Te amo

Pudiese ser esto una carta de ilusión o un poema; pudiesen ser muchas cosas, como las ganas de, o una situación utópica, lo que se quiere o se desea pero al final son actos mágicos transcritos en forma de palabra de un lenguaje único para comunicar lo más valioso que no podemos tocar sino sentir: el amor.
Así, de nacer y correr, crecí. Esto no es más que lo que se anida ahí por donde queda el estómago y resiente cuando mira una mujer bella. Eso es lo que me asombra, la capacidad que tenemos para sentir cosas hermosas, benévolas, muy sagradas que nos incitan a creer en la inmortalidad, justo cuando nos abandona el cuerpo. 

Camino lentamente admirando mi alrededor. Porque todos tenemos alma y me gusta más cuando la letra después del punto seguido se rebela y queda en minúscula, así para decir adiós a la regla básica del continuismo. Queremos ser diferentes, entonces rompemos los esquemas. Rompemos el televisor y quemamos las telenovelas, la maestra que nos enseñó el lenguaje y cómo sentir. Nos quedamos sin alma, se quedan sin alma porque no entienden el hechizo bajo el cuál están tan idos. Sus almas quedan en el desván en venta por vidas desperdiciadas, frustradas a mitad del siglo; habiendo echado lo más valioso que es amar al prójimo. Yo rindo mis amores al cielo, me siento tan endeble cuando veo la miseria y quiero sacar de mi corazón los lingotes de oro para compartir y ver reír, que todos los seres sean felices.

Erré, como todos mis amigos y familiares pero dejé abierto siempre la puerta que conduce al alivio y el perdón. Allí voy cada vez que me ahoga la existencia y el insulto de quien más debe amar. Se está muriendo sin tu compasión. Mi alma es endeble, tan noble que se muestra cuando todo oscurece e ignora la misma luna. Dios nos abraza con fulgor y nos suelta al abismo de nuestra libertad. Amar es dejar libre al otro para sólo compartir lo que somos, lo más esencial que nos da vida. Libertad es amor. Caen los diluvios y la gente tiene miedo de ahogarse en las gotas del amor que hacen profundo un camino de mares, por olas y tormentas. La suerte carece de sentido y muere, Dios escribe y la libertad se convierte en el destino de nuestras circunstancias.

Mis palabras son amor. Tú eres mi suerte y yo soy mi camino, juntos labramos el nuevo sol que nos despierta, no acaricia y emerge la vida del terreno que pisamos. Que soy camino y los lugares aún no vistos. Los amores que no podré preservar porque serán maestros para que pueda hacer sentir de verdad cuando encuentre mi alma gemela. El sufrimiento es un camino placentero que traerá grandes consecuencias cuando hallemos a nuestras parejas que habremos de amar día y noche, en todo tiempo y con toda actitud; con las melodías de nuestro canto hablado, escrito, con el cuerpo expresando con las manos una flotilla, haciendo magia, volando, levitando por todos los cielos hasta decir adiós en la atmósfera y llegar al frío de la penumbra del espacio con una iluminación mágica de parte de todas las estrellas y la galaxia entera.

Sabes que la magia habita en cómo miras el sol y sientes en la noche. Cuando cierras tus ojos y te abandonas al coraje y la voluntad de luchar por el amor, las ganas de que todo esté bien. ¿Por qué habría de estar mal? Si escribes es por tus ganas de crear, universos paralelos que nos cuentan la bendita existencia de estar en el ahora. Tú siempre te metes en el jardín de Dios y juegas  esconderte hasta que maduras traspasando umbral a umbral el nivel de conocimiento que nos exige todo esto. 

Mira en la palma hago relucir una planta, que crece y que funge como la última esperanza de la humanidad. En la juventud, nos miramos tan compatibles y se acoplaban nuestros cuerpos al hacer el amor. Era de un material que no concebía, hasta encontrarte supe para qué servía, lo que era y lo que podía hacer. En el silencio nos complementábamos, hablando encontrábamos verdades, tocándonos curábamos los males y nos hacíamos al éxtasis. Si me besas soy capaz de lo que quieras amor. Pasamos imposibles, y éramos dos enamorados viajando en el campo, por el árbol de otoño. Llegó el invierno y era tiempo de filosofar, de traer de nuevo el amor y recordar la frescura de tus besos, el manantial de tus caricias, los besos en tu boca, los besos que nos damos aún cuando no queríamos vernos. Y éramos felices.

Caímos del cielo, salimos del vientre. Volamos hacia las nubes para alcanzar al sol. Saltamos una y otra, otra vez de cada nube con esperanza de ir a vivir en la estrella que nos abriga. Lluvia de estrellas con colores azules sutiles que hacen que queramos vivir de nuevo para encontrarnos y sentir de nuevo amor al vernos. Esos gestos que me salvan de la muerte, y el techo cuenta con tal belleza que nos hace incrementar la belleza de nuestro amor. Ahora tu pelo es eso de lo que cuelgo mis pensamientos y me hace salvar de un abismo, es la cuerda que saca todo lo más puro que habita e mí y te suplico cada pelo que nunca pierdas tu enamoramiento.

La redención me hizo entregarme al regocijo de ser feliz y reír en oscuridad. Pude ser libre dentro del corazón. Mi casa se hizo más grande cuando llegaste tú. Mi hogar creció al tener hijos contigo. Mi jardín era más grande cuando los abuelos y los padres, los tíos y los nietos llegaban a compartir los alimentos. Los sueños no caben en espacios pequeños. En tu alegría pongo mis ilusiones y se incrementa el poder de mi fuerza. Dios me dijo, enorgullécete del amor.

Sin fin.


EXHS

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