Penélope

Libertad es amar sin que te lo pidan.

Penélope era rubia, extravagante y usaba cremas para cuidar su piel tan clara. Su pelo era corto, sus ojos brillaban como el sol y me encantaba el color sangre en sus labios, el lipstick de fuego y pasión. Me fui a vivir con ella porque su padre buscaba alguien de confianza que viviera junto con ella para seguir de cerca su tormentosa vida. Penélope era muy apasionante, gustaba de gastar en exceso y de disfrutar los placeres, el sexo y el vino.

Lo que yo no sabía era que terminaría enamorado.
Penélope empezó a seducirme, la mirada, el vino, la fotografía, sus exposiciones, su elegancia, su descarada confianza que me hacía sentir el hombre más miserable del mundo. Era tan atrayente y había que hacer lo que ella decía. Comenzamos a tener sexo después de los besos que plantaba en mi boca sin decir ni explicar nada.

La tina se convirtió en el manantial donde lavamos nuestros pecados; y sus pies sobre mi boca, ella al otro lado riéndose como el bendito diablillo que se mofa de sus travesuras, y después se alabanza sobre mí con la corbata entre sus pechos nada más, toda desnuda, mojada su piel, escurriéndose mientras se desplaza para besarme nuevamente.

-No quiero saber más de ti Penélope, me has embaucado y contigo no puedo continuar esta farsa donde siento amor y tú sólo sacias tu sed carnal. No me hables jamás.

 Y ella intenta golpearme y detengo su mano; nos besamos y desabotono el vestido blanco con negro que utiliza. la volteó y bajo sus paños; de espalda contra mí y frente al espejo se mira, yo cierro los ojos y le entrego mi pasión. Penélope encanta de explorar la inmensa furia que aguarda en mi inquebrantable fuerza de juventud.

-Quiero que te cases conmigo Penélope,
-Yo no, cásate con una de mis amigas, sabes que no quiero hijos, ten uno con Gilda, sería maravilloso.
-Si yo tuviese hijos sería contigo, ¿por qué me lastimas?

Penélope se calla. Decidí irme lejos a intentar ser escritor, uno respetable. Comenzar a escribir mi visión del mundo y los temas que más me apasionan, el amor, la tristeza, sobre el drama y Dios.
Inmerso en mis guerras del alma y las que entablan mis hermanos unos contra otros, yo nunca dejé de escribirle a Penélope. Ella no quería ver ciertas realidades, sólo aquel mundo de extravaganza donde podía cumplir todos sus caprichos.

Después de años volví, y ella era amante de un afamado y rico. Entré a su casa sin que estuviera él. Penélope ahora tenía el pelo largo y su elegancia no había desaparecido, estaba intacta, huía de mí y con furia la tomé reclamándole con mi cuerpo todo el amor que sentía y aún conservaba con tanta pureza. La tiré al piso y la besé, y ella me respondió con toda su belleza e hicimos el amor con rabia y paz, descanso en nuestras almas que por fin se reunieron nuevamente. Al terminar me dijo que no la volviera a ver jamás, a pesar de su dolor y de que nunca podría experimentar tal perfección con otro hombre-compaginar nuestros cuerpos era una ofrenda a la creación, y sin embargo, me decía adiós con lágrimas en sus ojos de sol.


Esta vez no me alejé y, escribiendo una tarde en un café de las calles más famosas de ese lugar, ella llegó a pedirme lumbre para su cigarrillo y me dijo: "perdón, mi amor"
Penélope me dijo su amor, estaba en mí, era yo. Gustaba de encontrarla bajo sus batas de seda de distintos colores, a veces púrpura, a veces rosa, negro o marrón. La misma pasión y el mismo amor que nació al vernos nunca desfalleció, aumentó, creció, no conoce de finales, es eterno y es agradecido. Aquel deseo y amor que nos descubrió nos volvió a reunir, nos iluminó de nuevo, nos aprisionó en la libertad de querernos.

Mis ilusiones no se cumplieron pero Dios me permitió amarla en distintos tiempos y conservar el recuerdo más maravilloso de mi vida, la historia con Penélope.
Se casó con un hombre de medio oriente que llegó a estar involucrado en escándalos políticos; la guerra llegó allí, como siempre y mataron primero a su marido. Por un ajuste de cuentas le secuestraron y la mutilaron. Su desenlace me hizo sufrir.

     "Ahora, después de pensar en lo que fui y ahora soy me doy cuenta de que por ti experimenté lo más glorioso de haber nacido. Me di cuenta que no huía de ustedes sino de mí, que me apartaba del mundo sin ver que la felicidad se hallaba en la convivencia con todos ustedes, nuestra tríada de amigos, nuestra amistad que se tornó un intenso romance. Ahora así es amor, mi vida eres tú."

Más duele el corazón cuando recuerdo su declaración de amor.
Penélope.


EXHS

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