La enorme carga.

Así lo marca mi cuerpo, he tenido una enorme carga. Echo y aviento a mi espalda todo el peso del mundo: las desgracias y su incógnita, el misterio del silencio, mi aparente protagonismo y mi vacío, mi pequeñez y mi grandeza, mi pena y mi sonrisa, todos mis anhelos y mis fallas, toda mi plenitud y toda mi frustración. Me siento poca cosa, no soy nada, sólo un puñado de tierra de la nada. No soy frío ni soy calor, solamente puedo percibir, estoy vivo y sólo quedo en eso, soy vida.

¿Qué es mi espíritu?, ¿Qué es mi alma? El espíritu alberga en el alma. El alma fue dada, el espíritu nace de la experiencia y aprendizaje que tiene mi alma con este mundo. No soy nada, quiénes somos. ¿Será una mentira, una estrategia para desviar mi atención?

¿Cuál es mi condición? Filósofo por necesidad. No creo en nada y produzco mis propias conclusiones más `por lo que siento que por la metodología, que por las hipótesis, que por el mismo marco que indica la ciencia. No soy nada. La enorme carga estriba en no saber cuál es mi condición y la terrorífica desgracia que es nunca saber si los demás se interrelacionan para dar cabida a un destino prefabricado, hecho, con intención, todo de parte de Dios.

Yo no tengo claridad. Vivo con una ligera esperanza que se vuelve liga, se agranda y se achica dependiendo el día, el momento y presumo ser alguien especial pero parezco sólo una treta del universo para seguirse concibiendo. ¿A caso es justo esto?

El mundo me brinda la oportunidad de sentir por una pizca de instante. Para mí parecen eternos los momentos y las cuestiones del amor, la amistad, compartir, entender, saber, aprender y sentir parecen el mejor convenio que puede haber entre mi entidad y el mundo. Yo experimento que es vivir y el mundo se puede seguir concibiendo, seguir expandiéndose, seguir preservando asimismo.

Me queda algo claro. En este planeta el principal objetivo es seguir preservando la vida. No hay más, existe un enorme vacío alrededor nuestro de misterio, de soledad y de llanto de los demás planetas que gritan su enorme sentir de haberlo perdido todo y sin embargo siguen adornando el enorme espacio lleno de nada, lo adornan singularmente y presuponen orden y cuidan aún el único sistema que produce vida.

¿Será ese el único objeto?

Producir vida con enormes tretas. Con enormes engaños. Con premios que estriban en los solos placeres que produce experimentar el sexo, la comida, la presencia, contemplar, sentir.
Producir vida. Eres un amargado, eres un triste, vive la vida. No puedo. No puedo hacerlo, me cargo el peso de la pregunta, de la duda, de la furia con que se mueve todo el mundo y el hombre maquinó el sistema que no me deja salir, no me deja ser libre; aviéntate, haz arte, sé libre en canalizar tu energía, deporte, recreación, estudio, ciencia. Haz algo. Entretener, esa es la misión.

El mundo pasa las horas tratándose de entretener porque hoy ya es más fácil conseguir comida. Vivir se ha vuelto el mejor mercado. Vivir es la mejor justificación para producir dinero. Hay que movilizar las masas. Control y supervisión y no podemos ser más libres. Hay niveles pero se les ha olvidado algo, el mundo se reinventa asimismo y si fuimos error del mundo, error nuestro, error de Dios; el mundo habrá de ponerle fin, nos limitará. Esta organización no se echará a perder por una raza.

Y, ¿a dónde van todos si nacen por la treta de la biología, si nacen con sólo propósito de seguir preservando la vida? Sí, pero ahora parece que la vida tiene una especia que comanda todo el planeta: la raza humana y han desaparecido miles de especies. No te preocupes. Las teorías confirman que una diversidad se irá sin más. Las criaturas prehistóricas, dominaban el mundo, eran gigantes pero no tan hábiles del pensamiento y sin embargo desaparecieron y fungieron solamente para dar evolución. No lo sabemos. Ya no están, algunos fenómenos de la tierra ayudaron a que pudieran preservarse algunos vestigios pero no era el objetivo. Sigue la vida de diferente forma pero desaparece por accidente o por intención, a lo que ya no le está sirviendo.

Este sistema. Esta raza parece inmortal, parece que siempre existió y nadie lo sabe.
El misterio del universo.

Gritan aquí los hombres y aclaman por verdades. Inventan Dioses, reglas. !Hay que poner orden carajo¡ Inventemos e inventemos. No podemos hacer otra cosa. Entretener. Esa es la consigna. Vete a correr, ponte a leer, ponte a estudiar, ponte a meditar. Indaga en tu interior y encuentra la respuesta.

No la hay. No existe ninguna respuesta y yo no soy nadie especial. Todo lo que hago lo ha hecho alguien más y me pesa más tener que competir. Llevo en mi interior esa furia que exclama ser mejor, ser mejor en lo que puedo hace y en lo que no. No permito que sean mejor que yo. Qué egocéntrico eres Erick. Lo eres. Tú y todos los demás. Amo el sistema capitalista, que me presione, que me empuje, quiero demostrar quién soy y aventurarme a realizarme como un hombre que adquiere confianza y que aprende el juego del dinero. Para qué quieres el dinero.

Quiero dinero para conseguir mi comida y para la consigna, entretenimiento.
En diferentes rubros.

Arte, deporte y ciencia.

No soy nada. No somos nada. Despierto mis días y me siento cobijado por la esperanza de que soy el cambio, el poema, soy la experiencia de la que me invitó el mundo para formar una entidad que es necesaria en el más allá. No soy nada. Esperan con ansias miles de criaturas para alimentarse, gracias a la muerte. Mi cuerpo es una cosa llena de vitaminas, es un alimento a la vida.

La vida es carnívora. Me come, me va a comer, va a tragar mi cuerpo y de ahí florecerán enormes cosas. Tal vez más vida. Pero yo dejaré de pensar, yo dejaré de sentir; no puedo evitar pensar en mi paradero. Siempre pensamos en nuestro paradero, terminar una carrera de 10 kilómetros, terminar una carrera licenciatura, terminar un doctorado, terminar una relación sentimental, tener un hijo, casarse pero todo redunda en un mismo sitio al final de todos los paraderos posibles. La muerte.

La muerte. Inevitablemente ahí acabarás. Es mi trágico fenómeno. Nací para morir y sin embargo luché tanto para poder hacerlo. Luché por un bocado de aire, por sufrir esta sensible alma que llora la violencia, los insultos, el rencor, el odio, el desamor, el inalcanzable amor, el enamoramiento inconcluso, el amor no naciente, el desamparo de Dios, las dudas en las nociones del hombre sobre el mundo y su historia y su circunstancia.

He comprado cosas. He tenido experiencias pero a mis 24 años aún me pesa vivir. Tengo una inmensa lápida que aplasta mi espalda, que me encorva, no me deja seguir erguido. Dios no me habla y todas las noches platico con el silencio, todas las noches me susurro la esperanza; quisiera sentir el alivio con el consuelo de un padre a su hijo cuando está desesperado pero Dios no me habla, nunca lo ha hecho y he debido ser fuerte. He debido convertirme en un dique de acero que pueda soportar los arrebatos de los mares, la indiferencia de los animales, la indiferencia de mis semejantes. He debido soportarlo, la carencia de los hombres que no saben criar a sus hijos. La desgracia de sus guerras, la desgracia de no saber lo que hacen.

Al final ya nada importa. El misterio de la vida es el enorme peso que cargo. Mi consuelo, todos lo comparten. Nos une el miedo de no saber qué hacer y de no saber qué somos. Por eso vamos a las iglesias, por eso nos casamos, por  eso muchas veces tenemos hijos sin querer, formamos familias sin saber qué son. No sabemos nada. Somos los ignorantes genios de la tecnología y de la administración financiera.

!Erick, me das lástima, eres un radical. Aléjate del mundo¡
¿Quién quiere a este humano de terribles cuestionamientos?

Yo quiero ser uno de esos que viven con la ingenuidad y la estupidez.
No lo quiero en verdad.

Muertes y más muertes y un día me habrá de tocar. Pero yo siento que soy inmortal, que soy mejor que los demás. Luego me caigo y veo el mundo desde abajo. Competencias.
Un día cuentan en viejos libros, Dios mandó a su único hijo con el objetivo de que enseñara a los hombres una sola lección: "Ama a tus semejantes de la misma manera en que mi hijo los ha amado"

Ama. Amar en la amistad, en la diferencia de los sexos. Amar para tener un camino de dicha y de consuelo y es lo mismo que he estado abordando. No me diste ninguna lección Cristo. Sólo sería para tener un buen rato antes de mi muerte y continuar sirviendo a que el mundo se siga concibiendo.

Los hombres, dicen, le mataron sin saber y Dios enfureció. Pero todo quedó en lo mismo. Seguimos procreando y sirviendo a que el mundo se siga concibiendo. Dios. Error nuestro o error de él. El destino es la muerte que aguarda tu absoluta destrucción, la perdida de todo.

Venimos a perder, vamos adquiriendo habilidades por tan pocos instantes que al final se van, se van y no dejan huella. Se va todo. La vida me arrebata todo lo que me da. La vida da y quita y la vida no es justa, la vida es vida. La muerte es muerte.
¿Se congratula la muerte de arrebatárnoslo todo?

Sin consuelo de Dios Padre.

Qué terribles cosas has escrito Erick. Eres un fatalista. Te odio y no quiero escuchar esa concepción, eres desagradable y manejas verdades que no deben ser escritas. Eres un falso. Eres una cosa, eres pobre de todo.
Por su parte aquel viejo me dijo. No lo creo Erick, considero que eres uno de esos seres que percibe tanto, escuchas tanto y tu observación me deja perplejo, me deja atónito. Eres alguien especial, no te des por vencido, creo que hay mucho valor en ti por seguir adelante, por seguir cuestionándote y continuar aún sin que nadie te hable, sin que el creador te presté atención. Para mí, tú eres una diferencia, has visto lo que muchos ignoran y quieren, conscientemente, ignorar. Para mi eres valioso, para mi eres algo que fue labrado con una intención única y muy especial. Alguien te debe querer mucho, algo planea el universo contigo. Aguarda y tu sigue caminando.

Mi abuelo me dijo un día: "Tú no te sientas menos ni más que nadie, tú sólo sigue tu camino".
No sé quién lea estas palabras. No sé qué se pueda interpretar de todo el peso que hay en mi espalda.

De mi prisión he encontrado un consuelo, el de las palabras. Sin música, sin rimas, sin estructuras y sin  metodologías. Escribo, escribo. En las palabras encontré resguardo al llanto de mi alma. Y aún cuento con que encuentre a la mujer que sea mi corazón.

Aún platico por las noches con la inquieta esperanza de escuchar y sentir el abrazo de mi Padre, de mi madre, de mi....... Dios.



Erick Xavier Huerta Sánchez.

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