Maravilla
Dios me protege.
Quedan del lado las amarguras, los malos pensamientos dirigidos a causa de los vacíos. No penetran en mi espacio. No aluden a mi espacio. En mi espacio, estamos seguros, estamos blindados.
Camino a la plenitud, me desenvuelvo, me desarrollo. Los caminos conducen por espacios inesperados; las situaciones no son cíclicas, no son líneales, hay tiempos, hay instantes, momentos, de renacimiento, de nuevas construcciones. Hay finales y hay comienzos. Nos vamos a volver a ver, en nuevas latitudes; pero no escuchaste. Mi amor reside en estar ahí, a tu lado, sin molestar, sin nada más que consolarte, mientras despiertas, mientras te das cuenta de lo que has hecho. Creo que alguien puede tener la libertad de estar junto a ti sólo por el hecho de poder contemplar tu maravilla.
Encontré una maravilla.
Encontré una maravilla, y no puedo tocarla, no puedo porque se rehúsa, porque su libertad no gusta de mi existencia, porque ha perdido la fe, porque no tiene brillo en sus ojos, porque su mirada no encuentra belleza en mí. Y yo amo a mi maravilla. Amo su figura, su alma, su brillo, su esencia, la saboreo todos los días en mi paladar. Ima gino su sabor, erotizo mis sentidos pensando en ella. Pensando en mi maravilla. Pero maravilla busca otros placeres, y se aleja, se va, seduce a otros seres, gusta sentirse admirada, es narcisista, sólo se ama, gusta que le adoren, que la persigan.
¿Qué amor poseeré yo que no gusta ella de mirarle con sentido profundo?
—No es que tu amor fuera menos que la grata belleza que has encontrado en maravilla.
—No es así.
— Es que tú eres çunico y lleno de aliento, anhelo y plenitud que has demostrado ser sincero, honesto y brillante.
Déjale en libertad, déjale a maravilla. Qué vuele a otros confines, que ideé otras cosas, cosas nuevas, que vuele por otras fronteras, por otros cielos, por otros lugares. Al final volverá, si te ama, al final se dará cuenta, se verá entonces como lo que siempre fue, en su sinceridad, dentro de sí, hallando en la profundidad sus verdaderas intenciones. Sólo parte, y vete, y no vuelvas jamás.
Dios te protegerá, amigo mío. Dios irá contigo donde quiera que estés. Brilla tu corazón, y ámalo, siente el regocijo de su pureza, siente la dicha, al fuerza en la profundidad de tu esencia, de donde emana el color rojo, de donde surge la sangre, la fiereza, el carácter y el mundo cambia, cambiará, y te transforma. No eres el mismo de antes. No mereces menos. No mereces poco. No eres lo que otros han dicho queres.
Descúbrete en el esplendor de tu esencia, príncipe de las luces, príncipe, hermano, amigo, regocíjate, que has entrado a la nueva venutra, al nuevo espacio del amor, donde todo es posible, donde el cambio es un instante. Ten fe, y viaja, camina, paso a paso, hacia tu destino.
Erick Xavier Huerta
Quedan del lado las amarguras, los malos pensamientos dirigidos a causa de los vacíos. No penetran en mi espacio. No aluden a mi espacio. En mi espacio, estamos seguros, estamos blindados.
Camino a la plenitud, me desenvuelvo, me desarrollo. Los caminos conducen por espacios inesperados; las situaciones no son cíclicas, no son líneales, hay tiempos, hay instantes, momentos, de renacimiento, de nuevas construcciones. Hay finales y hay comienzos. Nos vamos a volver a ver, en nuevas latitudes; pero no escuchaste. Mi amor reside en estar ahí, a tu lado, sin molestar, sin nada más que consolarte, mientras despiertas, mientras te das cuenta de lo que has hecho. Creo que alguien puede tener la libertad de estar junto a ti sólo por el hecho de poder contemplar tu maravilla.
Encontré una maravilla.
Encontré una maravilla, y no puedo tocarla, no puedo porque se rehúsa, porque su libertad no gusta de mi existencia, porque ha perdido la fe, porque no tiene brillo en sus ojos, porque su mirada no encuentra belleza en mí. Y yo amo a mi maravilla. Amo su figura, su alma, su brillo, su esencia, la saboreo todos los días en mi paladar. Ima gino su sabor, erotizo mis sentidos pensando en ella. Pensando en mi maravilla. Pero maravilla busca otros placeres, y se aleja, se va, seduce a otros seres, gusta sentirse admirada, es narcisista, sólo se ama, gusta que le adoren, que la persigan.
¿Qué amor poseeré yo que no gusta ella de mirarle con sentido profundo?
—No es que tu amor fuera menos que la grata belleza que has encontrado en maravilla.
—No es así.
— Es que tú eres çunico y lleno de aliento, anhelo y plenitud que has demostrado ser sincero, honesto y brillante.
Déjale en libertad, déjale a maravilla. Qué vuele a otros confines, que ideé otras cosas, cosas nuevas, que vuele por otras fronteras, por otros cielos, por otros lugares. Al final volverá, si te ama, al final se dará cuenta, se verá entonces como lo que siempre fue, en su sinceridad, dentro de sí, hallando en la profundidad sus verdaderas intenciones. Sólo parte, y vete, y no vuelvas jamás.
Dios te protegerá, amigo mío. Dios irá contigo donde quiera que estés. Brilla tu corazón, y ámalo, siente el regocijo de su pureza, siente la dicha, al fuerza en la profundidad de tu esencia, de donde emana el color rojo, de donde surge la sangre, la fiereza, el carácter y el mundo cambia, cambiará, y te transforma. No eres el mismo de antes. No mereces menos. No mereces poco. No eres lo que otros han dicho queres.
Descúbrete en el esplendor de tu esencia, príncipe de las luces, príncipe, hermano, amigo, regocíjate, que has entrado a la nueva venutra, al nuevo espacio del amor, donde todo es posible, donde el cambio es un instante. Ten fe, y viaja, camina, paso a paso, hacia tu destino.
Erick Xavier Huerta
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