Tan corto el atardecer

Es precioso esta capacidad de poder soñar, pero ya me conozco y aunque todo pueda ser colores y risas. Esta soledad me carcome, me deja tirado. Yo solo camino y he sabido de mi condición desde los pactos con Dios por existir y vivir en este planeta.
          No sabía que tan difícil sería ser un humano; es un gran pesar, me siento frustrado y a cada instante hay una necesidad de afecto que debe ser saciada, qué es lo que pasa. De esto no me contaron antes de venir, me hubiera arrepentido, no sé ahora como lidiar con ello.
   No me da vergüenza decir que hubo amores que significaron todo para mí.
   Por qué mueren las pasiones y el interés decae con cada persona.

Por qué el interés de mi alma quiere proseguir, cambiar vidas, jalarlas a este paraíso que he encontrado. Ahora sé la insignificancia de cada uno y que la preferencia de Dios se llama suerte. Ahora sé que debo agachar la cabeza para pedir perdón y seguir adelante. Ahora sé que todo lo hecho y por hacer solamente recaerá en mi historia. Solamente yo haré, mis golpes tendrán repercusión pero será de cada uno que tope conmigo que cambie su mirada.
Ahora sé que todo fue proscrito en mi contra, fue en los bienaventurados deseos de mi corazón querer proclamarme grande. Debo sentirlo, de otra manera solamente sería una vil copia, una estruenda miseria que vaga sin aspiración alguna.

        Ahora sé que mis pasos me llevan a algún lugar, que debo dejar a muchas personas, que no debe pesar volver a mirar, que todos vamos y venimos. Que nadie es imprescindible y mucho menos necesario. El mundo trabaja por sí solo. El mundo hace caminar su creación y nosotros no podemos ir en contra, de ahí provenimos...solo queda el crecimiento de nuestra alma, la terrible condición que aqueja, para algunos como yo, la impertinencia de continuar creciendo y sentirse fuerte más que nunca.
     Primaveras, veranos, otoños, inviernos. Las cosas suceden. Abres los ojos y todo cambia sin parar, sin darte aviso; y quieres estar ahí, que te persigan, verte indispensable y necesario....en los años que te provienen, envejeces, te das cuenta de la seriedad que te impusieron, no reíste lo suficiente, no comprendiste el amor. No todo es para todos. Somos hijos y muy pocos resultan predilectos, como he dicho, Dios se llama suerte.
        Mañana por la madrugada desperté desconcertado y no podía dormir. Me sucedieron cosas, de pronto sentí fuerzas nuevamente por aprender y seguir, nuevamente me sentía orientado.¡¿ Qué los planetas dan aviso de mi existencia?


Es tan corta la vida, tan larga la historia. Tan remota la existencia, no dura nada, parece tiempo, no es nada....permanecemos un segundo aquí, unos aprenden, otros se resignan. El amor ideal, el mundo y paraíso están aquí; otros prefieren el infierno. Dios se llama suerte y llega a ti en tan corto atardecer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.