Espacios de amor.

Espacios de amor, de mis dedos posando en tus labios o de mi saliva bañando tus manos, con pasión, abismo, arrojados al espacio de amor, en la tenacidad de la energía, en campos nuestros, abalanzados, haciendo reverencia, pasión y amor a nosotros que nos hemos visto, reconocidos, aprehendidos por las ganas de querer, de amar. 

Me gusta amar tu sonrisa, de sólo escucharla sin tener que contemplarla con mis ojos, porque ahora te veo con toda mi alma. Te veo entera siempre, aquí habitando en mi corazón. 

Y podríamos describir la piel. Podríamos hablar, decir, de sensaciones inconscientes, y podríamos abrazarnos, en el simple hecho de querernos. 
Por mi parte, puedo desarrollar la ventura de luz, del nacimiento que he tenido, al renacer, aquí y ahora, cuando a veces me traslado a los sueños, y en las ilusiones me pinto de colores, y de nuevas emociones que traigo arrastrando a la tierra, donde mi arena la entrego a ti, en tu panorama tan blanco, en el brío de tus caricias, de tu apetito que pide besos a toda tu entrega, en cada parte fresca de tu alma.

Esa es mi responsabilidad, habitar el brillo, para darte en luz por todo lo que soy. Porque amarte, es mi pasión. 

Para amarte, te habría desnudado de tu nombre, descubriendo tus vestidos, para fluir en el marco de toda experiencia de tu creación. Porque no has comprendido la maravilla, que de todo el vasto universal de cosas que hay, de tanto por amar, de tanta luz, de las lunas azules por la noche y de los brillos del sol por cada mañana; de mis juegos, de mis anhelos, de mi trabajo, de mi qué hacer, de que puedo amarlo todo, de que tengo la capacidad de ir con todo, en el flujo del mar, del océano, de las nubes, y reconstruir y encontrar distintos matices, colores, tonos de voz; pero que en ti, se encuentra la síntesis perfecta de todo lo que amo y adoro. Porque hay muchas melenas, hay mucha piel, hay tantas caricias, manos, afectos, pero lo tuyo amada mía, es todo lo que quiero. En ti está, la conclusión, y construcción y el resumen de todo lo que he buscado. Eso motiva el amor, eso hace que haya nacido el color, y así emprendí el viaje sin retorno al brillo del centro, donde habita mi ser, para de ahí desprender nuevas fuerzas que culminen en trabajar todo nuestro entorno, bella mujer.

Linda, inmiscuida en el sueño, en el apetito, en saciar su hambre amorosa, y no sólo es ahí, donde amamos, en el encuentro, de dos motivaciones, dos construcciones distintas del amor, pero al final de cuentas, del amor. De la danza, de los bailes, del motor, que hace funcionar la mirada, la caricia, el afecto, la palabra, el susurro, el canto, la luz.

Dos luces, amando. Dos, al mismo tono, dos al llamado de viajar, juntos de la mano, amando, amando.

Cuando te vi, sentí el llamado, el canto del amor. Después esperé, en las nubes, en la playa, mirando al mar, desembocando como las olas, una tras otra, regresando al mar, acariciando arenas, haciendo playas, borrando huellas, mirando eternidades, abalanzando el ser sobre el tiempo, la penumbra, el sol, la vida, la existencia, el amor, al deslizar la prenda sobre tu hombro, y quitar con labios el pelo que cubre tu cuello, y deambular por ahí hasta llegar a tus labios, con los míos, roce a roce, arriba y abajo, uno a uno, respirando, sintiendo, imaginando, sin ver, y sentirte, mirar con espíritu, colorear con el alma, el abrazo, los tonos de los corazones. Escuchamos al ritmo del tiempo, suspendidos por el espacio, resguardados por la tierra, abrazados también, queridos y amados por el viento, el aire, la temperatura, y las estrellas tan lejos mandan luces, más luces para nuestros cuerpos, benditos hasta el concierto honorable que funciona al encontrarnos, despiertos en el orgasmo, y después al éxtasis, porque no era sensación por sensación. Porque tus uñas, tus manos, no están simplemente. Porque tus pies no caminan solamente, ni tus pensamientos trabajan para soportar el sufrimiento. Así, decidimos mirar, juntos al cielo, y ascender juntos hasta fusionarnos por completo.

Eso es tanto lo que has llamado el amor. Lunas en noche azul, y soles, que abrigan, extasis de escucharnos en palabras sonoras, que reconstruyen el presente, que comparten alegrías, emociones, dudas, inquietudes. Amar, como lo hacemos, es mirar juntos al mismo cielo, y ascender, y darnos al todo para nunca separarnos, para jamás olvidar, para no pasar a la memoria del olvido, al sin sentido, al no querer más, nunca más querer sentir, querer tener presente cuánta magia se desprendió de simplemente sentir la presencia de nuestras entidades reconocidas, en el ámbito del amor, en una espera pausada, como silencios entre palabras, pero en la misma, obra, escribiendo siempre, sin parar, otra y otra escena, para incrementar, para ascender en querer amar y amar, más y más, a la misma persona.

Porque hemos venido al mundo para vencerlo. Porque amarnos es ir al mismo tiempo, encontrarnos en el mismo espacio, acariciando las mismas sensaciones, emociones y pensamientos, en esta misma historia donde no hay conquista, hay amor.

Siempre tuyo, siempre nuestro, porque así ocurre, así se construye, así renace, y nunca perece, mi amor por ti.

Erick Xavier Huerta S.

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