Te prometí contarte cómo se enamora uno.
Te prometí contarte cómo se enamora uno.
No podía vislumbrar su rostro cuando la conocí. Cuando la conocí, no podía recordarla nítidamente. No podía verla con claridad en mis sueños, por eso tenía que volver a verla, por eso tenía que regresar siempre, porque debía contemplarla todo el tiempo posible, para no borrar de mi memoria su rostro. No quería irme de la vida sin memorizar cada rasgo de su cara. Una que había visto desde hace tiempo, y después de todo, el amor siempre había estado ahí, esperando.
No he querido repetir el fastidio, de pedir a los cielos, al mundo y a dios, poder amar. Si ya he sido escrito para eso, lo único que no puedo conciliar es cómo se dio el adiós. No he podido constatar tan abrupta situación, tanta pérdida en un instante. Pero es que así es la vida, pero es que ambos estamos vivos, tan cerca y tan lejos, perdidos en la distancia que marcan nuestros pensamientos.
Te extraño.
Sé que la vida siempre me pone en situaciones para hacerme entender que toda la plenitud está en mí. Yo no quiero poseerla, sólo quiero contemplarla, en la misma resonancia de mi corazón, en las risas compartidas, y en el gusto por estar, juntos, cerca, en el mismo espacio. Y no ha sido fácil. He tenido que lidiar con el susurro de los que me aman por perder la fe, por aceptar las cosas, por ni siquiera intentar cuestionar, porque en situaciones del amor, no está permitido. Todos reducen algo tan majestuoso a una simple interacción química de los cuerpos. Pero es que va más allá de nosotros, de nuestras almas y del propio espíritu. Va más allá, incluso de dios. Es nuestro, por nosotros, ahora mismo, en este instante, donde hemos comprendido, tantas cosas, fotografías, nuestras, las pérdidas, que allanan nuestra morada, que nos gritan de las ilusiones y del querer.
Me han dicho, que es preferible abandonar la fe, la esperanza, y que mis ilusiones conducen a la locura. Que es un fastidio el amor, que aborrece, que arrastra a la pesadez, a lo infernal, porque embriaga, empalaga, hace de todo, un lugar inocuo, irreal, tonto. Por eso, mejor no el amor. Y yo, yo no le puedo evitar, sentir a cada instante, vivir acompañado del mismo sentimiento que una y otra vez crece más y más, por ella, al evocar su rostro y su perfume, la inocencia del tiempo y del espacio que nos reunió, que me tomó por sorpresa.
Me han regañado una y otra vez, que las palabras, las mías, mis cartas y mis frases, mis evocaciones al amor, enfadan, hartan, son dulces, regalos injustos para quien no corresponde mi amor. Pero, no le veo importancia. Si ya amo, por qué no habría de evocar más la alegría de sentir la ilusión y el deseo, y el poder de amar todo sobre la tierra por un ser. Si ella así lo ha marcado, debe ser hermoso que no sea basto el amor, que sea incansable, que incluso transforme los lugares que pisamos, por donde andamos, por donde respiramos y que todo, sea pintado, de colores distintos, más alegres, con mucho más poder y energía, con más ganas para nuestra alma, para hacerla sentir más poderosa, llena de gloria, por mínimo que sea mi sentimiento, por tan indiferente, o que pudiese parecer tan asqueroso para los demás. Yo no lo concibo así. Es el motor del universo, de todos nosotros, aunque hayamos dejado de creer.
Te prometí contarte cómo se enamora uno.
Al pasar el tiempo, debí haber olvidado, todo, sin temor a perder, en mis pensamientos, las glorias de los anhelos por estar junto a ti. Pero no se van, son tercos, se quedan, se postran, se aferran a mí, y quieren vivir cautivos a pesar de que he tenido que pisar en otros confines, otras tierras, y mirar otros paisajes, y vislumbrar cambios para que tenga yo en mi vida la fortuna de poderte olvidar. Pero no es así, te lleva en mi corazón y apareces en otros cielos, y te respiro en la distancia, y te vuelvo a soñar y vuelvo a regresar a ti, como siempre, como si estuviese escrito, o como si tal vez, parece, que dios te consiente, y que te otorga más oportunidades, porque aún sigo aquí, añorándote, queriéndote, y sintiendo un gran amor por ti.
Te aman demasiado, por eso, tal vez, aún sigo enamorado de ti.
EXHS
Comentarios
Publicar un comentario