Amar y molestia.
¿Se puede medir el amor?
¿Cuál debe ser la intensidad del amor?
¿Existe duración para padecer el amor?
¿El amor es un estado de conciencia
permanente?
¿El amor lo crea todo?
¿Qué amor irrita?
¿El amor se expande, y se contrae?
¿Qué es el amor?
¿Cuánto se debe amar?
¿Cuántas obras de amor debes leer?
¿Cuánto puedes escribir sobre el amor?
¿Cuánto tiempo se debe amar?
¿Se debe de hablar de amor?
¿El amor es un tema social?
Hoy, el amor, parece una palabra común y
corriente, cómo si no significara. Como si amar fuera cualquier mecanicidad del
cuerpo humano. Como si amar fuera un pensamiento ruin y cualquiera. Como si
amar fuera una sensación común, sencilla, a veces útil. Como si amar fuera un
producto que compras, que a veces vive, que pronto muere, que luego cambias. Que
amor por amor ocurre, y que uno no se trasmuta en nada, que todo sucede pero
que nada significa. Que a veces tiene sentido y a veces no.
Y puedes amarlo todo, y puedes amar a
dios, y puedes amar a diferentes personas, y puedes amar a una sola, por encima
de otras, y amar y amar. Y amar también a un solo ser, un poquito más. Amarte a
ti mismo, amar a una mujer. Que se amen unos a otros, y concentrar el amor. Y
tener a veces un solo hijo, o dos, o diez.
El amor, tan banalizado y tan usado en el
imaginario que hoy, para muchos no significa nada. No dan relevancia a lo que
pasa, a lo que sucede.
¿Quién impone la intensidad del amor?
Yo, siempre he sido apasionado. No mido,
no resto, me multiplico, me sumo, me apasiono, me doy con todo. Sin medir
consecuencias, sigo las pautas del amor. Sin medir consecuencias, siguiendo los
latidos y las gracias del corazón. Por amor, nado más de diez kilómetros, cruzo
mares, me inmerso en mar abierto y llego a islas, y puedo nadar dos kilómetros
o más, y luego andar en bicicleta noventa kilómetros o más, y después correr un
medio maratón o el completo, en un mismo día. ¿Por qué habría de conformarme
con caminar dos kilómetros diarios si puedo correr diez? ¿Por qué nadar mil
quinientos metros diarios, si puedo nadar tres? ¿Por qué sólo hacer un deporte
si puedo hacer cuatro? ¿Por qué correr diez kilómetros si puedo correr cuarenta
y dos y doscientos metros más? ¿Por qué hablar sólo un idioma? ¿Por qué leer
sólo a un autor que escribe sobre el amor? ¿Por qué?
Cada uno de nosotros impone cuánto es
mucho, cuánto es poco. ¿Cuántos versos serán suficientes para demostrar mi
amor? ¿Cuánta descripción habré de reunir en páginas y palabras para demostrar
mi amor?
¿Cuánto me puedo dar a una sola mujer? ¿Cuánto
puedo descubrir en una sola mujer? ¿Cuánto amor puedo pintar en una sola mujer?
Puedo pintar, cocinar, hacer deporte,
orar, escribir poemas, escribir poesía, leer amores, puedo amar. Puedo amar más
y más, y practicar más y más hasta que lo haga bien.
No habría de conformarme yo con correr
cinco kilómetros en media hora si puedo hacerlo en trece minutos, o tal vez en
quince, o en dieciséis. Haré lo que pueda. Haré lo que pueda el corazón, pero
lo llevaré al máximo. No me conformaré, iré midiendo la marea, y me iré dando,
e iré creciendo y desenvolviéndome conforme el mundo vaya llevando la pauta.
Y no cantaré una sola canción, lo haré
con diferentes ritmos y distintas voces, y a veces solo y a veces acompañado.
No me conformaré con un poco, o un tanto
amor. Amaré hasta la marea, me daré como el mar, iré a la profundidad del
océano e iré más allá. Volaré a las nubes y después perderé los azules e iré
más allá. Hasta perderme en las luces de estrellas, hasta fundirme en el sol,
terminar en la oscuridad y luego en el blanco, hasta que sea todo y luego no
sea nada.
Hasta derrotar mis creencias, hasta
habitar el pensamiento universal, hasta terminar con el cuerpo, y desaparecer,
hasta brillar y abandonar el alma, hasta ser sólo espíritu y luego nada.
Amaré hasta lo imposible que existe para
el amor, y luego amaré más.
Erick Xavier Huerta.
Comentarios
Publicar un comentario