Decirte amor.

Frases de «te amo». Si quieres saber mi historia, te tienes que remontar a la existencia de dios. Te tienes que remontar a la creación de las luces, al momento cúspide de la inserción de mi espíritu en la tierra, cuando cobré forma, cuando cobró materia, cuando volví en forma de hombre, después de los tiempos, de la danza paulatina de mi alma por estos rumbos, por estos lugares, por el desierto, por los mares, tomando decisiones a cada instante, hasta mirar tus ojos que se desvanecen en mi memoria, donde también recreo tu piel y todas tus sensaciones. Donde recreo tu energía, tu campo que se conecta al mío, en la corta distancia, en la lejanía, en los sueños, en el vasto universo. 

Si quieres saber mi historia, tienes que saber que en el corazón iba inscrito tu nombre, preconcebido antes de la formación de mi corazón. Y ya estaba la memoria, por eso los pensamientos se vuelven locos, cuando no conciben la forma racional de comprender que no era otro nombre, ni otra forma, ni otra mujer; que eras tú, el anhelo y la profundidad de mi ser. 

Amar, amarte en el futuro. Aquí y ahora. Te miro, te desvisto, te acaricio, recorro los valles de tu piel, tersa y cándida, fresca, limpia, a veces helada, profundamente ardiente cuando siente el calor, de los vasos comunicantes que devienen de nuestros corazones. Te toco, desde el amor. Ahí, esos rojos, de nuestros pechos, y te beso, por los paisajes que me hacen perder mi forma y sólo anhelar, y sólo querer, vivir debajo de tu piel. 

Vivir adentro de tu alma, asaltar la razón y tu movilidad, aprender a fluir con tus tiempos, tus pensamientos, tu querer, tu color, tu belleza, mi alma, tu limpia y gloriosa virtud, que me ha hecho despertar en esta realidad, para irme a la eternidad, para que esto se inmiscuya en algo tan tuyo y tan nuestro, que se llama: amor. 

Erick Xavier Huerta

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