Mis lágrimas son la lluvia.

Mi lluvia, que cae como mis lágrimas provocadas por lamentos, melancolías, nostalgias y dolor en la existencia. Nací en un día lluvioso, nublado, sin mucho sol y caí como lluvia para mojar la tierra, entonces surgí, como un nuevo producto de la naturaleza, un poco especial por formar parte de esta temporada de tormentas y ciclones, donde las personas meditan un poco más sobre su alma y los trabajos que hacen, donde se deprimen todos un poco por no ver la luz, la mucha luz del sol, ese que irradia de energía y brillantez para poder sonreír con más ganas.

Las calles están inundadas, corren y se llevan la maleza, quieren limpiar el mal del mundo, quieren hacer surgir nuevas plantas, quieren descubrir nuevos colores, quieren preparar todo para que nazca el sol nuevamente, para que pueda ir apareciendo poco a poco a través de las nubes que osan impedir el renacimiento de su maravillosidad. Y es cíclico, saben, mi lluvia que cae y después se evapora y se resguarda en las temporadas, cae en los momentos justos y nos importa poco reprochar. Me gusta mojarme, siento a Dios y la furia del planeta por impulsarme a sobrevivir en la disputa de las criaturas por ser el más fuerte, o tal vez, en la disputa por generar espacios para estar tranquilos. Tenemos miedo y somos ignorantes, por eso nos alejamos. Pero lo más importante es el amor, cuando por cliché, surge a través de las miradas y del contacto de nuestras energías que están fuera de nuestros cuerpos, y eso te hace saber todo, las emociones y las intenciones, en mi caso, de aquella que osa acercarse a tu hombro. Llegas a tener una dicha y sientes una profunda alegría que te hace perder el contacto con la realidad y confundes tus sentidos con el terreno de los sueños.

En su ausencia el corazón se te vuelve pedazos, y te acuerdas que estás vivo. 
Subí la montaña nuevamente, después de casi morir, y grité al cielo, un poco más cerca, enunciando mis plegarias y la suplica de un perdón que añoraba eximir de mis tonterías los errores que han logrado alejar el amor. 
También cante una canción para hacer a un lado el dolor.

Y mi corazón se vuelve gris como estas nubes que me han acompañado el día de hoy. Significan la ausencia de tu cuerpo, cuando me levanto por las mañanas y no encuentro tu perfume fuera de mis sueños.
Mis lágrimas son la lluvia, el dolor en el estómago, el insomnio cuando te das cuenta que tu ausencia explica el amor que habías generado con tu presencia. El corazón se había enganchado o se había unido a la energía que desprende portales hacia nuevos universos que no habíamos podido vislumbrar. Mis lágrimas son la pena y la incertidumbre por saber si posees la misma iniciativa en tu emoción, por amar, por querer sentir la premonición que hace la piel al estar cerca, el nerviosismo que pretende acercar a los amores por la pluma que marca una inexorable vida brillante que perdura en el viaje de las estrellas.

Yo te adoro. 
Y las nubes grises ahora ya no se ven porque las ha opacado la noche; yo sigo asomándome a mis ilusiones porque ahí te puedo encontrar, te mando versos pero no logro llamar tu atención. Intento viajar con mi alma hasta tu residencia para poderte hacer despertar. Quisiera ser tu primera idea cuando abres los ojos, y anhelo que fueses la misma belleza del pensamiento que se genera en mi mente desde aquella vez que hurgue en tus ojos, en la primera impresión que tuve de ti. Me atrapó el infinito de tu alma y miraba la esencia que se iba apartando de mí para crear en tu espacio nuevas filosofías de amor; en tu espacio encontré mi libertad. Por eso me siento mal, por eso no puedo tener paz. 

Haberte visto hizo que perdiera mi individualidad.
No puedo estar más solo. Debo estar contigo para dar virtud del amor que cargo.

Mis lágrimas son la lluvia, 
porque conducen mis anhelos de estar contigo.

Buscan, la lluvia, poder tocar un solo pelo de tu cabello;
y yo continuo buscándote en mi pensamiento. Trato de reconstruir tu rostro en mis ideas, y tú inspiras todos mis versos, eres la lluvia que posee también el aire de mi aspiración por rociar de amor todo tu cuerpo.

Eres mi musa, y resumes mi universo.
Eres el amor que quiero alcanzar.


Erick Xavier Huerta Sánchez.

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