Libre no es.

¿De qué habrá servido enamorarse? ¿De qué habrá servido callarse?
¿De qué habrá servido ver el amor? ¿De qué habrá servido el engaño?
¿De qué habrá servido?

Yo no sé qué sentido tiene enamorarse. Es un preámbulo a un mundo de futuras acciones. Es un preámbulo a la lucha eterna por conocer qué hay detrás de esa imagen. 
Ella cautiva con su tono de voz, con las palabras que usa, con su único color de piel, con su cabellera y yo quedo atónito; me enamoro, caigo en la cuenta interminable de enumerar sus virtudes y no sé quién es, no conozco su alma. Me dejo llevar solamente por el aura que desprende y la adorno de celestialidad. De pronto ya no es ella, es la figura que construyó mi mente. ¿Por qué? No sabemos qué pasa y ya he sido presa entonces de los maquiavélicos impulsos de la mente, de mí mente.

No tengo control sobre mí. Estoy preso de las oscuras necesidades e intenciones de mi mente. Soy inocente. 

Ella no merecía esto. De alguna manera cumplió con ciertos estándares que fue maquinando este pensamiento, escondido, sin sujetarse al mando de nadie. Quedo a disposición del imaginario y no puedo hacer nada. Estoy mecanizado, creo pensar, no lo hago.

Me cansé de ser esto que no soy. Me harté de ser esclavo de mi alma y entonces volé y me fui abandonando mis pensamientos, mi condición, mis ataduras a todo el entorno y así fui libre.
Fui libre en la nada. En la nada cabe algo, ese algo soy yo, lo único que queda.


EXHS

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