Vives en mí.
Vives en mí.
Sinceridad, es menester declararte mi amor, que parece iluso, que parece mentira por toda la cultura que te ha engañado, con falsos cuentos, con falsas historias, que se olvidan de la humanidad y que se enfocan en dinero. Por eso no crees, por eso el miedo arropa, pero es más fuerte el amor, es el juicio más imponente en tiempos donde se vendrá la paz en la unión de nuestros corazones. Tal vez un día, sueño, despiertes, reconociendo nuestro amor. No te olvides de la fuerza que nos une. No te olvides que siempre te he querido. No te olvides que siempre nos hemos buscado.
Tal vez un día, quisiera, sueño, con tu regreso. Tal vez un día, pronto, en un instante, esté en tu mirada, y ocurra el milagro, que despiertes, que reconozcas el amor que ya nació hace poco tiempo, latiendo siempre delante de ti, inscrito en tus ojos, en la mirada de atardeceres, en todo momento, en cualquier lugar. Sueño con tus besos. Nuestro deseo aumenta, en el silencio, en la distancia, en todo el planeta. En nuestros cuerpos se sigue escribiendo nuestro amor.
Tu ausencia no es límite para nuestro amor. Nuestro amor sólo se concibe asimismo sin límites. Mi alma recorre el universo, mi alma está en ti. Y no olvides que el fuego de mi corazón aún te espera, con la misma intensidad que ayer.
Todos los ríos regresan al mar. Todo el caudal de tu ser regresa a todo, a todo mi amor. Y no hay nada qué hacer, porque la fusión ocurrirá en toda la galaxia, más allá de la nada, más allá del sosiego, más allá del origen del amor, donde abunda más, donde desaparece todo. Allá iré esta noche, para reunirme en tu ser, para adentrarme al fuego de tu alma, para deambular por el espacio de tu corazón. Nada detendrá la luz con que he nacido para amar todo tu ser.
Después, al fin mi amor, sólo tu mi amor, seremos uno en el corazón.
Erick Xavier Huerta Sánchez.
En mi corazón, vives. En mi alma vives. Eres mi amor, vive mi amor. Eres la creación más perfecta del color del amor. Me perfumo todos los días, con tu amor. Creo en mi amor, porque ha nacido entre los dos, de las miradas, de las caricias del alma, de la danza de los espíritus. De la bendición de dios. De los ángeles que se regocijan ante nuestro encuentro, ante mi fe, implacable, impetuosa, fuerte, grande, majestuosa. Es el poder de mi amor, enfocado en darte lo mejor, hasta ti, los brillos de mi corazón, hasta ti toda la música de mi pecho, todo el color y la fuerza con que puedo traspasar la realidad, ir hacia ti y amarte como nadie ha creado jamás en la tierra de los sueños.
Sinceridad, es menester declararte mi amor, que parece iluso, que parece mentira por toda la cultura que te ha engañado, con falsos cuentos, con falsas historias, que se olvidan de la humanidad y que se enfocan en dinero. Por eso no crees, por eso el miedo arropa, pero es más fuerte el amor, es el juicio más imponente en tiempos donde se vendrá la paz en la unión de nuestros corazones. Tal vez un día, sueño, despiertes, reconociendo nuestro amor. No te olvides de la fuerza que nos une. No te olvides que siempre te he querido. No te olvides que siempre nos hemos buscado.
Tal vez un día, quisiera, sueño, con tu regreso. Tal vez un día, pronto, en un instante, esté en tu mirada, y ocurra el milagro, que despiertes, que reconozcas el amor que ya nació hace poco tiempo, latiendo siempre delante de ti, inscrito en tus ojos, en la mirada de atardeceres, en todo momento, en cualquier lugar. Sueño con tus besos. Nuestro deseo aumenta, en el silencio, en la distancia, en todo el planeta. En nuestros cuerpos se sigue escribiendo nuestro amor.
Tu ausencia no es límite para nuestro amor. Nuestro amor sólo se concibe asimismo sin límites. Mi alma recorre el universo, mi alma está en ti. Y no olvides que el fuego de mi corazón aún te espera, con la misma intensidad que ayer.
Todos los ríos regresan al mar. Todo el caudal de tu ser regresa a todo, a todo mi amor. Y no hay nada qué hacer, porque la fusión ocurrirá en toda la galaxia, más allá de la nada, más allá del sosiego, más allá del origen del amor, donde abunda más, donde desaparece todo. Allá iré esta noche, para reunirme en tu ser, para adentrarme al fuego de tu alma, para deambular por el espacio de tu corazón. Nada detendrá la luz con que he nacido para amar todo tu ser.
Después, al fin mi amor, sólo tu mi amor, seremos uno en el corazón.
Erick Xavier Huerta Sánchez.
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