Designios

El amor es compartir, escribir es anti natural y nacer y coexistir con cierto círculo de personas preside la interrogante: ¿allí está mi compañera de vida?

Por los extraños comandos del azar y la razón, los vientos del universo guiaron toda mi existencia a un lugar. Conocí personas, amé los lugares que pisé y todo lo que construyendo la base de mi ser, se convirtió en la sólida temple que todos miran y ahora me encuentro con muchos de los que conocí. Ahora resuelvo todo lo que tuve que pasar y el pasado anda allí. Lo curioso es que en la eternidad no hay tiempos y si has encontrado el amor de tu vida en cualquier bloque, ese será y no habrá más que aceptarlo.

     Saludó algunos de un pueblo remoto, tuvo sueños de amores con muchas que andaban por allí. Al final de los lapsos en que había que estar, se terminaron y hubo que emigrar. Caminó por desiertos, empleó el tiempo en los estudios sociales, trabajó en servicios pero habría que regresar a saludar todos los males y fortalezas que dejó en su primera estancia.

Los tiempos pasaron y ni en Malasia ni en Beirut como tampoco en Egipto y mucho menos en África, se despertó aquél amor que irónicamente tampoco se hubiera dado cuenta en los momentos de la infancia. 

Ha labrado con enorme sapiencia el destino para unir el designio de estos dos seres. Se han visto y quién sabe el futuro. Él ha vuelto a los viajes, camina sin esperar nada porque es fuerte y porque sabe que no existen garantías ni tampoco resulta indispensable.

        Ese joven que anda allí, no sabe que está a punto de vestirse con la magnificencia. 
        Ese joven que ven dormido, no sabe que despertará en campos de Dioses.

Por mi parte es todo, no soy vidente, es lo que me han dicho los vientos y los rayos solares. Además, me da gusto haberlo conocido y mucho más, saber que yo soy ese joven.


EXHS

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