En un lugar de madera

Sutilmente quité tus gafas negras del rostro y besé cada uno de tus párpados; toqué tu hombro y deslicé tu camisa para irte descubriendo tu piel de caribe. Por detrás quité la pinza que sostenía tu melena y te tomé y te subí a la mesa de madera en ese lugar que nos aguardaba de madera y de misterio. Pasaste tus manos por mis labios y luego chupamos todas nuestras almas a través de las lenguas. Tocamos varios idiomas y decíamos una sola frase: te amo. Desabotoné tu camisa azul y encontré los pechos de fragancia de valle, los aspiraba y me enloquecía; no éramos nosotros sino el ímpetu y la pasión.  Hicimos el amor con mantas que cubrían de privacidad el acto que nos poseía.

Hicimos el amor, la pasión y la vida.

exhs

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