Hacia el fuego.

"Sólo el amor me puede salvar"

Nace y se automatiza en infante y corren los días con gracia y desgracia, llenos de fatalidad y esperanza; la pesadez de convivir penumbra el alma y no hay para dónde hacerse, hay que soportar todas las infamias de la humanidad, quedan solamente los silencios y la contemplación de la belleza en las pequeñas cosas para dar un poco de alegría en el alma y mirar un poco diferente el gris cielo. Nunca es así, no es eterno y sin embargo cuando llueve parece que nunca parará y ahí gritas, alza el estallido del fuego de tu voz que no se escucha en un paraíso olvidado. Nadie querrá compartirlo, ensimismados cada uno en su destino, en sus apreciaciones del mundo que nos rodea. Nadie quiere perdérselo y todos solamente brillan cuando comparten placeres, esconden sus miedos. Nadie quiere ser algo más que un riesgo en la fusión de los espíritus. Salvaguardan los milagros, son sólo creencias. Grita, grita como animal salvaje que nadie escucha.

Amor, sólo puede salvar. Como un canto lleno de amargura que contempla hacia el final la delicadeza de haber tenido lástima del sufrimiento que mostramos.

Amigos míos.
Nací sin la mínima conciencia de qué se trataba esto.
Nací con la inmensa ingenuidad de confiar.
Nací con la tremenda dicha de sentir vida.
Nací queriéndolo y no.
Nací porque debía ser así;
Porque era una inercia que yo no controlaba y tuve que acatar el deber del destino. Vida.

Nací porque así se escribió. Porque los astros así lo miraron.
Nací por las consecuencias del fundamento.
Nací por eso.

Hermanos.
Crecí aprendiendo del bien y el mal, a lo que sentía, cuando miraba sufrimiento, cuando no estaba de acuerdo con ello.
Aprendí amar mis pensamientos. Aprendí a contemplar las nubes y resguardarme en el cielo cuando en tierra sólo había sangre y lágrimas. Cuando no podía escapar de la locura de mis Padres, de mis conocidos, de los que me rodean, de los que gritan en esta prisión tan incomprendida.
Aprendí que la libertad tiene límites, que se nos engaña bajo la consigna de somos racionales, que podemos ingeniar pero nunca habremos de estar más allá de esto que por naturaleza hizo que estemos aquí.

Padre.
Madre.
Dios.
Ahora camino derecho, sin mirar atrás, sin mirar a los lados. Fijo los ojos en el punto blanco de aquél umbral porque ahí quiero residir, ahí quiero dormir los siguientes días.
Ahí nacieron mis sueños, ahí fueron a refugiarse.
Quiero estar allí.
En el color de la tranquilidad.
En el color de la conciliación.
En el matiz de lo que me representa.
Ahí abunda la fuerza, ahí me puedo desenvolver, que los que quieran seguirme lo hagan.
Allí aguarda mi ser.



EXHS


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