Aire
Respiro la antología del hombre, los pasos de Hitler, los sueños de Jesucristo, el alma de Judas, respiro tantas cosas como la inspiración de Da Vinci y la sagrada escritura de Allan Poe y Shakespeare cuando enamorado estaba.
Respiro, está en el aire todo lo concebido, no se va, mueren los hombres y dejan su vivencia en cada transpiración, ahí aguarda el conocimiento, recorre la tierra, se anida en la sangre, recorre por mis venas todo eso que sintió alguna vez Ptolomeo, Colón y Guevara de la Serna. Tal vez por eso tiene multifacéticas caras mi alma, cambia a cada momento y no da aviso; el aire suprime y altera mis emociones. Todo está en los vientos, me traen los sueños de Juan Cristóbal, la gente de Galilea y el hedonismo de Cleopatra en Egipto.
Van hacia mis pulmones todos los gritos de esta gente, cargo con ellos, no sé bien qué hacer. Oro para que se alivien las penas, pero el viento no cesa. No complace al viento mis rechazos, la miseria y discordia de mi espíritu dañado; sigue y sigue hasta verme exhausto. ¿¡Qué quieres Dios de los aires?!.
No contesta y mi necedad de vivir continúa obligándome a respirar aire...Oxígeno que tragaron tantos por tantos siglos...Aquí está la condición, las almas vuelan por los tiempos y los espacios y llegan a mí sin pena ni permiso. Vive hijo de Cristo son tantos esos gritos. Vive porque aquí haz nacido. Imparable placa sísmica en mi espíritu son los estruendos de la vida del viento que aquí, adentro, solo se reciente una verdad complaciente: la capacidad de aguantar y escuchar, es mi clemencia para los hechos de los hombres y mi gano al cielo.
Aire.
EXHS
Respiro, está en el aire todo lo concebido, no se va, mueren los hombres y dejan su vivencia en cada transpiración, ahí aguarda el conocimiento, recorre la tierra, se anida en la sangre, recorre por mis venas todo eso que sintió alguna vez Ptolomeo, Colón y Guevara de la Serna. Tal vez por eso tiene multifacéticas caras mi alma, cambia a cada momento y no da aviso; el aire suprime y altera mis emociones. Todo está en los vientos, me traen los sueños de Juan Cristóbal, la gente de Galilea y el hedonismo de Cleopatra en Egipto.
Van hacia mis pulmones todos los gritos de esta gente, cargo con ellos, no sé bien qué hacer. Oro para que se alivien las penas, pero el viento no cesa. No complace al viento mis rechazos, la miseria y discordia de mi espíritu dañado; sigue y sigue hasta verme exhausto. ¿¡Qué quieres Dios de los aires?!.
No contesta y mi necedad de vivir continúa obligándome a respirar aire...Oxígeno que tragaron tantos por tantos siglos...Aquí está la condición, las almas vuelan por los tiempos y los espacios y llegan a mí sin pena ni permiso. Vive hijo de Cristo son tantos esos gritos. Vive porque aquí haz nacido. Imparable placa sísmica en mi espíritu son los estruendos de la vida del viento que aquí, adentro, solo se reciente una verdad complaciente: la capacidad de aguantar y escuchar, es mi clemencia para los hechos de los hombres y mi gano al cielo.
Aire.
EXHS
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