Sin verdad.
Yo te voy a decir la única verdad de esta vida: "RESPETO". Respeto es el máximo mandamiento y es la única verdad. Respeto fue lo que no provocó todas las religiones al imponer conocimientos falsos a los hombres para mandarlos y oprimirlos y detener su desarrollo y su crecimiento personal. Respeto fue lo que no provocó el gobierno que ha engañado y al igual que la religión, abusa de la ignorancia y vulnerabilidad de sus conciudadanos, de sus gobernados. Respeto es lo que no cometen los hombres; siempre imponen y llegan ahora en nuestros días, hasta el punto en justificar las enfermedades sociales, provocadas, como se ha dicho, por la falta de respeto.
Faltas y faltas, muchas, de Respeto. No hay respeto, no encuentras respeto. Caminas en la mentira y todos escupen en tu cara y ya no tienes oportunidad de buscar tu propia verdad, de engendrarla por cuenta propia, de aprender y sacar propias conclusiones porque el aparato eclesiástico, político, económico, social y global te acorralan para que no seas tú. Respeto no hay, respeto no ha existido y todos los horizontes por los que ha cruzado el hombre, siempre halla la manera de violar el máximo principio: "el respeto universal".
No hay respeto, el hombre mienta y se rehusa a seguir al universo, los dictámenes. No quiere morir, quiere ser la única especie y piensa, egoístamente, que el mundo es de él solamente. Que los mares no anidan vida, que no merecen respeto, ni la tierra ni los aires y ya en estos momentos, no merece respeto ni el hombre mismo. No hay respeto, no ha existido, nunca existirá y caminamos erguidos, orgullosos con la mentira puesta en las pupilas y creemos saber la verdad.
Inventamos profetas, inventamos historias y seguimos en una farsa estructura y profesionalizamos la estupidez. Vaya mundo, vaya cosas. Yo mismo he dejado de tener esperanza, me he recostado con tanta tristeza y lágrimas que verifican que yo mismo soy prueba del abandono de Dios a nuestras almas. No existe el respeto, no sabemos lo que somos, nos alzamos como individuos indispensables cuando solamente fungimos como necesarios para la continua creación. No hay más. Hemos aplazado la tiranía de la estupidez, continuamos siendo mediocres y no paro de llorar viendo a esta incrédula humanidad tirada en el abismo. Creen todo, todo lo que está allí. Pobres ilusos, pobre de mí.
No hay respeto, no hay ya nada de mí, y si existiese un punto de brillo que alcanzara a mostrarme un camino alterno para rescatar lo poco que queda de mí, eso sería, sin duda alguna, la capacidad mía de terminar con mis estudios, salir al mundo y actuar pues el cansancio de la mediocridad que he visto, ha llegado a su fin.
EXHS
Faltas y faltas, muchas, de Respeto. No hay respeto, no encuentras respeto. Caminas en la mentira y todos escupen en tu cara y ya no tienes oportunidad de buscar tu propia verdad, de engendrarla por cuenta propia, de aprender y sacar propias conclusiones porque el aparato eclesiástico, político, económico, social y global te acorralan para que no seas tú. Respeto no hay, respeto no ha existido y todos los horizontes por los que ha cruzado el hombre, siempre halla la manera de violar el máximo principio: "el respeto universal".
No hay respeto, el hombre mienta y se rehusa a seguir al universo, los dictámenes. No quiere morir, quiere ser la única especie y piensa, egoístamente, que el mundo es de él solamente. Que los mares no anidan vida, que no merecen respeto, ni la tierra ni los aires y ya en estos momentos, no merece respeto ni el hombre mismo. No hay respeto, no ha existido, nunca existirá y caminamos erguidos, orgullosos con la mentira puesta en las pupilas y creemos saber la verdad.
Inventamos profetas, inventamos historias y seguimos en una farsa estructura y profesionalizamos la estupidez. Vaya mundo, vaya cosas. Yo mismo he dejado de tener esperanza, me he recostado con tanta tristeza y lágrimas que verifican que yo mismo soy prueba del abandono de Dios a nuestras almas. No existe el respeto, no sabemos lo que somos, nos alzamos como individuos indispensables cuando solamente fungimos como necesarios para la continua creación. No hay más. Hemos aplazado la tiranía de la estupidez, continuamos siendo mediocres y no paro de llorar viendo a esta incrédula humanidad tirada en el abismo. Creen todo, todo lo que está allí. Pobres ilusos, pobre de mí.
No hay respeto, no hay ya nada de mí, y si existiese un punto de brillo que alcanzara a mostrarme un camino alterno para rescatar lo poco que queda de mí, eso sería, sin duda alguna, la capacidad mía de terminar con mis estudios, salir al mundo y actuar pues el cansancio de la mediocridad que he visto, ha llegado a su fin.
EXHS
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