No te dije que te quiero

Nunca te dije que te quiero, ni pude hacerlo, por más que quise. La geografía y las circunstancias han atentado contra el amor que tengo por ti desde hace muchos, muchos años.
Te conocí, y no tuve remedio para considerar que el amor existe, que despiertas, y que basta con escuchar susurros de tu boca y mirarte, donde mis ojos tocan tu piel, tu pelo y tu boca.

No te pude decir que te quiero, porque no alcancé a hacerlo. No alcancé a declararte mi amor, y en vez de eso me puse a escribir sobre ti, de forma ficticia, inventando una historia que fuera un regalo para mí, una historia donde te pudiese amar. Pero fui tan cobarde, que el personaje que te ama, no lleva mi nombre.

No pude escribirte, decirte, declararte con cartas, con letras, con mi sonido. Pues me escucho muy tonto, muy estúpido creyendo que el amor surge al mismo tiempo en dos personas, pero sólo soy yo el loco que te ama y es esclavo de su silencio. No veo otra salida más que morir con este secreto. Amando siempre, de forma oculta, porque te fuiste y no tuve tiempo. No conté con tener más posibilidades para ser tu amigo y ganar un poco de confianza y sembrar en ese terreno la minúscula duda en ti de que mi amor es verdadero cuando te veo.  No pude, y lo lamento mucho, me consterno. Tú eres un nombre que sigue teniendo eco en mi alma, en mi vida. Tú regresas, resuenas en mi historia y no me puedo liberar de eso; no puedo con las ganas perdidas por hacerte el amor. Tal vez por eso mis ojos tienen dejos de tristeza y no acabo por brillar tanto en mi felicidad. Tú eres una felicidad arrebatada por el destino de mi miedo.

Sigo pensando inevitablemente en ti, cuando miro al cielo, cuando nado en los mares. Vuelvo a ti, por un pequeño sonido que habita en mis adentros, como si tú me llamases, como si tú quisieras que fuera por ti, pero todo es aquello que siento y nos seguirá separando nuestra historia, por sólo mirarnos y decirnos a lo mucho, "hola".
Sin confianza emprendimos nuestros caminos después de conocernos, a emprender nuestros proyectos, nuestro vuelo para abrazar nuestra independencia, lejos de nosotros porque pensamos merecer más que el amor que nos ha querido abrazar.

No sé, quisiera escaparme contigo a mis sueños y ya no ser parte de este mundo.
Quisiera besarte tanto y verte tan feliz, y ser causa de tus risas y consentirte para que explotes más tu belleza, pero eso y más yo siento y no puedo expresarlo más que con esto, con los límites de mi lengua y de las palabras que conozco.

¿Resonará esto en ti, cuando ahorita estoy pensando en tu piel, en nuestra historia, en el estruendo que sucedió cuando desperté después de verte y supe que eras el amor de mi vida?

Yo creo que eres el amor de mi vida, porque tu nombre resuena., es un eco en mi corazón, en mis pasos, sin poder liberarme, atado a tu figura, a mis deseos de inmiscuirme en tu alma.

Vamos por los mismos lugares, después de que nos conocimos, como buscándonos, como tratando de volver a coincidir como milagrosamente ha pasado en nuestros tiempos de juventud.
Yo sigo escribiendo como si fuese a hallar una respuesta ante todas estas incógnitas y ante las señales que atraviesan mi ser, cuando brotan chispas de imágenes en mi mente diciéndome qué pasa, qué viene, qué debo pensar acerca de tales sentimientos y emociones que me mueven el corazón.

Si yo dedicara esto a una mujer, por el simple hecho de haberla saludado y haberla mirado, sería yo miedo a su expectativa, sería yo un motivo para que pensara y dudara acerca de su destino. Sería yo múltiples factores que moverían el curso de las cosas y donde se interpondría el término de locura, de estupidez, de insensatez, de inmadurez y acabaría yo con el corazón roto, con el orgullo maltratado, y por eso prefiero el silencio y muero cada día, muy lento, por eso me quiero acabar en la furia de la naturaleza. Porque aquí, no creen en amores eternos, no creen en verdad, no creen en los sueños, en el destino, en la fuerza del corazón, de su unión y de la magia.

Pero la chispa minúscula de la fe porque eso no sea para siempre, sigue alumbrando. Sigo creyendo que podrá ser, mágico, majestuoso, la forma en que la bese por primera vez para darle eternidad al ocaso, en un amor que será difícil olvidar por el basto inmenso océano que habita en el universo de estrellas.



Erick Xavier Huerta S.

Comentarios

Entradas populares de este blog

México es un país estresado.

La furia.

Una realidad preocupante.