No me volveré a enamorar.
No me gustaría volverme a enamorar.
Como de aquella chica que ignoró la intención de mi mirada.
Como esa mujer que no escuchaba mi voz.
No me gustaría volverme a enamorar porque me vuelvo un tonto. no tengo control sobre mí, me desconcentro y se me olvida vivir.
Se me olvida comer, dormir...se me olvida ser productivo, se me olvida sobrevivir, se me olvida que debo seguir adelante. Caigo en un eterno sueño y me vuelvo presa de él, no puedo escapar, ella no me deja. Todo desaparece, se fuga el tiempo, la arena recorre mis venas y la pesadez me deja tirado boca arriba mirando las estrellas. No me gustaría volverme a enamorar.
No me gustaría volverme a enamorar porque ella no lo merecía y me di cuenta hasta que desperté. Mientras estoy así, ella cautiva todo. Es un infierno del cual mi juicio muere, no hay cabida para la razón, no puedo verla, estoy desprotegido. Me quedo sin ojos, sin oídos, sin voz, sin cuerpo, sin sentidos; ando vagando por la penumbra en una oscuridad que solamente la mujer única manipula a su antojo. Me ignora, gusta de verme sufrir. Yo no puedo más que aguantar porque le empecé a amar por culpa del imaginario, por culpa de nadie, porque la conciencia se manifiesta y anda buscando el arquetipo que cumpla con las características de los que tuve la desgracia de escuchar, de hacer valedera su verdad como única e irrepetible.
No me gustaría volverme a enamorar. Siempre lo hago de la menos indicada . Quiero desposeerme de mis pasiones, de la emoción y de cualquier motivo que invite a ver cosas que no son. No quiero, no quiero. He sufrido tanto.
No quiero pretender amar. No quiero imaginar los futuros y presentes con la que roba el corazón por culpa de su geografía, del rostro, del cuerpo, del diente y la sonrisa.
Me duele tanto y más recordar que fueron indiferentes. Carcome los huesos, desaparece el alma cuando percibo con mucha claridad su rechazo, que si se dieron cuenta o no, tuvieron afrento al amor mío. No le reconocieron. Matan.
No querré volverme a enamorar nunca más. Jamás. La tristeza se transforma en lágrimas y ya nunca cesan de estar corriendo por el rostro pues no puedo hacer nada, volveré a caer, una y otra vez con la esperanza escondida, siempre atenta de que , tal vez, pueda encontrar una gracia perdurable.
EXHS
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