Las palabras y el viento.
A veces, las palabras no reflejan los verdaderos sentimientos. A veces, conectar la sensaciones, las emociones y los pensamientos puede resultar algo complejo.
Cuando resurge el amor, cuando comprendes el amor, atiendes la libertad, atañes a la suprema voluntad de dar lo mejor, para recrear, para reflejar en la otra persona, lo que verdaderamente es. Y lo único que buscas, cuando buscas dar amor, es nutrir a la otra persona de eso.
Entender al amor, es saberte fuente de eso, sin esperar nada a cambio. Es saberte incluso capaz de milagros, cuando el mundo sirve a tu propósito y no cuando sirves al propósito del mundo. Cuando eres el milagro, cuando haces que ocurra. Porque puede ser posible lograr sanar corazones sin usar las palabras, sin tocar, porque quien está herido, muchas veces se aleja, por temor, por miedo a contagiar. Mi amor, busca eso, trascender las fronteras de las palabras, y del roce de mis manos, curarle, bienanventurarle, más a la mujer que amas. Más, cuando crees que es posible. Con la distancia, sin obstáculo alguno del mundo, del cuerpo, del cielo, del universo y de las fronteras de mi cuerpo, voy a cualquier lugar, y beso su alma, su cuerpo, y logro transmitir mi amor.
Uno puede ser capaz de quitar el velo del dolor al otro, que ocupa sus ojos, que no permite hacerle ver la maravilla que ocurre ahora. Más allá de las descripciones que ahora hago, es posible, en este universo, trascender a nuevas realidades.
Es posible, que los versos, que las ganas, que las intenciones, nos hagan despertar a los placeres del amor, asentados en un lugar posible, en un espacio que reúne, que hace converger, a los seres que más se quieren.
Desde aquí, ahora se puede enviar el amor, a todo al mundo, a alguien en particular, sólo basta arrojarnos a nuestros sueños y evocar en nuestros recuerdos la vida, la existencia, el sentir.
En el planeta de los hombres, abandonan los sueños, y abandonan el coraje de dar. En el mundo de aquí, el amor pasa a segundo plano, se olvidan de sí, y lo pasajero, lo momentáneo, el placer y la sensación, efímera como un instante, banaliza las causas y los trayectos, la historia y la definición. Pero en cambio, aún hay fe, comienza por la esperanza, pero no me rindo cuando contemplo la belleza del mundo, y cuando sé que lo último que debo perder es la dignidad, el coraje por intentarlo, por transformar las cosas, por hacer realidad los sueños.
Al final, es una historia de amor.
EXHS
Cuando resurge el amor, cuando comprendes el amor, atiendes la libertad, atañes a la suprema voluntad de dar lo mejor, para recrear, para reflejar en la otra persona, lo que verdaderamente es. Y lo único que buscas, cuando buscas dar amor, es nutrir a la otra persona de eso.
Entender al amor, es saberte fuente de eso, sin esperar nada a cambio. Es saberte incluso capaz de milagros, cuando el mundo sirve a tu propósito y no cuando sirves al propósito del mundo. Cuando eres el milagro, cuando haces que ocurra. Porque puede ser posible lograr sanar corazones sin usar las palabras, sin tocar, porque quien está herido, muchas veces se aleja, por temor, por miedo a contagiar. Mi amor, busca eso, trascender las fronteras de las palabras, y del roce de mis manos, curarle, bienanventurarle, más a la mujer que amas. Más, cuando crees que es posible. Con la distancia, sin obstáculo alguno del mundo, del cuerpo, del cielo, del universo y de las fronteras de mi cuerpo, voy a cualquier lugar, y beso su alma, su cuerpo, y logro transmitir mi amor.
Uno puede ser capaz de quitar el velo del dolor al otro, que ocupa sus ojos, que no permite hacerle ver la maravilla que ocurre ahora. Más allá de las descripciones que ahora hago, es posible, en este universo, trascender a nuevas realidades.
Es posible, que los versos, que las ganas, que las intenciones, nos hagan despertar a los placeres del amor, asentados en un lugar posible, en un espacio que reúne, que hace converger, a los seres que más se quieren.
Desde aquí, ahora se puede enviar el amor, a todo al mundo, a alguien en particular, sólo basta arrojarnos a nuestros sueños y evocar en nuestros recuerdos la vida, la existencia, el sentir.
En el planeta de los hombres, abandonan los sueños, y abandonan el coraje de dar. En el mundo de aquí, el amor pasa a segundo plano, se olvidan de sí, y lo pasajero, lo momentáneo, el placer y la sensación, efímera como un instante, banaliza las causas y los trayectos, la historia y la definición. Pero en cambio, aún hay fe, comienza por la esperanza, pero no me rindo cuando contemplo la belleza del mundo, y cuando sé que lo último que debo perder es la dignidad, el coraje por intentarlo, por transformar las cosas, por hacer realidad los sueños.
Al final, es una historia de amor.
EXHS
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