La enorme carga.
Así lo marca mi cuerpo, he tenido una enorme carga. Echo y aviento a mi espalda todo el peso del mundo: las desgracias y su incógnita, el misterio del silencio, mi aparente protagonismo y mi vacío, mi pequeñez y mi grandeza, mi pena y mi sonrisa, todos mis anhelos y mis fallas, toda mi plenitud y toda mi frustración. Me siento poca cosa, no soy nada, sólo un puñado de tierra de la nada. No soy frío ni soy calor, solamente puedo percibir, estoy vivo y sólo quedo en eso, soy vida. ¿Qué es mi espíritu?, ¿Qué es mi alma? El espíritu alberga en el alma. El alma fue dada, el espíritu nace de la experiencia y aprendizaje que tiene mi alma con este mundo. No soy nada, quiénes somos. ¿Será una mentira, una estrategia para desviar mi atención? ¿Cuál es mi condición? Filósofo por necesidad. No creo en nada y produzco mis propias conclusiones más `por lo que siento que por la metodología, que por las hipótesis, que por el mismo marco que indica la ciencia. No soy nada. La enorme carga estriba ...