Amor, en el mismo espacio.

Pensativa, la mujer, otra noche más, acordonada por la soledad. El cabello libre, y un poco de frío, compañía para hacer ruido y ahogar los pensamientos, las ilusiones, las ganas por amar. Amar, para ella, es imposible, es una utopía, después del abandono, después de la desilusión, del corazón tan muerto. Creer en amor, es imposible, después del pasado. El pasado es un bloque que se repite constantemente en su memoria, y le arruina los cielos, los silencios, el sosiego.

Amar, es tan doloroso, que es preferible dañar. Amar, para ella, es olvidar, es romper los ojos, es quitarse la mirada, es desenfocar la belleza que le rodea. Amar es desaparecer, es no hacerlo. Amar, es huir, es hacer lo contrario. Amar es el motor para no vivir.

Y un buen día, los cielos se tornan en colores. Es naranja y azul, verde, rosa, colores, romance. Y aún así, amar, para ella, es romper las bendiciones.  Sin embargo dios, es piadoso. Aquella desventura por huir del amor, culmina, llega al fin. Es la triste historia que culmina, cuando los pasos del poeta, se aproximan. Cuando los pasos del escritor se acercan. Y su corazón empieza vibrar en esa misma sintonía, del hombre enamorado. Aquél que osa hacer cosas paranormales. Los hombres y mujeres comunes, de la comuna, no osan vislumbrar qué hizo el hombre, el que vino de tierras lejanas, donde los profetas son amados, donde las palabras son honradas. El amor lo trae guardado. Canta, habla con los ángeles y se detiene a orar, y se imagina, y recuerda, reconstruye en su memoria, el mismo rostro, el mismo, pelo, regresa para siempre con el amor que le aguarda otro corazón. Y es que el de la mujer y el suyo viven conectados, arriba en el cielo, resguardando el amor, siempre suyo, bendiciendo sus pasos. Porque si parecía imposible, la fe en su amor, hace que vivan resguardados, para volverse a encontrar, para reunirse de nuevo. Amor.

«Amor, estoy en tus ilusiones y tú en las mías. Amor, estoy en tu espacio, y tú en el mío. Amor, estoy en tu universo y tú en el mío. Estoy en tu mente y tú en la mía. Amor, compartimos el mismo mundo, deambulamos en la misma periferia, vivimos bajo el mismo sol y las mismas estrellas nos resguardan. Amor, eres mi amor y yo el tuyo. No podemos escapar, si vivimos en nuestro amor, y nuestro amor nos acoge y nos protege, nos cuida, nos hace reencontrar. No podemos huir de nuestro mismo hogar.»

Tú y yo, somos el amor, hoy y siempre, en la eternidad.

Erick Xavier Huerta

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