Ivonne

Te voy a escribir una carta Ivonne, porque te la mereces.

Sé que jugué con Dios. Le prometí escribir una carta cada día hasta verme junto a ti paseando por las estaciones del año y escuchar de tus labios: "Te amo, me has hecho feliz". De alguna manera mis pensamientos fatalistas, la desesperanza y la tristeza de ver por las mañanas que evadías la ansiosa mirada mía que te buscaba; pues ello ayudó mucho a ir perdiendo toda mi confianza. Puede sonar como otro pretexto más; tal vez no escribí hasta ahora todas las cartas pero nunca he dejado de pensar en ti.

Eres muy hermosa Ivonne y, para mi desgracia, me haces sentir poca cosa. Tal vez tengo todo pero yo veo en ti toda una consagración, la de mi vida.
Yo no sé porque tienes o intentas amar al tipo con el que crees estar mejor. No sé porque la vida no da tregua para la espera en que dos seres encuentren su verdad. Yo no sé muchas cosas, por eso muchas veces creo locuras, creo en cosas; ruego a Dioses, lloro, hago berrinches, me vuelvo supersticioso y todo en fin de conseguir ayuda para que muera el libre albedrío y solo seas para mí.
     Eres muy bonita Ivonne, eres preciosa. Me gustaría despertar junto a ti, que sea lo primero que vea al volver a este mundo.
Me gustas más porque veo en ti muchas cosas mías: pasión por el deporte, amor por la vida, risas, gestos, tantas cosas que hacen que la vida se vea sencilla. Y desafortunadamente sé que nadie va poder decirme qué hacer. Tengo que ir yo en tu conquista y arriesgarlo todo; pero no soy así, soy, simplemente un chico que te admira y que desafortunadamente honra y respeta las decisiones humanas. No busco meterme con nadie, no busco dañar. Solamente voy y trato de hacer las cosas correctamente. Yo quisiera Ivonne, de verdad, no tener escrúpulos, no respetar la verdad, no seguir las reglas, violar las leyes, no importarme nada y ser extremadamente egoísta. No puedo. No puedo hacerlo, la ecuanimidad me persigue y se ha vuelto mi maldición.

Las cosas no son fáciles, lo sé. Mucho menos convencer a alguien acerca del amor. Creo que hay múltiples variables que me complican poder acercarme a ti y sin embargo puedo soñarte. En la imaginación puedo tenerte y construir toda una vida junto a ti. Qué miserable puedo ser. Qué pena ajena puedo dar. Qué desgracia, tristeza y melancolía sienten los que leen esto. Pero este soy yo. Qué puedo hacer.

     Eres tremendamente hermosa y quisiera fueras para mí. No ha ocurrido, sé que aun faltan días...sé que sorpresas puede traer el destino pero por lo general tiene más la razón la experiencia y la monotonía de la vida.

Yo espero, con la fé ficticia que plasmo aquí, con la poca fé verdadera; con lo que se llame al deseo de cumplir sueños. Deseo por los momentos felices que he vivido, algún día tener la oportunidad de abrazarte con afecto y escuchar de tus labios: "Mucho te he esperado y te amo tanto, corazón mío"


Erick Xavier Huerta Sánchez

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.