Ya no distingo los sueños

Los aires de tu ausencia, el espacio que aún aguarda tu perfume.
Sin embargo las figuras de tus pies en la tierra han desaparecido. 
¿A dónde van nuestras huellas? ¿Por qué no desaparecen tus pisadas del patio de mi corazón? ¿Por qué lamento distintos escenarios que no cumplí por culpa de improvisar mal? Yo no sabía de tu pasado, y eso realmente no me importaba, porque yo estaba concentrado en amarte con todo mi esplendor. Lo tomaba así, como el deber del sol cuando aparece siempre en los momentos justos para iluminar a todos. 

Mi naturaleza es servir a tu existencia, a implementar en tu alma los brillos que agiganten tu corazón, para mirar miles de sonrisas, para no permitir que se borre de ti la inmensa alegría para poder vivir un poco más, a través de lo majestuoso que es tu nobleza, tu brío, tus exhalaciones, la manera en que cuidas cada parte de tu piel para que yo pueda untar los labios de mi amor.

Ahora se postra el tiempo delante de mí, y me cuenta la forma en que él se hará cargo de ti, para mostrarme la forma en que se construye esta historia de amor, de encuentro furtivo, consecuente, accidental, premeditado, aquel que soñé, que no esperaba y del cual tuve certeza en el primer momento en que descubrí tu rostro detrás del misterio que ya había anunciado con un bello canto, el nombre con el que te bautizaron en esta tierra.

Tal vez hoy, es como lo dice el tiempo, no estamos preparados para estar unidos. Tal vez sea el día de mañana. Yo sigo atesorando tu recuerdo, y te hago el amor todas las noches y madrugadas en el campo libre donde dios me deja acariciar tu piel.

Puedo escribirte mil cartas describiendo de forma distinta y maravillosa la forma en que te conocí. Rápidamente me di cuenta cómo hacías de inmenso mi corazón para equipararlo con un gran sol que da vida y sostiene a todo un sistema planetario. Tú me haces infinito. Busco e imagino cómo fue que en esta creación se fueron dando las pautas para crear al hombre y comenzar la era de la humanidad donde generación tras generación dio lugar a la maravilla de tus ojos y tu boca. Y yo no me quería enamorar, porque no me gusta sentir decepciones. Porque incluso me siento poco ante el esplendoroso color de tu alma.

Morí y regresé. Tuve conversaciones con Gandhi y después retomé la ambición. Me quería olvidar de ti, y cuando me fui a correr para borrar la imagen de tu alma, cada vez sentía mayores conexiones con tu alma, parecía que realmente se había cumplido la profecía donde el corazón hablaba, trascendía la comunicación más allá de las lenguas y los espacios; había yo encontrado al amor de mi alma, la contraparte de mi existencia, la trascendencia de mi camino, el destino de la felicidad, el cuidado de todos los días.

Mi maravilla la pintan tus ojos, cuando te miro, cuando te imagino en los preciados recuerdos que me reglaste con haber estado, solamente, un poco cerca de mí.

EXHS

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