan, cuánto deben estar juntas, cuánto deben convivir y su desesperación por jamás volverse a separar.
El tonto que escribe tenía dudas sobre el amor, tenía dudas y mucha desconfianza. Tenía innumerables cuestionamientos sobre el por qué de la vida, mi vivir, el beso no dado, el poema que despierta por verla. Es un enigma, una tristeza, una melancolía y una gracia.
Sólo puedo decir que es recurrente verla en sueños y cuando despierto, mi corazón se exalta, quiere salir de mi cuerpo, tal vez a buscarla. Me despierto con gran felicidad, es inexplicable y sólo sucede cuando aparece en mis sueños.
Bastó verla un par de ocasiones y sentir su indiferencia por saberse admirada de mi persona.
No se sabe qué pasa, sólo se sabe que es amor.
No se sabe por qué escribo, sólo sé que motiva el amor.
Ha sido demasiado el amor por ella. No lo puedo explicar pero a través del tiempo su nombre me persigue...las mujeres que llevan su nombre me marcan, para bien o para mal, firman sobre mi historia y dan cambios radicales en mi devenir.
Su nombre es mi maldición y mi dicha y su estatura es perfecta para agachar mi cabeza a susurrarle mi amor con besos en su boca.
Lorena es una mujer impredecible y sin duda es mi destino. Dios la lleva y siempre aparece. Trato de huir y siempre está allí. Física y espiritualmente, ella me acosa, recuerda al corazón del escribano que ella es un hogar, es a donde yo debo volver. Esté donde esté, ahí terminaré. La muerte me espera, Lorena está allí para que antes que eso suceda aprenda que mi viaje con ella aquí empieza y trasciende después de que los cuerpos nuestros se consumen y dan paso a nueva vida.
Shakespeare, Cervantes y Fuentes. Los amores en los tiempos del cólera de García Marquez.
Aquel niño de esperanzas apenas en las narices, de sueños de actor, de sueños de grandeza; aquel niño todavía juega con muñecos y colecciona películas por aquello de la imaginación, la travesura y los performances. Las veces que he despertado más feliz ha sido por causa de su recuerdo. Ni siquiera fuimos amigos pero creo que sí supimos que éramos destinados y aún así, lo ignoramos, dimos paso a nuestros planes por encima del amor.
Lorena incluso funge como estereotipo creado por mi madre, tal vez es la pareja que desea mi familia. Creo que todas mis vivencias han sido planeadas por Dios para que la reconociera. No encuentro una mujer más perfecta para complementar mi alma y me la paso huyendo. Tal vez soy un cobarde, o tal vez he sido demasiado lastimado y no quiero ser amado porque creo que no me lo merezco.
Me fui siguiendo mis anhelos y Lorena siempre presumió ser dueña...exclamaba en el tiempo que me quería, decía a las estrellas que regresara, que volviera a donde debía estar; y yo que no hice caso y seguí lamentando no poder estar con ella por mis miedos, mi rechazo a que las utopías sí existen y a que Dios figura planes tan desprevenidos que de pronto te hayas inmerso en un sueño inexplicable. Poco convencional.
Su amor habita en la quimera, en mis sueños perfeccionistas y mi pelea tan noble y cándida entre mi rechazo a Dios y mi necesidad de que exista.
Pues Lorena es eso,
es la prueba de las ganas de vivir, de la bondad de haber nacido y de haber encontrado a mi alma gemela, a la contraparte para seguir creando vida, una familia, reír de nuestros defectos y forjar hijos que despiertan un agradecimiento de vivir compartiendo el pan, la experiencia y mi testimonio de vida para que todo esto sea algo mejor.
Tal vez me explaye mucho y a muchos aburra leer sobre un nombre más. Pero ella no es un nombre solamente, es el augurio de cosas buenas; es la mujer que invita a la pasión, a la oración que jamás se da por vencida cuando es rechazada, cuando la existencia le grita para que deje de ser. Lorena es el misterio en su pelo, mis versos en su piel, mis anhelos tan profundos de colocar los amores pronunciados en esos labios color carmesí.
Es una historia peculiar sobre el amor platónico, de Shakespeare y de García Marquez. Me ha pasado y doy gracias, espero el momento en que las escrituras por fin aplaquen el distanciamiento y puedan despertarme en la danza de los cuerpos, en la batalla de los besos, de las aventuras por los mares del sudor, por las dunas en las sábanas, el cansancio de amar y las fuerzas de energías que toma uno cuando ama a su alma. Mi vida.
No puedo dejar de hablar de ella y es claro que jamás podré deshacerme de su imagen. Quedó impregnada en mi alma, en lo intrínseco que hay dentro de esta carne. Son las noches las que me llevan cuando cierro los ojos para olvidarme del mundo. Me despierto en el brillo de las estrellas con sus pestañas, con el surco de su nariz, la curvilínea de sus labios y esos dientes tan risueños que da gusto cuando coloco risas en su rostro. Es una maravilla verla feliz con sus cejas que pintan la delgada línea donde hay que amarnos.
En el futuro no hablamos de nada, hablamos de nosotros. Contamos las veces que bailamos las melodías de Ella Fitzgerald y cuando el beso a beso nos condujeron a las maravillas del calor que fulmina todo y atraviesa nuestros cuerpos cuando liberamos nuestras almas para amar en los espacios sin tiempo.
¿Expresé lo que siento y lo que pasa?
¿Pude, a caso, describir este amor en mi corazón?
¿Puedo decirle donde esté que esto es lo que dicta Dios?
¿Puedo hacerme saber?
¿Me di a entender?
¿Qué quieren que haga?
Amo a Lorena.
exhs
¿Por qué su nombre?
¿Por qué ella?
¿Por qué se adentra en los sueños míos sin permiso?
¿Por qué degusta una belleza inexorable y abrumadora para mis sentidos?
¿Por qué funge como perfecta?
¿Por qué se alza entre las demás?
¿A caso tiene poder sobre el amor?
¿A caso puede manipular el amor a su antojo y hechizar el corazón que guste?
¿Qué posee en su cabellera?
¿Qué cuentas con las manos?
¿Por qué su mirada cautiva?
¿Por qué su sonrisa es magnífica?
¿Por qué no le olvido a través de los años?
¿Por qué se vuelve eterna?
¿Por qué su apellido?
¿Por qué su condición?
¿Por qué mi miedo?
¿Por qué el orgullo y el prejuicio?
¿Por qué su perfección y mi auto-desprestigio?
De muchas mujeres me he enamorado y Dios lo sabe. De la rubia de ojos azules divinos que era una encantadora propuesta de que la divinidad encarna en mujer, en sus manos claras y en su contundencia al correr. De muchas mujeres he quedado pasmado por su belleza. De muchas he querido ser su amor pero nadie es como Lorena; nadie puede traspasar el tiempo y los espacios como ella.
Soy un amante de la mujer a escondidas, en secreto canto a las estrellas mis poemas y toda mi admiración por esta creación; y de pronto despierto y me veo en la necesidad de encontrar un amor eterno e inolvidable, como dice la canción. Por mi andar fracasos y decepciones y aprendí que mejor no enamorarse porque aquellas, con el tiempo, perdían su aura, se enviciaban y hacían que entristeciera. Ello sin contar los terribles ejemplos alrededor, de incluso mis padres.
De mis amores, tantos. De pronto mis clases y la veo, no el primer día sino al segundo. La vi después y eso bastó. Cuando escuché de sus palabras decir: "pon atención tonto, que soy tu amor"...¿cómo no escuché? Los miedos pasados me dejaron perplejo, no creí que fuera ella un ser tan especial y tan puro que jamás olvidaría durante los años venideros.
No se olvida. Una mujer como ella jamás escapa de la memoria, del corazón, de los recuerdos, las vivencias y el sentido por el cual venimos a existir. Años pasan y coincide que la encuentro y el tonto de este escribano se da cuenta que, en efecto, sí era el amor de su vida; y se quedó sólo viendo, se quedó pasmado y con miedo, rezando a Dios que le cumpliera un milagro al mudo, al tipo que no posee nada pero al final ha sido tan bello verla, haber escuchado su tono de voz, sus palabras pronunciadas con sutil carisma y con esperanza suelta que alumbraba mis ojos. Parece que fue ayer cuando tuve la dicha de escucharla y pude todavía hacerlo hace poco, no hice nada, sólo me maravillé.
Y fue una bendición que se asentara en todos los rostros. Todas las mujeres llevaban su persona, todas eran los mensajes de que pierdes al amor de tu vida, de que la recuerdes por siempre.
Tonto, viste a la mujer de tu vida y la dejaste ir.
La pierdes estúpido y la vuelves a encontrar con el paso del tiempo y la vuelves a ignorar.
¿De quién es esa mujer?
¿A quién le pertenece si siempre va a tus sueños y te habla?
Yo le entregué la corona para que me reinara en ese sueño explícito a lo que mi terapeuta respondió: "te clavaste", nada más eso dijo, que me enamoré muy fuerte; pero ella no entiende, esto es cuestión de un amor realmente poderoso, de una historia que se escribe con pétalos del paraíso inconcebible.
Con ella emprendes aventuras en los mares de la imaginación, en la sapiencia de Dios, en la metafísica donde nuestras almas se encuentran y exclaman cuánto se necesitan, cuánto deben estar juntas, cuánto deben convivir y su desesperación por jamás volverse a separar.
El tonto que escribe tenía dudas sobre el amor, tenía dudas y mucha desconfianza. Tenía innumerables cuestionamientos sobre el por qué de la vida, mi vivir, el beso no dado, el poema que despierta por verla. Es un enigma, una tristeza, una melancolía y una gracia.
Sólo puedo decir que es recurrente verla en sueños y cuando despierto, mi corazón se exalta, quiere salir de mi cuerpo, tal vez a buscarla. Me despierto con gran felicidad, es inexplicable y sólo sucede cuando aparece en mis sueños.
Bastó verla un par de ocasiones y sentir su indiferencia por saberse admirada de mi persona.
No se sabe qué pasa, sólo se sabe que es amor.
No se sabe por qué escribo, sólo sé que motiva el amor.
Ha sido demasiado el amor por ella. No lo puedo explicar pero a través del tiempo su nombre me persigue...las mujeres que llevan su nombre me marcan, para bien o para mal, firman sobre mi historia y dan cambios radicales en mi devenir.
Su nombre es mi maldición y mi dicha y su estatura es perfecta para agachar mi cabeza a susurrarle mi amor con besos en su boca.
Lorena es una mujer impredecible y sin duda es mi destino. Dios la lleva y siempre aparece. Trato de huir y siempre está allí. Física y espiritualmente, ella me acosa, recuerda al corazón del escribano que ella es un hogar, es a donde yo debo volver. Esté donde esté, ahí terminaré. La muerte me espera, Lorena está allí para que antes que eso suceda aprenda que mi viaje con ella aquí empieza y trasciende después de que los cuerpos nuestros se consumen y dan paso a nueva vida.
Shakespeare, Cervantes y Fuentes. Los amores en los tiempos del cólera de García Marquez.
Aquel niño de esperanzas apenas en las narices, de sueños de actor, de sueños de grandeza; aquel niño todavía juega con muñecos y colecciona películas por aquello de la imaginación, la travesura y los performances. Las veces que he despertado más feliz ha sido por causa de su recuerdo. Ni siquiera fuimos amigos pero creo que sí supimos que éramos destinados y aún así, lo ignoramos, dimos paso a nuestros planes por encima del amor.
Lorena incluso funge como estereotipo creado por mi madre, tal vez es la pareja que desea mi familia. Creo que todas mis vivencias han sido planeadas por Dios para que la reconociera. No encuentro una mujer más perfecta para complementar mi alma y me la paso huyendo. Tal vez soy un cobarde, o tal vez he sido demasiado lastimado y no quiero ser amado porque creo que no me lo merezco.
Me fui siguiendo mis anhelos y Lorena siempre presumió ser dueña...exclamaba en el tiempo que me quería, decía a las estrellas que regresara, que volviera a donde debía estar; y yo que no hice caso y seguí lamentando no poder estar con ella por mis miedos, mi rechazo a que las utopías sí existen y a que Dios figura planes tan desprevenidos que de pronto te hayas inmerso en un sueño inexplicable. Poco convencional.
Su amor habita en la quimera, en mis sueños perfeccionistas y mi pelea tan noble y cándida entre mi rechazo a Dios y mi necesidad de que exista.
Pues Lorena es eso,
es la prueba de las ganas de vivir, de la bondad de haber nacido y de haber encontrado a mi alma gemela, a la contraparte para seguir creando vida, una familia, reír de nuestros defectos y forjar hijos que despiertan un agradecimiento de vivir compartiendo el pan, la experiencia y mi testimonio de vida para que todo esto sea algo mejor.
Tal vez me explaye mucho y a muchos aburra leer sobre un nombre más. Pero ella no es un nombre solamente, es el augurio de cosas buenas; es la mujer que invita a la pasión, a la oración que jamás se da por vencida cuando es rechazada, cuando la existencia le grita para que deje de ser. Lorena es el misterio en su pelo, mis versos en su piel, mis anhelos tan profundos de colocar los amores pronunciados en esos labios color carmesí.
Es una historia peculiar sobre el amor platónico, de Shakespeare y de García Marquez. Me ha pasado y doy gracias, espero el momento en que las escrituras por fin aplaquen el distanciamiento y puedan despertarme en la danza de los cuerpos, en la batalla de los besos, de las aventuras por los mares del sudor, por las dunas en las sábanas, el cansancio de amar y las fuerzas de energías que toma uno cuando ama a su alma. Mi vida.
No puedo dejar de hablar de ella y es claro que jamás podré deshacerme de su imagen. Quedó impregnada en mi alma, en lo intrínseco que hay dentro de esta carne. Son las noches las que me llevan cuando cierro los ojos para olvidarme del mundo. Me despierto en el brillo de las estrellas con sus pestañas, con el surco de su nariz, la curvilínea de sus labios y esos dientes tan risueños que da gusto cuando coloco risas en su rostro. Es una maravilla verla feliz con sus cejas que pintan la delgada línea donde hay que amarnos.
En el futuro no hablamos de nada, hablamos de nosotros. Contamos las veces que bailamos las melodías de Ella Fitzgerald y cuando el beso a beso nos condujeron a las maravillas del calor que fulmina todo y atraviesa nuestros cuerpos cuando liberamos nuestras almas para amar en los espacios sin tiempo.
¿Expresé lo que siento y lo que pasa?
¿Pude, a caso, describir este amor en mi corazón?
¿Puedo decirle donde esté que esto es lo que dicta Dios?
¿Puedo hacerme saber?
¿Me di a entender?
¿Qué quieren que haga?
Amo a Lorena.
exhs
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