En paz y armonía, solamente hay júbilo.
En las fuentes de la eterna felicidad, Dios dijo a José y Berenice que si bebían de ella, trascendería su amor por el tiempo.
José se retractó, lo quería hacer por él, como hombre, por los dos, respetándose como seres individuales, trascendiendo como un ser unísono.
-Vamos Berenice, no te arrepientas, que si nuestro amor verdadero es, ningún Dios puede arrebatárnoslo, no puede hacer nada contra él, es nuestro nada más; nosotros somos dueños de él, nosotros indicamos hacia dónde va, cuánto vive, qué hace, qué nos repercute...nosotros creamos este amor.
-José, tanto que hemos vivido, no quiero arriesgar esta pasión tan fuerte, verme sola en la oscuridad de la nada, quiero estar junto a ti por siempre, Dios nos ha prometido el cielo, vayamos y no dejemos esto a la deriva.
-Yo te prometo que si sientes esta certeza, entonces nos hemos fusionado, estamos juntos y trascenderemos por los mares, iremos a donde el amor nos diga, a donde estemos mejor...
José y Berenice huyeron y se besaron, sus cuerpos flotaron por los océanos. Dios los persiguió eternamente y jamás pudo dar con ellos, mucho menos poseerlos.
Su amor tenía vida, era un Dios mismo, estaban completamente en paz y armonía, complementándose, dando besos a su pasión, sintiendo vida, llevando júbilo en todos los espacios y sabiendo con autenticidad que su existencia jamás desfallecería.
EXHS
José se retractó, lo quería hacer por él, como hombre, por los dos, respetándose como seres individuales, trascendiendo como un ser unísono.
-Vamos Berenice, no te arrepientas, que si nuestro amor verdadero es, ningún Dios puede arrebatárnoslo, no puede hacer nada contra él, es nuestro nada más; nosotros somos dueños de él, nosotros indicamos hacia dónde va, cuánto vive, qué hace, qué nos repercute...nosotros creamos este amor.
-José, tanto que hemos vivido, no quiero arriesgar esta pasión tan fuerte, verme sola en la oscuridad de la nada, quiero estar junto a ti por siempre, Dios nos ha prometido el cielo, vayamos y no dejemos esto a la deriva.
-Yo te prometo que si sientes esta certeza, entonces nos hemos fusionado, estamos juntos y trascenderemos por los mares, iremos a donde el amor nos diga, a donde estemos mejor...
José y Berenice huyeron y se besaron, sus cuerpos flotaron por los océanos. Dios los persiguió eternamente y jamás pudo dar con ellos, mucho menos poseerlos.
Su amor tenía vida, era un Dios mismo, estaban completamente en paz y armonía, complementándose, dando besos a su pasión, sintiendo vida, llevando júbilo en todos los espacios y sabiendo con autenticidad que su existencia jamás desfallecería.
EXHS
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