Entre ellos dos.
Los momentos luego olvidan el origen de todo. Ana y Damián olvidaron e invitaron a la diferencia prometer indiferencia entre ellos dos, cansados, tristes, ya no soportaban estar en el mismo espacio.
Ana no sentía claro, caminaba en el oasis, no importaba ya donde ponía sus pasos, que actividades realizaba y al final las palabras se cansaron y le dieron su hogar al silencio. Excusas ponía el miedo a la incertidumbre, el miedo no la motivaba dejarlo todo, tenía miedo y por ello comenzó a darle daño y todo se transformó en un cero a la izquierda.
Damián dejo que el tiempo hiciera lo suyo, ya no importaban los bocados del aire sino solamente olvidarse de estar aquí, sin salvar su bienestar empezó a cerrar sus manos para tomar la poca esperanza que había en la vida que aun tenía algo de significado. Era difícil, no se puede hacer mucho sin extender los dedos, no se puede comer igual, no se puede acariciar, no se puede tomar lo que uno quiere, al contrario, se vuelve uno inválido y frustra sus anhelos.
Se negaron ambos, se negaron la certeza que un día sintieron, olvidaron el significado y al amanecer daban por hecho la muerte absoluta de lo que un día consideraron ocurría como un milagro de la existencia que los hizo coincidir. Las almas convergieron sus caminos y no había paredes que les bloqueara su unión, forjaron entre sí un amor suyo, vivo y ciertamente único, emergente de la pureza vital con que uno respira y reza a la magnitud de la nobleza en la mirada cautiva de la naturaleza.
Damián y Ana se separaron, no quisieron volver a verse jamás y el producto de su unión vio cómo se puede separar el ideal que forma milagros.
Damián anduvo por caminos que nunca transitó y se convirtió en otra cosa que lo que era, se desconoció y fue a lugares donde no hubiera salida y no se permitiera el futuro. Destruyó las leyendas, los cuentos de fantasía y llegó a pensar en el amor, ése que vivió tan real y puro con Ana. Recordó las sonrisas, las heridas y su partida y las dudas vinieron en camino a cuestionar la gloria y el destino que llevaría Ana. Había ocurrido algo entonces, todo el tormento le mandó a donde había estado alguna vez, de lo que nunca pudo desprenderse, volvía a su hogar y daba cuenta de que regresaba al punto de partida, era lo que tanto quiso dejar, olvidar y que nunca dio por hecho que era eso lo que tanto había amado, que le había dado el significado puro de que ella, era el amor de su vida.
Entre ellos dos la reconciliación era el recordatorio de lo que solamente puede saberse una sola vez en vida.
EXHS
Ana no sentía claro, caminaba en el oasis, no importaba ya donde ponía sus pasos, que actividades realizaba y al final las palabras se cansaron y le dieron su hogar al silencio. Excusas ponía el miedo a la incertidumbre, el miedo no la motivaba dejarlo todo, tenía miedo y por ello comenzó a darle daño y todo se transformó en un cero a la izquierda.
Damián dejo que el tiempo hiciera lo suyo, ya no importaban los bocados del aire sino solamente olvidarse de estar aquí, sin salvar su bienestar empezó a cerrar sus manos para tomar la poca esperanza que había en la vida que aun tenía algo de significado. Era difícil, no se puede hacer mucho sin extender los dedos, no se puede comer igual, no se puede acariciar, no se puede tomar lo que uno quiere, al contrario, se vuelve uno inválido y frustra sus anhelos.
Se negaron ambos, se negaron la certeza que un día sintieron, olvidaron el significado y al amanecer daban por hecho la muerte absoluta de lo que un día consideraron ocurría como un milagro de la existencia que los hizo coincidir. Las almas convergieron sus caminos y no había paredes que les bloqueara su unión, forjaron entre sí un amor suyo, vivo y ciertamente único, emergente de la pureza vital con que uno respira y reza a la magnitud de la nobleza en la mirada cautiva de la naturaleza.
Damián y Ana se separaron, no quisieron volver a verse jamás y el producto de su unión vio cómo se puede separar el ideal que forma milagros.
Damián anduvo por caminos que nunca transitó y se convirtió en otra cosa que lo que era, se desconoció y fue a lugares donde no hubiera salida y no se permitiera el futuro. Destruyó las leyendas, los cuentos de fantasía y llegó a pensar en el amor, ése que vivió tan real y puro con Ana. Recordó las sonrisas, las heridas y su partida y las dudas vinieron en camino a cuestionar la gloria y el destino que llevaría Ana. Había ocurrido algo entonces, todo el tormento le mandó a donde había estado alguna vez, de lo que nunca pudo desprenderse, volvía a su hogar y daba cuenta de que regresaba al punto de partida, era lo que tanto quiso dejar, olvidar y que nunca dio por hecho que era eso lo que tanto había amado, que le había dado el significado puro de que ella, era el amor de su vida.
Entre ellos dos la reconciliación era el recordatorio de lo que solamente puede saberse una sola vez en vida.
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