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Mostrando entradas de octubre, 2011

La enorme carga.

Así lo marca mi cuerpo, he tenido una enorme carga. Echo y aviento a mi espalda todo el peso del mundo: las desgracias y su incógnita, el misterio del silencio, mi aparente protagonismo y mi vacío, mi pequeñez y mi grandeza, mi pena y mi sonrisa, todos mis anhelos y mis fallas, toda mi plenitud y toda mi frustración. Me siento poca cosa, no soy nada, sólo un puñado de tierra de la nada. No soy frío ni soy calor, solamente puedo percibir, estoy vivo y sólo quedo en eso, soy vida. ¿Qué es mi espíritu?, ¿Qué es mi alma? El espíritu alberga en el alma. El alma fue dada, el espíritu nace de la experiencia y aprendizaje que tiene mi alma con este mundo. No soy nada, quiénes somos. ¿Será una mentira, una estrategia para desviar mi atención? ¿Cuál es mi condición? Filósofo por necesidad. No creo en nada y produzco mis propias conclusiones más `por lo que siento que por la metodología, que por las hipótesis, que por el mismo marco que indica la ciencia. No soy nada. La enorme carga estriba ...

Romance

Ay hijo. Hijo. De la violencia que fui presa en todos mis semejantes. En la violencia de los que eran compañeros de escuela. En la violencia del seno familiar. De ellos aprendí violentar y perderme en mis pasiones. Cuán tonto fui pero pedí perdón y escuché la voz interior, eso que muchos llaman Dios. Ahí en mi recinto encontré la pena, la vergüenza y me levanté para caminar hacia la luz. Les agradezco a más de media noche, tengo profundas gracias de haber tenido en la inocencia esa violencia que despertó el amor y la incesante búsqueda de la verdad. Mi alma despertó. Mi vida es un espejo. En mi desierto decidí partir solo, los dejé allí donde quedaron y ya era algo más grande que aquel pequeño que aprendía los errores de los humanos sin conciencia. Enterré su pasado, enterré el error que cometí, fui perdonado por ser presa de la ira de los ciegos que el señor dejó libres en el paraíso que nunca pudieron ver. Salí a la luz y el tiempo pasó, me convertí en la lluvia y el v...

Carente de alma.

Que les contaré de la mujer que amé. Sí, la amé, tanto amor sentí. Fue un fervor en cada momento de los latidos de mi corazón y le hice el amor, el amor abrazó nuestros cuerpos y nos llevó a horizontes lejanos donde percibimos nuestra presencia, única e inigualable dentro de nuestros espíritus y concebimos grandes cosas, concebimos algo presente que de ello emergió cosa de vida y tuve una hija. De mi amor por ella todo lo di, en cada escrito de los poemas y a ella no importó, ni siquiera el bienestar de nuestra creación y con total egoísmo, con la crueldad que jamás entendí nos miró con el frío que corta la piel y dejó desoladas el alma de los dos y la vimos partir, se fue y no sintió nada. Me pegó, tantas veces lastimó la piel, tantas veces que quemó mi alma; me aventaba al volcán y me dejaba sufrir por tiempos eternos y yo sin poder encontrar cómo resolver que no lastimara el alma, de mi hija. Sus manos, tan finas, tan mortales, quemaban cada vez que golpeaba mi rostro y a ella no i...

Hacia el fuego.

"Sólo el amor me puede salvar" Nace y se automatiza en infante y corren los días con gracia y desgracia, llenos de fatalidad y esperanza; la pesadez de convivir penumbra el alma y no hay para dónde hacerse, hay que soportar todas las infamias de la humanidad, quedan solamente los silencios y la contemplación de la belleza en las pequeñas cosas para dar un poco de alegría en el alma y mirar un poco diferente el gris cielo. Nunca es así, no es eterno y sin embargo cuando llueve parece que nunca parará y ahí gritas, alza el estallido del fuego de tu voz que no se escucha en un paraíso olvidado. Nadie querrá compartirlo, ensimismados cada uno en su destino, en sus apreciaciones del mundo que nos rodea. Nadie quiere perdérselo y todos solamente brillan cuando comparten placeres, esconden sus miedos. Nadie quiere ser algo más que un riesgo en la fusión de los espíritus. Salvaguardan los milagros, son sólo creencias. Grita, grita como animal salvaje que nadie escucha. Amor, sólo p...

El lado oscuro.

Dicen que todos tenemos uno. Lo maravilloso de la vida es que en cada ser abunda una diversidad enorme, una gran libertad por tomar decisiones; increíbles matices de personalidad. Cuidado. No todo es un paraíso, la gracia culmina cuando percatamos que la gran vida tiene para nosotros destinados impetuosos arranques llenos de ira, de furia, de enojo. Hemos canalizado a través de múltiples actividades pero no ha sido suficiente, se nos olvida y siempre quiere salir a relucir el implacable, la desgracia que habita en cada uno de nosotros. La locura, el ímpetu por no saber qué hacer, por tener qué buscar una personalidad que acomode, que guste a los demás, que nos brinde seguridad. Cuidado. El lado oscuro está allí siempre acechando, cazando el momento oportuno para destruir la reputación que hemos venido construyendo. ¿Te dejarás seducir? ¿Quién manda en ti? Las circunstancias son más poderosas que uno. No las podemos controlar. AlzHeimer y se te olvida todo, incluso tu esencia. No hay c...

Perdí el corazón en innumerables tiempos.

Deseé muchas veces despertar ignorando la existencia de las cicatrices de mi corazón. Pero existían, tenían nombre, había que verlas en múltiples ocasiones, enfrentando los miedos, las humillaciones, sentirse poco, verlas como magnífica esencia imposible de tocar. Lloré, dejé de comer. Innumerables veces recé. Nunca logré consolidar nada. Todos esos sueños se revolcaron en el impetuoso fracaso de nunca alcanzar las estrellas. Los soles quemaron todo mi espíritu y aún después de eso, volvía a renacer para volver a morir. Extrañé su presencia en cada uno de mis viajes, imaginé que su espíritu compartía mi amor y me acompañaban más allá de las fronteras. Era un iluso, volvía a morir. Era el sufrimiento más grande que me hacía feliz. Existían. Tenían nombre, unas se decían Lorena, Carla, Silvia, Valentina, Cecilia, María, Cecilia, Ana, Bárbara, Catalina, Elena, Emma, Fabiola, Magdalena, Constanza, Eugenia y Florencia. Al final terminé aplastado en la suela de sus deseos. Ni las desdicha...

Mateo

El niño pudo conocer a Dios y cuando lo hizo, comenzó preguntándole: "¿Padre, en mi vida vi separaciones? -¿A qué te refieres?-Decía Dios con singular sonrisa. Mateo: No entiendo Dios. No comprendo. Los hombres y las mujeres procrean y en este tiempo llegan a romper su relación, dejan de ser marido y mujer y los hijos siguen siendo hijos. ¿Es que ellos pueden echar por la borda un contrato natural, divino? Ellos procrean un ser y primero, algunos, dicen haber estado de acuerdo de hacerlo y con el tiempo se dan cuenta de que no se aman pero deben de alguna manera, amar lo que fue producto del arranque de su amor. Fue compartido y nacemos seres como yo. Ellos lo rompen Dios pero, ¿Los hijos podemos divorciarnos de los padres? Somos independientes, dependemos en cierto momento de un ser y del otro, otro tiempo y luego ya no los necesitamos, no los queremos, nos fastidiamos. También podemos divorciarnos de nuestro contrato padres-hijos. La madre que amamanta, el padre que guía y lue...

comienzos de un enamorado.

-Durante décadas, durante una vida entera que para en un momento que marca una etapa, se paran los instantes y se olvidan las plegarias.      Daba gracias.      A mí ya no me importaba el futuro y ni siquiera concretar los sueños. Con tan sólo un gesto. Me esperó, aguardó mi llegada para saludarme y decirme que esperaría hasta el siguiente curso, de martes a jueves. Nos volveríamos a encontrar y ella lo decretaba con singular sinfonía; yo quedé exhausto pero respondí, tranquilo y claro y por ese trecho de tiempo pude ver la eternidad; y cuando la dejé de ver me llené de intrigas y supe entonces que ahí había algo inusual, algo nuevo; eso que había anhelado tanto por tanto tiempo...¿Habría llegado el momento?¿era la persona indicada? Yo daba gracias porque con sólo ese gesto, retomé mis esperanzas. Gracias. EXHS

Nostalgia.

No nos damos cuenta de ello. El tiempo sucede y cometemos actos, actos irracionales, dejados a la deriva del manejo de las pasiones....no encontramos la verdad y en medio, la justicia olvidada. Nuestros semejantes deben sufrir esta pena de no ver claro. Andamos ciegos, pisamos lo que sea por sólo andar; y nunca detenemos el paso para escuchar y entonces prever no dañar a los demás. No nos damos cuenta. Nos insultamos. Se sigue procreando y el ruido no cesa. El infierno sigue su curso en esta tierra de hombres y mujeres encerrados en la pena de la interrogante; Y los que sufrimos, vemos, sentimos. No podemos hacer nada. Aguanta. Hoy me da tristeza recordar esos momentos donde hubo tanto daño; gritos, me dañaron los que más quería; ¿a dónde fueron sus ilusiones, sus promesas?¿dónde quedó el respeto?¿dónde olvidaron que estaba presenciando el show al que fui invitado? No nos damos cuenta. No nos volveremos a ver, nunca. no habrá otra oportunidad de estar juntos y tratamos como si fu...

Del alma.

Hablar del alma. Con la mirada triste, un poco vacía. Fui a sentarme a la banqueta, con la desdicha que cargaba por un día más, que era distinto porque andaba de pronto enfurecido pues no hallaba ningún sentido a lo que hacía. ¿Qué cosas habría de hacer yo aquí? Aún me sentía con el enorme poder y fuerzas con las que se siente un Dios, un rey, un gladiador pero no, esta vez era diferente. ¿A caso sería que el otoño se acercaba? Las dudas. Las expectativas por el mañana. Querer encontrar al amor de mi vida. Ella es la indicada. Trabajo perfecto, cumplir los sueños. De pronto resultan panoramas donde lo puedes realizar todo, todo pero no sabes cuál es el correcto. El maldito riesgo. Siempre la vulnerabilidad y la falta de certidumbres. ¿Por qué es así la vida? Las cuestiones del alma atormentan al corazón. Estoy sentado en la banqueta con la melancolía a lado mío, haciéndome compañía. Enormes dudas. Enormes. ¿Dónde estará la dicha? “No te preocupes”, me dicen algunos, deja de atormentart...