Cuando eres vacío

Una historia marcada por los versos, miles de mujeres, la búsqueda del amor, la redención, la lucha contra el miedo, las ganas de sobresalir y hacer algo que marque a la humanidad. 

Los primeros años llega a olvidarse todo hasta que te enamoras por primera vez. Ya no te importa nada, sólo quieres estar junto a una persona, un hombre y una mujer encerrados en una burbuja que los haga fugarse de este planeta de animales y plantas, de pura supervivencia. Lo otro, pues es la lucha contra la razón. Hay cosas inexplicables, que solo se pueden sentir, como el aire o el amor.

Los pasos. Estar en el sistema económico y de instrucciones, seguir paso a paso las indicaciones de un manual que te va diciendo cómo hablar y qué hacer para encontrar la felicidad, o por lo menos, un estado de confort, una base social feliz. Tener una novia, sacar buenas calificaciones y llevar buena relación con tu familia. Son pocas cosas y son cosas sencillas. Pero es más complicado que enunciarlo. Las variantes complican la ecuación de la felicidad, y ya se me olvidaban las matemáticas y la física, y la química. Me gusta más estar deambulando y haciendo magia con conjuros de palabras. Me he olvidado de lo que quería. Y ya me aburrí de estar buscando al amor de mi vida. Esto ha sido muy confuso. Cuando te enamoras, siempre es diferente con cada mujer, hay diferentes canciones en la radio y los aromas en el aire cambian, por eso es distinto, nunca será igual; además de que ha cambiado tu edad, y por ende, tu pensamiento. Ya no ves las cosas igual, te cuestionas todo y luego cuentas con elementos, teoría, frases, citas, experiencias y sigues regresando a la práctica básica de ponerte nervioso, no poder articular palabras y confiar en Dios, y querer vivir eternamente en el amor.

Y siempre es lo mismo, te callas, y aunque hayas tenido besos y sexo, el amor acaba. Por eso, tal vez, esto es peculiar, porque te guardas el amor y sólo lo cuidas tú, lo preservas admirando en secreto y en silencio a la mujer que amas, para que nunca sepa ni transtorne de ninguna forma este amor perfecto.

Te guardas el amor, y duele seguir sin confidentes. Duele, sólo contar con palabras y sueños. Entonces te resguardas en actividades que lleven al vértigo este corazón loco, sufrido, que oye a dios pero encuentra indiferencia en la naturaleza.  Te guardas el amor y prefieres el dolor. Compartes y contagias sonrisas, repartes alegría pero sólo eso porque no puedes hacer más. Una y otra vez que mires melenas, pieles, almas que amar en mujeres que cambian sus rostros, alturas, impactos, pueden dejarte allí, en el limbo de lo inexplicable, queriendo anhelar lo que nunca podrás experimentar. 

Lo interesante fue que dijeron que serías feliz.
Y ya cumpliré más años, más cerca de la muerte, de un organismo que va dejando de existir.
Prefieres olvidarlo todo, y dejarlo en corazonadas y puñados de deseos que avientas al final en la tierra para que germinen otros seres humanos y entonces puedas continuar tu camino al olvido, a ese lugar donde desapareces y sabes que ya no tienes que cargar contigo, que ya no tienes responsabilidad sobre ti ni nadie más. Ya no eres más naturaleza, ni vida, ni deseo, ni anhelo, ni el sueño de la persona que juraste más amar. Ya no eres, eres nada, eres algo que deambula y ya no siente. Eres la ausencia del deseo que tuviste, del amor que despertaste en los demás, tus padres y enamoradas y el que tú mismo sentías por ti.

Toma mi amor dios, que al cabo siempre fue tuyo.
Yo prefiero morir.

Te regalo mis anhelos.




exhs

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